Tienen entre 12 y 19 años y debieran llevar a Chile a ser protagonista de la principal competencia deportiva a nivel continental, que se realizará en nuestro país en seis años más. El camino es largo, pero ellos ya están trabajando para cambiarle la cara a nuestro deporte de alto rendimiento.
Publicado el 01.05.2017
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El gimnasia Luciano Letelier tiene apenas 12 años, pero a su corta edad, ya es una de las apuestas de los expertos, para transformase en el nuevo Tomás González. Practica tres horas diarias de lunes a sábado en el club de Claudia Perelman, entrenamientos que debe alternar con sus estudios de séptimo básico en el Instituto La Salle de La Florida.

Su entrenador, Christian Bruno (en la foto junto a Luciano), asegura que el adolescente especialista en arzones tiene un nivel muy superior al resto de sus compañeros de equipo y que debería ser medallista de oro a nivel sudamericano infantil, en el torneo que se realizará próximamente en Mar del Plata. “Tiene un potencial físico y técnico para ese aparato increíble, que te aseguro va a dar que hablar en un par de años más. No tiene miedo y además es muy disciplinado, está loco este cabro chico”, señala Bruno, actual número dos del ranking de gimnasia artística de Chile, detrás de Tomás González. “Si lo pudiera hacer competir en un sudamericano juvenil, categoría de 15 años, te aseguro que sería finalista, te lo doy firmado”, agrega Christián Bruno, quien  se aventura a dar otros dos nombres de niños de la gimnasia artística que deberían deslumbrar a nivel panamericano, llegando como favoritos a Santiago 2023:  Pedro Alemparte del Club Manquehue, que con 10 años ganó medalla de plata y de bronce en el sudamericano de Perú del año pasado, y Cristóbal Cuevas,  del Centro de Entrenamiento Regional de La Serena, quien ganó el sudamericano de Bolivia, también el año pasado.

Otra deportista que se proyecta como segura medallista en competencias adultas, es la esgrimista antofagastina Katina Proestakis, de 16 años, quien actualmente es campeona panamericana en florete, considerado por los especialistas como un logro muy importante, considerando que EE.UU. es potencia a nivel mundial en este deporte. Katina vive en EE.UU. con su familia y realiza todo el circuito nacional de ese país, lo que le debería facilitar alcanzar un alto nivel en su desarrollo deportivo.

Si bien falta la ratificación oficial de la Organización Deportiva Panamericana, ya es un hecho que Santiago será la sede de los Juegos Panamericanos de 2023. En ese certamen nuestro país tendrá la oportunidad histórica de dar el gran salto que hace tanto tiempo se espera, que es subir varios escalones a nivel continental. “El objetivo es crecer en medallas de oro”, señala el jefe de la Unidad Técnica metodológica del COCH, Leonardo Viana.

A nivel panamericano Chile históricamente había ganado entre cero y dos medallas de oro, pero a partir de  de los Juegos de Rio, ha habido una mejoría: En Brasil se obtuvieron seis preseas doradas, luego en Guadalajara 2011 se bajó a tres y en Toronto 2015, se consiguieron cinco preseas doradas. Según Leonardo Viana si estos atletas jóvenes mantienen su buen desempeño, Chile debiera conseguir más medallas de oro en seis años más.  “Hemos iniciado con anterioridad, no ahora, un proceso de mayor énfasis en trabajar con atletas jóvenes. Y esto no tiene que ver con Santiago 2023, aunque obviamente es una motivación extra”.

Karate y remo llevan la delantera

En el Comité Olímpico apuestan a futuro en dos deportes en particular: el karate y el remo. El equipo nacional juvenil de karate, jóvenes de 17 años en promedio, ya son campeones panamericanos y sudamericanos. Trabajan bajo un esquema de entrenamiento permanente a cargo de un head coach y reciben apoyo económico permanente del Team Chile y del Plan Olímpico.

En el grupo destacan Valentina Toro, Matías Rodríguez y Matías Quijada: Valentina Toro, de 17 años, fue quinta en el Mundial Juvenil de 2015, entre 58 participantes, ha sido tres veces campeona panamericana y actualmente es la número 2 del mundo de su categoría; mientras que Matías Rodriguez, en abril pasado triunfó en el Campeonato Internacional Open de Karate de Las Vegas, en EE.UU. El equipo de 12 deportistas llegó de vuelta de Las Vegas con dos medallas de oro, una de plata y siete de bronce. “Estoy convencido que vamos a tener medallistas en los Juegos de Santiago 2023 con estos karatecas, la lógica así lo dice, lo mismo que en el remo”, afirma el jefe de la Unidad Técnica metodológica del COCH, Leonardo Viana.

