Sin duda Rio puede ofrecer mucho para hacer de éstos, unos Juegos Olímpicos muy especiales. Su entorno natural, qué duda cabe, la ubica como una de las ciudades más bonitas del planeta.
Publicado el 06.08.2016
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JUAN EDUARDO TRONCOSOTodo Brasil, y también el continente sudamericano, celebró con entusiasmo cuando el 2 de octubre del año 2009 en la reunión efectuada en Copenhague, el Comité Olímpico Internacional (COI) designó a Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos del año 2016. Río llegó a la elección final junto a Chicago, Tokio y Madrid, imponiéndose en la votación final a la capital de España por 66 votos a 32. De esta manera, Rio pasaba a ser la primera ciudad sudamericana y la segunda en América Latina después de México en 1968, en ser sede del evento deportivo más grande del planeta.

La ciudad, cuyo nombre completo en español es San Sebastián del Río de Enero, sirvió como capital del reino de Portugal entre 1807 y 1822, y ese año, el de la independencia del Brasil pasó a ser también su capital hasta el año 1960 en que se inaugura la ciudad de Brasilia. Con una población de más de 6 millones de habitantes, en la segunda ciudad más poblada de Brasil y ya conoce la experiencia de albergar importantes eventos deportivos. Acogió la final de los Mundiales de Fútbol de 1950 (Maracanazo) y de 2014, así como los Juegos Panamericanos de 2007.

Sin duda Rio puede ofrecer mucho para hacer de éstos unos Juegos Olímpicos muy especiales. Su entorno natural, qué duda cabe, la ubica como una de las ciudades más bonitas del planeta. Sobresale la imponente imagen del Cristo Redentor en la cima del cerro Corcovado, el que con sus brazos abiertos parece invitar a todos a disfrutar de sus encantos. El Cristo, que fue inaugurado el 12 de octubre de 1931, es la estatua Art Deco más grande del planeta y el año 2007 fue elegida una de las nuevas siete maravillas del mundo.

Y en este entorno fueron construidos y remodelados muchos recintos deportivos que con seguridad darán lugar a una puesta en escena inolvidable. Que mejor lugar que las playas de Copacabana para el voley playa o la reserva natural de Tijuca donde se construyó un nuevo campo de golf o el legendario estadio Maracaná para la final del fútbol y las ceremonias de inauguración y clausura, entre otros.

Pero los juegos de Río también presentarán atractivas novedades tecnológicas. Veremos por las calles a muchas personas conectadas a sus celulares, no sólo buscando pokemones sino también siguiendo al detalle la transmisión de estos juegos. Se estima que más de 5 mil millones de personas seguirán los juegos por internet, de las cuales un 85% lo hará desde dispositivos móviles, con la gracia de que la elección de los contenidos no dependerá de quien dirige la transmisión, sino que de cada usuario. Conductores manejen con cuidado ya que en agosto el riesgo de atropellos crecerá por partida doble.

Pero la tecnología también estará aplicada al deporte y así veremos que los ciclistas olímpicos de EEUU usarán gafas Solo Smart que tienen una diminuta pantalla interactiva que sin desviar la vista permite ver datos como velocidad, distancia y ritmo cardíaco. O la tecnología AeroBlades desarrollada por Nike que consiste en cintas adhesivas que se pueden usar en varias partes del cuerpo para reducir la resistencia al viento. Incluso algunos deportistas usarán una nueva indumentaria de la empresa Kolon Fashion Material que integra un repelente contra el mosquito del virus Zika y así aquellos que practican deporte que requieren de alta concentración como el Tiro con Arco o el Golf puedan enfocarse en su competencia sin más preocupaciones.

Mientras escribo esta columna entusiasmado con los Juegos y ansioso por llegar, me acuerdo de Échale la culpa a Río, una película que vi hace un tiempo cuyo título sirvió para justificar un desliz amoroso del protagonista y que pienso, seguramente, ahora servirá para justificar más de algún rendimiento deportivo.

*Juan Eduardo Troncoso. Abogado socio de Fontaine & Cia.