En conversación con "El Líbero", Ramón Ayarza, jugador del Bayonne francés, cuenta cómo es su vida en el Top 14, la primera división del rugby galo, una de las ligas más competitivas del mundo.
Publicado el 19.02.2017
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Para casi todos los jugadores del Bayonne de Francia, el partido de rugby que los enfrentó el pasado 11 de febrero al campeón vigente, Racing 92, fue para el olvido. Perdieron por un categórico 59-20. Pero dentro del equipo, hay un jugador que recordará ese día para toda la vida. Se trata del chileno Ramón Ayarza (23).

Tras meses militando en el Bayonne, ese sábado le tocó debutar en el Top 14, la primera división del rugby francés, una de las ligas más competitivas del mundo. Estaba ansioso. Pero llegó el minuto 67 y esa ansiedad se transformó en alegría, al anotar un try que hizo que la derrota de su equipo fuera algo más digna.

Pero el pilar izquierdo se lo toma con humildad. “Fue una escapada de nuestro 10 que se infiltró y que estuvo a punto de marcar, y yo venía justo atrás y tuve la suerte de encontrarme con la pelota al lado de la línea, así que la agarré y marqué. La verdad es que el try fue colectivo, llegué a apoyar la pelota. Pero quedé contento con eso”, señala a “El Líbero“.

Ayarza comparte camiseta con 13340245_10153752256750838_6365252504600687507_oPablo Huete Cibrario, otro chileno que es titular en el Bayonne y que fue clave para que el equipo lograra su ascenso a la primera división francesa. Los dos seleccionados nacionales se formaron en el colegio The Grange School y también jugaron por el club de ex alumnos, Old Boys.

Ramón cuando salió del colegio tuvo un paso por la Universidad Católica, donde estudió Ingeniería Comercial. Pero un viaje a Nueva Zelanda a una academia de rugby cambió el rumbo de su vida: cuando volvió, se dio cuenta que lo suyo era el rugby y que tenía que regresar. A pesar de que a sus padres les costó comprender la decisión en un comienzo, lo apoyaron para que cumpliera su objetivo. Regresó a Nueva Zelanda y jugó en la liga de clubes amateur  por el Summer Rugby, para luego viajar a Francia, incorporándose en el club US Carcassonne. “Ese primer año fue muy extraño, ya que venía de una realidad completamente diferente. En Nueva Zelanda yo trabajaba, entrenaba y jugaba en un club amateur. Entrar al mundo del profesionalismo me costó un poco”, cuenta.

Pero su paso por ese equipo le trajo frutos. Después de un año, firmó contrato con ROC La Voulte- Valence, conjunto de la tercera división francesa, para luego ser contratado a mitad de temporada por su actual club.

Huete y Ayarza son el tercer y cuarto jugador chileno en lograr el ascenso a la primera división francesa, luego de que lo consiguiera Sergio “negro” Valdés con Agen y quien a su vez debutara en Aurillac con Sebastián Gajardo, en 2001.

“Estoy en Francia hace tres temporadas, este fin de semana que pasó fue mi debut en el Top 14, así que estoy muy contento por eso. Jugué 20 minutos, y tuve la suerte de poder marcar un try, mi primer try en el Top 14 y mi primer try en mucho tiempo (ríe), así que estoy muy feliz con eso”, comenta.

Pero no todo es tan fácil. Hoy el Bayonne está en los últimos puestos de la tabla, por lo que la posibilidad de volver al Pro D2 (segunda división, también muy competitiva) es un tema que circula en la cabeza del chileno. Es por eso que dice no tener claro qué pasará con su futuro. “Estoy viendo qué va a pasar en el club, estamos en una situación complicada. Cuando un club juega en Pro D2, cambia mucho en los presupuestos y otras cosas, entonces esperaré a ver qué me ofrecen acá o buscaré otro club, ya que me gustaría quedarme en Francia y obviamente en el Top 14, pero quizás en Pro D2 sumaría más minutos”, señala.

En el Top 14 juegan leyendas como Ma’a Nonu, Brian Habana, Dan Carter, Thierry Dusautoir, Duan Vermulen y Juan Martín Fernández, por eso no es fácil tomar la decisión de irse.

– ¿Estabas nervioso por el debut en el Top 14?

– Más que nervioso, estaba ansioso. Tenía muchas ganas de jugar, yo ya había jugado la Copa Europea, pero no tiene la misma importancia, así que tenía muchas ganas de entrar a la cancha.

– ¿Qué se siente haber llegado al Top 14? Es el sueño de todo rugbista que quiere ser profesional…

– Estoy contento, conforme no sé si es la palabra, siempre me gusta llegar más arriba. Creo que tuve la suerte y la oportunidad y la supe aprovechar para poder estar donde estoy; he trabajado harto, me gusta entrenar, esforzarme, así que estoy feliz de estar jugando en el Top 14. Ojalá poder tener más minutos, pero por ahora, estoy conforme donde estoy. Me gusta el ambiente del club, la zona vasca y estoy contento, quizás me gustaría alguna vez jugar en el Súper Rugby (países del hemisferio sur), creo que sería una buena experiencia, pero estoy acá y hay que aprovechar las oportunidades.

– ¿Cómo es tu vida en Francia?

– Bastante tranquila, como la vida de un rugbista. Hay mucho entrenamiento, pero también mucho descanso y tiempo muerto. No sirve de nada entrenar como loco sin descansar, el cuerpo no se alcanza a recuperar. Normalmente dos veces a la semana almorzamos en el club y entrenamos dos veces al día (mañana y tarde) y cuando estamos más cerca del partido, son entrenamientos de preparación. Fuera del entrenamiento tengo clases de francés y estoy tratando de estudiar en una universidad, así que está complicado, pero algo hay que hacer, uno no va a vivir toda la vida del rugby, así que hay que tener otra opción al lado.

– ¿Cómo ves el rugby en Chile?

– El tema del rugby en Chile es un tema complicado. Creo que hay jugadores, dirigentes y entrenadores que tienen ganas de hacer cosas, pero les falta apoyo de privados y del Estado, igual que a todos los deportes en Chile. Pienso que el rugby -en general- todavía es una cosa muy social, tenemos que aprender de Argentina y de Uruguay, estos últimos se están agarrando un poco a la Federación de Rugby de Argentina. Si queremos dar el paso de ir a un mundial o tener un equipo más competitivo hay que darle más espacio a los jugadores, no puede ser que un seleccionado de rugby tenga que pedir permiso y tenga que estar peleando para poder faltar a una prueba o quizás para faltar un día al trabajo, debería ser un honor poder jugar por la selección. Las empresas deberían estar orgullosas de que sus empleados estén representando al país, entonces creo que es un tema de mentalidad deportiva. Ojalá que esto vaya mejorando. Ahora con el Seven el rugby ha tenido un poco más de pantalla en Chile, un poco más de prensa.

– ¿Cómo proyectas el 2017 en el rugby?

– Para este 2017 busco tener más continuidad. Si bien en Bayonne he mejorado mucho en cosas técnicas que me faltaban, no he jugado tanto como me gustaría. Soy joven y tengo que seguir entrenando. Ojalá que este año esté jugando en un club – ya sea acá en Bayonne o en otro- donde tenga más continuidad en los partidos.