En el remo, el trabajo ya ha rendido frutos a nivel adulto. Las mellizas Melita y Antonia Abraham y que ya han obtenido títulos como subcampeonas mundiales juveniles, fueron medallistas de plata en la final de dos sin timonel de los Panamericanos de Toronto, en 2015. Hoy tienen 19 años y tendrán 25 en Santiago 2023. También se destaca a Josefa Vila (en la foto), que en los Juegos Olímpicos de Río, compitió en la misma prueba con Melita Abraham. Todas estas deportistas, junto al equipo de remo, están trabajando bajo un sistema de entrenamiento constante en el Centro de Alto Rendimiento de Curauma, en la región de Valparaíso. “Ellas a los 25 años en los Juegos de 2023, estarán a una edad extraordinaria para conseguir buenos resultados”, asegura Leonardo Viana.

También en la laguna artificial de Curauma se está trabajando para realizar a muy corto plazo un proceso de concentración permanente en el canotaje. En este deporte destacan tres nombres: Nicolás Vergara, Víctor Vial (en la foto) y Joaquín Cataldo.  Nicolás Vergara y Víctor Vial, de 18 años, son campeones sudamericanos en la categoría C2 y resultaron terceros en la final “B” del Mundial, realizado en agosto pasado en Bielorusia. También destaca el joven de 14 años Joaquín Cataldo quien junto a Nicolás Vergara  se colgó la medalla de bronce en la prueba del C-2 Juvenil del campeonato panamericano del año pasado, en EE.UU. Ellos, al igual que el equipo de remo, están entre 9 y 10 meses entrenando en Curauma y realizan dos o hasta tres sesiones de prácticas diarias.

En otro deporte náutico se destaca al velerista Clemente Seguel, de 18 años, tercer lugar en el campeonato del mundo de Sunfich de noviembre pasado en Colombia. Fue elegido el año pasado por el círculo de periodistas deportivos como la “promesa deportiva del año”.

La sangre tira

Elisa Keitel Rondon tiene 15 años y es una de las mejores exponentes de los 100 metros vallas. Es la segunda hija de los ex velocistas Sebastián Keitel y Lissette Rondon y lo más probable es que  clasifique para el mundial junior que se va a realizar en Kenia este año. Está en segundo medio del colegio Villa María y sagradamente todas las tardes parte a entrenar al colegio Everest. El mismo Sebastián Keitel cree que esta prueba le puede dar buenos frutos a su hija: “Pensando en la alta competencia a nivel panamericano en las pruebas de velocidad, los 100 metros vallas es la más factible, porque hay un margen de error muy alto. Por muy rápida que sea una atleta, si le pega a una valla, queda eliminada. Son 10 vallas como factor de dificultad”. Keitel confía en que su hija será una de las estrellas de los Juegos Panamericanos de 2023, pero cree que aún faltan políticas deportivas para que los jóvenes puedan dedicarse en plenitud a su especialidad: “Si armamos políticas pensando en que el Panamericano va a ser en Chile, desde ya hay que empezar a invertir en los jóvenes de 15 y 16 años. Hay que prepararlos, no sólo en lo eminentemente deportivo, sino que también en lo médico y en lo nutricional. Además, hay que invertir sólo en algunas pruebas determinadas donde las posibilidades de medallas aumentan”.

En el Triatlón hay tres nombres que destacan de su pares: Javier Martin, Diego Moya y Catalina Salazar, los tres del Club Deportivo Universidad Católica. Javier Martin, de 18 años, fue campeón mundial escolar en el Triatlón de Francia y quinto en los Juegos Olímpicos juveniles. En el mismo torneo francés Catalina Salazar fue vice campeona en sprint. Además, Martin y Moya acaban de lograr el título y el vice campeonato sudamericano y según el triatleta Felipe Van de Wyngard ambos deberían llegar a un muy nivel en 2023, “aunque con mucho potencial todavía, porque en este deporte el mejor rendimiento se alcanza más cerca de los 30 años. Lo que sí es cierto es que los dos tienen la intensión de dedicarse a full al deporte, para llegar a un nivel profesional en los próximos años”.

Otros deportistas para tomar en cuenta, son Ricardo Soto, quien con 16 años resultó noveno en el tiro con arco en los Juegos Olímpicos de Rio 2016; el golfista Joaquín Niemann, doble campeón del mundo a nivel juvenil; Martín Vidaurre, de 17 años,  campeón panamericano de mountain bike y tercero del ranking del mundo; Valentina González, de 18 años, subcampeona mundial en ski náutico, y Tomás Barrios, de 19 años, 385 del ranking ATP, y que ya formó parte del equipo chileno de Copa Davis en Colombia.