Si bien para el partido de Chile frente a México pasó el examen de las mejoras en los accesos, el tema de la limpieza aún no se resuelve por completo.
Publicado el 16.06.2015
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Tres eran las deficiencias que el Comité Organizador Local de la Copa América (COL) debía resolver en el Estadio Nacional, para el segundo partido de la Copa América: las trabas en los accesos al recinto deportivo, que produjeron largas y tediosas aglomeraciones en el primer partido entre Chile y Ecuador; mejorar el aseo -particularmente la limpieza de los baños-, y resolver  la visibilidad de los asientos de las tres primeras filas de la tribuna bajo marquesina y de la tribuna Andes, tapadas por la publicidad de los sponsors del certamen.

Con respecto a lo primero, el COL accedió a la petición del intendente metropolitano Claudio Orrego para que se abrieran todos los accesos del estadio, incluidos los de Avenida Pedro de Valdivia, medida que alivianó de buena forma el ingreso de los 45 mil espectadores que llegaron anoche al Estadio Nacional, para presenciar el empate 3-3.

Esta vez noBUTACA 2 hubo mayores atochamientos ni reclamos, salvo lo tedioso que significó nuevamente para los asistentes traspasar un pasillo de seguridad tipo “laberinto”, que si bien es habitual en nuestro fútbol, el público de Selección no está acostumbrado a cruzar.

 

Con respecto a los asientos de la tribuna bajo marquesina, que tienen un valor de $81.000 por partido, la solución fue reubicar a los abonados  y las butacas que no tenían visibilidad completa, fueron “clausuradas” con aBUTACAS 3utoadhesivos  con la siguiente leyenda: “Butaca no comercializada. Visión parcial”. Además, las placas de publicidad dispuestas detrás de las bancas de los cuerpos técnicos de los equipos, esta vez fueron bajadas de posición, de tal forma de mejorar la óptica de los asistentes de las primeras filas, tanto del sector de la categoría 1 (bajo marquesina) como de la categoría 2 (tribuna Andes).

Finalmente con respecto a la limpieza del estadio,  nuevamente el Estadio Nacional se vio bastante sucio y con una presentación muy distinta a la que muestran el resto de los estadios sedes de la Copa América. Los baños, salvo los de la categoría 1, seguían sucios, pese a que las personas que estaban a cargo señalaban que para el partido Chile-México la Organización les había facilitado unos paños y unas botellas de cloro.

En relación a este último aspecto, ir al Estadio Nacional para la Copa América, no resulta ser muy distinto que hacerlo para un partido habitual de la Primera División de nuestro fútbol, salvo que las entradas del torneo continental, triplican el valor de los partidos de la competencia local.

Otra situación que había generado una controversia tras la ceremonia inaugural y el primer partido, eran los altos precios de los packs de comida, por ejemplo  $7.700 un Barros Luco, una Bebida de 350cc y unos chocolates. Para el segundo partido en el Estadio Nacional, todos los paquetes bajaron, a $6.500 y $6.000.

La polémica del bombo

Aún no está resuelto si para el partido frente a Bolivia del próximo viernes, volverá o no a sonar el bombo en el Estadio Nacional. Deberá ser el Comité Organizador Local, encabezado por René Rosas, el organismo que  solicite formalmente a Estadio Seguro y a la Intendencia Metropolitana que se pueda usar este instrumento musical en las tribunas. Si bien hasta anoche el jefe de Estadio Seguro, José Roa, aún no recibía la petición, sabido es que los propios jugadores de la Selección Chilena le solicitaron a la Presidenta Michelle Bachelet, una vez concluido el partido con Ecuador, que autorice el ingreso de por lo menos un bombo al estadio.

Anoche, la mandataria nuevamente asistió al partido y luego del empate frente a México, bajó al camarín sur del Nacional a saludar a los futbolistas, quienes le habrían reiterado la solicitud. Pero la palabra, en primera instancia, no la tiene el Gobierno, sino que la organización de la Copa América.

FOTO: MARIO DAVILA/AGENCIAUNO