Originalmente se iba a ocupar sólo para la inauguración. Pero debido al éxito, se extendió para todos los partidos de Chile. Según sus creadores "la tarjeta definitivamente le ganó a la pifia".
Publicado el 07.07.2015
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Hay ciertas imágenes que van a estar asociadas por siempre a la Copa América que acaba de culminar. Una de ellas, será la foto del Estadio Nacional con 40 mil banderas chilenas flameando durante la final de Chile frente a Argentina.

Leonardo Farkas, a quien se le ocurrió esta idea y mandó a confeccionar las banderas en un par de días, se encargó nuevamente de poner su nombre en un evento masivo a nivel nacional. Y no fue nada complicado que cada uno de los asistentes a la final del sábado empuñara su bandera y la hiciera flamear en el estadio.

Otra imagen que será recordada de esta Copa América, es la Tarjeta Verde. Para los partidos de Chile, cuando se entonaba el himno patrio de la selección rival, los asistentes levantaban esta tarjeta, en señal de respeto.

La Tarjeta Verde no nace para la Copa América. Corresponde a un programa de la  Fundación Fútbol Más, que es una ONG vinculada a este deporte que trabaja con niños y adolescentes en contextos de vulnerabilidad social de cuatro países de Latinoamérica: Ecuador, Haití, Chile y Perú. En nuestro país, esta fundación tiene sedes en siete regiones.

GMO ROLANDOEl concepto de la Tarjeta Verde fue creado hace ocho años. El director ejecutivo de la fundación, Guillermo Rolando, explica que “es un instrumento pedagógico que se ocupa para reforzar todos los estímulos positivos de los niños: buen comportamiento, compañerismo y la alegría”. A medida que los niños y adolescentes comienzan a tener conductas asociadas a estos estímulos, tanto dentro como fuera de una cancha de fútbol, obtienen estas tarjetas verdes y pueden a participar después en un campeonato más competitivo organizado por la fundación. “La Tarjeta Verde es un premio que tiene como fin reforzar la esencia positiva del fútbol, el trabajo en equipo y la creatividad. Los jugadores que tienen mejor comportamiento, son los que tienen más tarjetas verdes “, exñplica Rolando.

La sociedad entre la fundación Fútbol Más y Unicef

Unicef fue el sponsor social de la Copa América y como tal, necesitaba un socio en Chile para implementar su campaña “América nos une, no hagas tú la diferencia”, que busca crear conciencia en contra de la discriminación de los niños.

TARJETA 3Ambas instituciones se reunieron por primera vez en febrero pasado y llegaron a la conclusión que la mejor manera de vincularse era llevando la Tarjeta Verde al torneo. “Pero nos costó mucho dirimir cuál sería el mejor momento durante el partido para mostrar la tarjeta. Y luego de una reunión, recién en mayo, a uno de los colaboradores de la fundación, Diego Marzuca, se le ocurrió  que tenía que ser durante los himnos patrios”, señala Rolando.

La idea original era que se exhibiera la tarjeta solamente para el duelo entre Chile y Ecuador. Y la estimación inicial era que sólo un tercio del público del partido inaugural, iba a levantar la tarjeta verde cuando se entonara el himno de Ecuador.  “Nosotros queríamos demostrar que un tercio de las personas iban a respetar el himno, así quedábamos conforme. Al final, aunque sospechábamos que un porcentaje importante del público iba a levantar la tarjeta, nunca creímos que sería casi el 100%”, reconoce el director ejecutivo de la Fundación Fútbol Más.

La logística contemplaba que cada uno de los asistentes al estadio, se encontraran con la tarjeta en su asiento. Al final, se repartieron 50 mil tarjetas para cada partido de Chile, 300 mil en total. “Para que el mensaje llegara a la mayor cantidad de gente, en los accesos al estadio le decíamos al público que en su asiento iba a encontrar una tarjeta verde, y que la idea era que la pudiera levantar durante el himno del país hermano, en señal de respeto. Y la acogida fue muy buena”.

– ¿Cuál era el objetivo de fondo?

– En todas las sociedades tenemos distintas maneras de expresar que estamos disconformes con algo, que pueden ser todas muy válidas. Pero hay muy pocas formas masivas y visibles de mostrar respeto hacia el otro. De decir “yo estoy de acuerdo con  esto”. Nosotros intuíamos que había muchos hinchas que si se les daba el espacio, iban a decir “yo respeto esto”. Y ese era el objetivo, eso era lo que queríamos poner encima de la mesa de la Copa América.

– ¿Qué fue lo que más los impresionó de la reacción de la gente?

–  Me imaginaba que siempre iban a haber pifias, lo que hacía mucho más válida la tarjeta. Pero lo que me impresionó es que ante las pifias de algunos hinchas, muchos otros los callaban como diciendo, “al menos en esto, respeta mi espacio”.  Y a medida que avanzaba la Copa, lo que nos llamaba la atención era que cada vez se sumaba más gente que decía “yo adhiero a esto porque me gusta y me siento orgulloso”. Al final, el respeto fue cruzado, ya que desde el segundo partido, los mexicanos comenzaron a levantar las tarjetas. Y así lo hicieron todos, incluso los argentinos.

– ¿En qué partido hubo pifias durante los himnos?

TARJETA 4– Siempre nos decían que había partidos que eran pruebas de fuego, que no iba a funcionar, como frente a Bolivia primero, y luego en el partido con Perú. Y después, lógicamente una gran prueba era lo que iba a suceder en la final con Argentina. Sabíamos que iba a ser el más complicado. Nuestro gran temor era que la barra argentina llegara con una actitud similar a la que tuvieron algunos hinchas en La Serena o en Concepción, donde cantaron cosas referentes a asuntos bélicos. Con Perú, donde prácticamente no hubo pifias, nos sorprendimos.  Pero más allá de saber en qué partido se respetó más la tarjeta verde, es que el concepto haya quedado en la gente. Y yo creo que así ocurrió. La tarjeta definitivamente le ganó a la pifia”.

– ¿Influyó en la buena recepción el hecho de que el público de la Copa América no era el mismo que comúnmente uno ve en los estadios?

– Sinceramente creo que eso no influyó. Lo que sí influyó fue que era un público mucho más familiar, había muchos niños. Y el apoyo era bien transversal.

– ¿Puede decir que ahora la mirada hacia el extranjero es distinta, después de lo que sucedió con la tarjeta verde?

– Quizás falta un tiempo para decantar eso, pero una de las conclusiones preliminares que como fundación te podemos decir es que los chilenos sí pueden separar las cosas. Se puede respetar a un país hermano en temas tan preciados como puede ser un himno patrio, lo que no implica que podamos tener algunas diferencias puntuales en materia de política internacional. Y eso nos llena de orgullo como resultado.

Fue un esfuerzo que hicimos entre muchos para que como país podamos respetar a las naciones hermanas, y que todos nos sintiéramos orgullosos de eso.

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO