“No estamos respaldando a Falcioni. Lo que acordó el directorio es que el entrenador del primer equipo sigue en el cargo y esta decisión se basa en que él nos dice que se siente en deuda”, asegura Luis Larraín.
Publicado el 02.09.2014
Comparte:

La noche del jueves 28 de agosto, una vez finalizado el partido frente a River Plate de Uruguay, cuando Universidad Católica quedó eliminada de la Copa Sudamericana, Julio César Falcioni y Luis Larraín se reunieron a puertas cerradas en el Hotel Sheraton de Montevideo durante casi 2 horas. La verdadera razón del presidente de Cruzados para sostener una conversación privada con el técnico argentino, fue manifestarle su disconformidad no sólo por los malos resultados, sino que fundamentalmente por el opaco rendimiento del equipo, tanto en el torneo local como en la competencia internacional. Luis Larraín confiesa que “fue una reunión muy franca y en algunos momentos muy dura. Falcioni reconoció que estaba en deuda, con el rendimiento y con los resultados. Pero mostró mucho convencimiento de que iba a sacar esto adelante y que los jugadores ya comenzaban a demostrar un cambio de actitud”.

Larraín agrega que en esa reunión le reclamó al ex técnico de Boca, que como directorio se daban cuenta que existía cierta fragilidad en las convicciones de los jugadores, “porque ante cualquier adversidad en los partidos, el equipo se venía abajo. Pasó frente a Palestino, ante Wanderers y también en Uruguay”

Sin embargo, reconoce el presidente de Cruzados, “en el partido contra O’Higgins, hubo un cambio de actitud de los jugadores. Si bien no mejoramos en los resultados, sí lo hicimos en el rendimiento”.

En la reunión de anoche, el directorio de Cruzados escuchó atentamente las razones de Falcioni para mantenerse en el cargo. Según Larraín, el técnico cruzado interpreta justamente este cambio de la actitud de los jugadores como un respaldo del plantel al cuerpo técnico. Además, según señala el directivo de la UC, “el técnico se comprometió con la directiva de que este mal momento lo iba a sacar adelante”.

¿Este compromiso tiene un plazo?

– No le pusimos un plazo, pero le dijimos que seguir como estamos hasta ahora, en términos de resultados, es insostenible. Entonces, más que hablar de plazos, la decisión que tomamos como directorio es que Julio César Falcioni se mantiene como técnico y que este martes, a las 10 de mañana, encabeza como todos los días la práctica del equipo. Estamos confiados en su palabra, de sacar adelante esta situación.

– ¿Ustedes cerraron el capítulo, o semana a semana van a seguir analizando la continuidad del técnico?

– En Católica siempre hemos tratado de respetar los procesos, pero el fútbol también vive de realidades y la realidad nuestra no es buena. Sabemos de la frustración de los hinchas y desgraciadamente la historia del hincha de Universidad Católica últimamente ha estado hecha de frustraciones. En el fútbol sabemos que cuando un directorio sale a respaldar al técnico, al final ocurre lo contrario. Nosotros no estamos respaldando a Falcioni. Lo que acordó el directorio es que el entrenador del primer equipo sigue en el cargo y esta decisión se basa en que él nos señala que se siente en deuda por los resultados y que tiene el convencimiento de que va a sacar esta situación adelante.

– Y si el campeonato está prácticamente perdido, ¿por qué deciden mantener al técnico?

– Uno nunca puede perder la ilusión de ser campeones, pero siendo realista, a 10 puntos del líder y ya jugados 7 partidos, es extraordinariamente difícil pelear la punta. Pero nos interesa terminar bien, terminar en alza, eso es lo principal. Ahora, todas las alternativas que tenemos por delante son malas, pero no podemos trabajar sobre la base de la crítica y de la presión de nuestros hinchas, sino que de las convicciones. Y la convicción a la que llegamos los diez directores es que Falcioni debía seguir. No tenemos la certeza de que esto va a mejorar, pero tampoco tenemos ninguna certeza que viniendo otro técnico, las cosas iban a mejorar. Tampoco queremos ilusionar falsamente a nuestra hinchada.