De acuerdo a la particular visión del columnista, en un deslucido empate terminó el duelo entre TVN y Canal 13, en el debut de Chile y Ecuador en la Copa América.
Publicado el 12.06.2015
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rokaUsted de pronto se para ante su familia, un grupo de gente muy educada que aguarda el pitazo inicial mordiendo un lomo, e informa con gravedad que verán TVN. Se produce un incómodo silencio. Su familia materna cree en la patria, Dios y Canal 13. Su familia no sabe quién es Luis Omar Tapia. Su familia cree que Pedro Carcuro es neurótico y que Bonini es nazi, y ellos, los de su sangre, empatizan más con la normalidad. Usted, sin embargo, se mantiene firme. Tomó la decisión en un arrebato, al verificar un HD más nítido, y al ver que la Presidenta visitaba la cabina de transmisiones y otorgaba la entrevista más trancada del año. De hecho, el duelo entre la mandataria y Carcuro le pareció el diálogo entre una jefa de personal y un sacerdote. Sin embargo, si Michelle Bachelet pisó esa cabina y le donó una carcajada a TVN, usted no puede ser menos. Pulsa el botón, sube el volumen y sintoniza el canal del Estado.

Lo primero que ve lo sacude al instante: el profesor Bonini, masculla. Bonini y su monólogo pretencioso. Siempre forzando la frase futbolera extrema, siempre dando a entender que es un sabio desubicado que se rodeó de inexpertos. Si Carcuro, con esfuerzo, aporta con una obviedad, el profesor lo frena: “No sé, no me parece, Pedro”. Y Carcuro demora cinco minutos en retomar el orgullo.

Lo segundo que detecta le parte el alma: Solabarrieta, murmura. ¿Dónde estarás, lírico? (Radio Biobío, le dice alguien) ¿Por qué, se pregunta una y otra vez, por qué sacaron al hombre que relata un contragolpe con los versos de un bolero? (No hay respuestas). El dolor le impide concentrarse: nos extirparon las lágrimas. Luego aparece la voz de Luis Omar Tapia y su familia notifica que está asombrada. ¿Quién es ese esforzado panameño?, pregunta uno de sus parientes. Usted aclara que es un chileno forjado en Miami. Un relator con salsa en las venas. Y, en efecto, le nota cierto ritmo en la narración. En fin. Evalúa en su conjunto las voces invitadas por TVN, un argentino efusivo y Luis Omar Tapia, el actual estandarte de Fox Sports. Y no lo puede evitar: mientras ve el partido, tiene la sensación de que está mirando una semifinal de la Champions League. Los de camiseta roja, al seguir el relato de Tapia, le parecen del Bayern Munich.

En mitad del enfrentamiento, usted cambia al 13 de manera sorpresiva. Topa bruscamente con un Negro Palma contenido. Palma relata influenciado por el estado anímico del partido. Si el encuentro se duerme, el Negro se torna opaco. El Negro es tan chileno que se comportaba igual que el público: sólo se excitaba si la pelota entraba al área chica. Schiappacasse, en los comentarios, le pareció sensato, pero falto de asombro. De todos modos, usted cree que ahí, en el 13, estuvo lo mejor de la noche: los reporteros de cancha, Claudio Bustíos y Rodrigo Vera. El primero fue responsable de la entrevista más osada de todas: conversó con un choro. Cuando Gary Medel entraba al camarín, Bustíos, con la urgencia de entrevistarlo, le impidió el paso. Casi le dio un pechazo al Pitbull y así le extrajo cuatro frases. Vera, por su parte, logró dos milagros: hizo que David Pizarro fuera comunicativo por un minuto y apareció haciendo entrevistas en los dos canales. Estuvo en el 13 y, más tarde, a la hora de las noticias, figuró en TVN sosteniendo un micrófono de Direct TV. Los personajes secundarios lideraron los aciertos. Sin querer, los dos pelados le subieron el pelo a la fiesta.

Usted concluye (el ráting es otro planeta), que el primer partido entre canales terminó en empate sin goles. E incluso hubo errores que grafican que Chile no está futbolizado. Carcuro, por ejemplo, en el noticiero, cortó la conferencia de Sampaoli -quien a las 23 horas era el hombre más importante del país- para dar paso a un enlace absurdo con los festejos de Plaza Italia. Carcuro ama a los argentinos, pero en ese país lo habrían ahorcado frente al Obelisco. Nadie corta la conferencia del entrenador nacional por ociosos que tocan la bocina. Como sea, falta más garra, piensa usted, pongan corazón, griten. Los hinchas de sillón quieren vibrar. Y todavía estamos a tiempo.