Chile batalló durante todo el partido frente a Alemania, tuvo más remates al arco, más posesión, pero el campeón del mundo fue superior en un aspecto que desde hace tiempo nuestro equipo adolece: el finiquito. Ahora la selección chilena deberá enfocarse en las últimas cuatro fechas de las clasificatorias, para intentar volver a Rusia el próximo año.
Publicado el 03.07.2017
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“Alemania siempre gana”, fue el primer titular del diario deportivo español Marca, a pocos minutos del triunfo de los germanos sobre Chile en la final de la Copa Confederaciones. Tres simples palabras que reflejan lo que fue el partido en que Chile quizás tuvo más dominio, sobre todo en los brillantes primeros minutos de juego, pero que no se vio reflejado en el marcador.

El grueso error de Marcelo Díaz en la salida a los 21 minutos del primer tiempo costó caro, el equipo chileno se derrumbó anímicamente y sólo pudo recuperarse en los minutos finales de la segunda fracción. Alexis Sánchez tuvo un chispazo en un tiro libre cuando ya se acababa el partido y antes, el poco experimentado Ángelo Sagal se perdió la ocasión más clara que tuvo Chile de empatar y provocar el alargue.

Una final de campeonato casi siempre se gana jugando un partido perfecto y no sólo 20 minutos como sucedió ayer en San Petersburgo. Se gana sin cometer errores, pero también se pierder por otros factores que vale la pena considerar.

El primero de ellos, tiene que ver con la capacidad de concretar las jugadas de ataque. Chile batalló durante todo el partido: tuvo el 61% de posesión del balón; ocho remates al arco, versus tres de los alemanes; nueve tiros de esquina, sobre cuatro de los germanos. Se podría seguir enumerando estadísticas, pero lo cierto es que ninguno de los remates de Aránguiz, Alexis o Vidal, pudo derribar el muro que defendió Ter Stegen. ¿Chile necesita un jugador del tipo 9 de área durante los 90 minutos de juego? Esa es una pregunta que deberá responderse Juan Antonio Pizzi  al analizar ya más fríamente el desempeño de su equipo en el campeonato de Rusia. Es cierto, en Chile todos atacan y todos defienden, pero falta un especialista en el área, un centro delantero goleador.

Otro factor a considerar y que lamentablemente siempre va a salir a la luz cuando los resultados son adversos, es que nuevamente se demostró que hay mucha distancia entre el juego de los titulares indiscutidos, y el resto del plantel. Siendo generosos, Pizzi cuenta con sólo 14 jugadores capacitados para ganarle a cualquier equipo del mundo. Ya lo hicieron frente a España, Brasil,  Argentina, Uruguay, Portugal, y han batallado palmo a palmo con Alemania en dos oportunidades. Pero qué pasa si uno de ellos tiene un sólo error -como le sucedió ayer al correcto Marcelo Díaz-; qué pasa si otro jugador comete una infracción infantil -como pasó con Gonzalo Jara que por poco se pudo ir expulsado-, o si Claudio Bravo o Arturo Vidal se lesionan. Todas esas situaciones quedan de manifiesto en un equipo que pese al tiempo transcurrido, aún no tiene muchas variantes.

Si observamos detenidamente los cambios de Chile en la final de la Copa Confederaciones, el delantero de Huachipato Ángelo Sagal reemplazó al volante del Bayer Leverkusen Charles Aránguiz y el volante de Palestino Leonardo Valencia, fue la alternativa al jugador del Celta de Vigo Marcelo Díaz. Sólo Edson Puch, que entró en reemplazo de Eduardo Vargas, entra en la categoría de variante que ya ha demostrado que puede ser una alternativa en el juego del bicampeón de América.

La Copa Confederaciones ya es historia. Chile obtuvo un merecido sub campeonato, luego de eliminar a Portugal que es el actual campeón de Europa, y después de perder en la final frente a una gran generación de jugadores de Alemania que representaron al campeón del mundo. La selección chilena mantuvo su línea de juego, sus grandes figuras destacaron en cada uno de los partidos, Alexis Sánchez se convirtió en el goleador histórico de la selección chilena, Claudio Bravo fue elegido el mejor arquero del campeonato, y Arturo Vidal nuevamente fue el motor del equipo.

En definitiva, fue un muy buen campeonato el de esta generación dorada en Rusia, de cara a los últimos partidos por las clasificatorias mundialistas. Ahora viene Paraguay de local, Bolivia en La Paz, Ecuador en Santiago, para cerrar de visita frente a Brasil. Y mientras esos 14 jugadores indiscutidos lleguen “a punto” luego de las pretemporadas en sus equipos y se logre corregir la capacidad goleadora del equipo, no cabe duda de que Pizzi logrará la clasificación a la Copa del Mundo del próximo año.