El domingo pasado se cumplieron 28 años del escándalo más vergonzoso de la historia del fútbol chileno. Un dirigente de la época desclasifica lo que ocurrió durante los primeros instantes en el camarín del Estadio Maracaná, luego que Roberto Rojas se autoinfligiera un corte en su rostro simulando un ataque con una bengala que cayó de las tribunas. Habla de una misteriosa niña de 14 años que aseguró ser ella, y no la "fogueteira", quien lanzó la bengala.
Publicado el 10.09.2017
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El conocido empresario del calzado, Gonzalo Mingo, era el representante de la Asociación Central de Fútbol en Buenos Aires, la misma organización que luego pasó a llamarse ANFP. En esa calidad viajó a Río de Janeiro junto a un grupo de dirigentes, encabezados por el presidente del organismo, Sergio Stoppel, para acompañar a la selección chilena al partido final de las clasificatorias para el Mundial de Italia de 1990.

En esa época el sistema de clasificación a los mundiales era por grupos y a Chile le tocó jugar en el grupo 3, frente a Brasil y Venezuela. Argentina, el campeón del mundo, ya estaba clasificado al mundial y los otros tres países sudamericanos que irían a Italia saldrían de los ganadores de los tres grupos en competencia.

Tanto Chile como Brasil habían derrotado a Venezuela de visita y el duelo entre ambos equipos que se diputó en el Estadio Nacional una semana antes, había terminado empatado 1-1. Ese partido, se jugó en medio de muchos incidentes, con goles dudosos, peleas en la cancha y dirigentes brasileños detenidos por Carabineros. Fue tan escandaloso el desenlace, que Chile fue sancionado por la Conmebol a jugar el partido de local frente a Venezuela en Mendoza.

Luego del empate en Santiago, a Chile sólo le servía el triunfo en el Maracaná para clasificar al Mundial de Italia. Algo que quizás suena muy impensado, tal como podría ocurrir el próximo 15 de octubre cuando se enfrenten ambas selecciones en la fecha final de las clasificatorias rumbo a Rusia 2018. Sin embargo, en nuestro país había confianza de que se podía lograr la hazaña, sobre todo por el antecedente de que ese mismo equipo había goleado a los brasileños por 4-0 en la Copa América de 1987.

El partido entre Brasil y Chile se jugó en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro el domingo 3 de septiembre de 1989 y el ahora ex dirigente, Gonzalo Mingo, fue uno de los testigos de lo que ocurrió aquella vergonzosa tarde de la historia del fútbol chileno, cuando una bengala cayó en las cercanías del área de Chile, lo que fue aprovechado por Roberto Rojas para lazarse al suelo y auto infligirse un corte en su frente. Así comienza su relato:

“Yo fui el que abrió las puertas del camarín a los jugadores que llevaban a Rojas en la camilla. Estaba viendo el partido en las tribunas, junto a Iván Zamorano y Luka Tudor, que fueron los únicos jugadores que el técnico Orlando Aravena no consideró para ese partido. Y cuando veo que cae la bengala, de inmediato bajé al camarín. Fui el único dirigente que pude entrar en ese momento.  Y de inmediato se me ocurrió tomar las fotografías”.

 

Estas impactantes fotografías de Roberto Rojas con su rostro completamente ensangrentado, nunca antes habían sido publicadas. Gonzalo Mingo las tenía guardadas y al recordar que se cumplían 28 años del llamado “maracanazo del fútbol chileno”, decidió compartirlas con “El Líbero”.

“Te juro por Dios que en ese momento nunca se me pasó por la mente que esto era un engaño por parte del arquero. En el camarín nadie sospechó y todos creíamos que la bengala había golpeado al jugador y que le había provocado el corte en su frente. De hecho, el primer reclamo a la FIFA por lo que había sucedido, lo escribí yo mismo, de mi puño y letra en el mismo camarín, antes que el equipo regresara a Chile”.

Existen otros antecedentes que recuerda Gonzalo Mingo, de las horas posteriores al partido:  “Mi hermano Eduardo, con el que salgo en una foto con Alejandro Hisis y un dirigente argentino, era el jefe de la c

 

omisión de fútbol y me contó que en el avión de vuelta ya habían jugadores que decían que Roberto Rojas se había cortado por su cuenta. Imagínate que los guantes desaparecieron y sólo después de unos días aparecieron en Juan Pinto Durán”.

La misteriosa niña de 14 años que se responsabilizó del bengalazo

Otra de las situaciones que recuerda Gonzalo Mingo de lo que ocurrió en el camarín de Chile del Estadio Maracaná ese domingo 3 de septiembre de 1989, fue que a los 20 minutos de los incidentes, una niña de unos 14 años llamó insistentemente a la puerta del vestuario: “Estaban los jugadores, algunos policías y yo. Y de repente un policía me dice que esta niña quería hablar con alguien de la delegación. Bueno, como insistía tanto, accedí. Y me dijo que había sido ella la que había lanzado la bengala y que quería disculparse con al arquero. En ese momento no le dimos mucha importancia, porque teníamos a Roberto Rojas completamente ensangrentado. Pero ahora después de 28 años te puedo decir que la famosa “fogueteira” -como se conoció a la mujer que se responsabilizó de lanzar el fuego artificial a la cancha- no fue. Y quizás sí fue esa niña de 14 años que insistentemente quería pedirle perdón a Roberto Rojas”.

 

*Fotografías del interior: Archivo personal de Gonzalo Mingo