El mismo día que se enteró del accidente del futbolista, perdió a una de sus amigas más cercanas; es la historia de Mariana Sandoval, quien no sólo es la "mamá de", sino que tiene su propia trayectoria en el mundo del fútbol. "La máquina humana reventó y reventó en el tendón de aquiles", dice sobre la situación de su hijo radicado en Alemania.
Publicado el 22.08.2015
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Mariana Sandoval contesta su celular con voz de afligida, no sólo está golpeada por la lesión que sufrió su hijo Charles Aránguiz y que lo mantendrá al menos seis meses fuera de la cancha, sino que también una de sus amigas más cercanas falleció el mismo día.

1509704_488558711303404_3472473759518054162_nLa madre del futbolista estaba en su casa el jueves cuando el representante del jugador del Bayer Leverkusen la llamó para informarle que el volante se había roto el tendón de aquiles. Sólo un minuto después, y cuando ella aún no asumía la noticia, el teléfono sonó nuevamente, esta vez las palabras que oía simplemente no las creía. La señora del presidente del Club de Fútbol Nueva Esperanza, Germán Hernández, del cual ella es vicepresidenta y monitora de los niños entre 5 y 17 años, había sufrido un paro cardíaco.

“No sabía cómo reaccionar. Por un lado estaba la situación de mi hijo y por otro una amiga de toda la vida había fallecido”, cuenta a “El Líbero” Mariana Sandoval.

Ya más tranquila y luego de ir a acompañar a la familia de su amiga en el funeral, la madre del seleccionado nacional reflexiona sobre la lesión de su hijo que aunque primero consideró como algo “atroz” porque no sabía nada, al hablar con él se fue tranquilizando.

“Ellos están expuestos a todo tipo de lesiones, unas más graves que otras y hay que mirar las cosas para bien. Esto le va a servir para descansar, fortalecer su musculatura, su cuerpo, que está más que rendido de cansado. La máquina humana reventó y reventó en el tendón de aquiles. Ahora hay que esperar y confiar en Dios, él es sabio y por algo pasan las cosas. Ahora esperamos la recuperación, no nos queda otra cosa que esperar con fe”, comenta Mariana.

La templanza de la madre de “El Príncipe Charles” al enfrentar este tipo de situaciones la ha aprendido en sus más de 25 años desempeñándose como entrenadora del Club de Fútbol Nueva Esperanza de Puente Alto. Si bien ahora ya es entrenadora, debió comenzar repartiendo sándwiches y ganarse el respeto de sus pares para ser considerada como una experta en la materia.

Siempre ha estado preocupada por cada niño que pasa por su equipo, por sus historias, sueños, sus familias, etc. Es que Mariana es una persona muy detallista y siempre ha querido lo mejor tanto para sus pequeños jugadores como para sus cinco hijos. De hecho, primero intentó que el mayor de ellos triunfara en esta disciplina, pero al enterarse que iba a ser padre no lo logró. Luego vivió uno de sus máximos dolores al ver caer a su hija en el mundo de las drogas. Pero su sueño lo cumplió con Charles, quien antes de entrar a las inferiores de la Universidad de Chile dio sus primeras patadas al balón en su equipo; tal como lo indica el capítulo de “Puente Alto a la selección chilena” del libro “Volar alto: La revolución de la movilidad social en Chile” de Eduardo Gomien.

En el escrito, se puede conocer detalladamente la historia de esta mujer que siempre ha sido apasionada por el fútbol, misma pasión que logró transmitir uno de los jugadores que levantó la Copa América en julio pasado.

“Para mi fue espectacular que mi hijo se fuera a Alemania, es lo que él quería. Independiente del equipo si me gusta o no, el nivel europeo siempre es competitivo. Lamentablemente le pasó esto, pero por algo habrá pasado también”, comenta Mariana, quien agrega que “con el dolor de mi corazón me iría ahora para allá, porque creo que es un tiempo que él también me necesita”.

Si bien el volante sería operado el martes, ella aún no puede viajar, pues cuando le ocurrió el accidente él estaba buscando recién una casa para comenzar su nueva vida. El jugador se fue a Alemania con dos de sus mejores amigos de la infancia que siempre lo han acompañado cuando viaja solo y estaba durmiendo en un hotel.

“Una vez que esté estabilizado podría viajar. Estamos viendo con mi nuera para ir la próxima semana o la primera quincena de septiembre. Primero tiene que estabilizarse. Mi hijo es de un temperamento súper fuerte, así que ya está esperando todo lo bueno que viene y nosotros acá mandándole buenas ondas y vibras. Son lesiones a las que están expuestos los jugadores y él va a salir adelante, pero anímicamente él está bien, así lo sentí yo y me dijo que estuviera tranquila”, comenta Mariana Sandoval.

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO