El atleta blanco más rápido del mundo de fines de los noventa, analiza la investigación que afectaría a 800 atletas, muchos de ellos campeones olímpicos y mundiales.
Publicado el 04.08.2015
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El ex velocista Sebastián Keitel tiene argumentos para desmenuzar la noticia deportiva internacional de la semana, la publicación de dos reportajes donde aparecen 12 mil análisis de sangre de cinco mil atletas, de los cuales  800 dieron resultados sanguíneos “anormales” o que “sugieren dopaje”.

El record nacional de los 100 y 200 metros planos (10,10 y 20,15), en 1998 alcanzó su mejor nivel tras ocupar el quinto lugar en el ranking mundial en los 200 metros, detrás de leyendas como Michael Johnson y Donoban Bayly. Fue precisamente ese año, cuando fue bautizado como “el blanco más rápido del mundo”. Hoy, ya retirado de la alta competencia, pero siempre ligado al atletismo, cree que el escándalo conocido este domingo “genera una gran noticia, pero al final no va a llegar a ningún lado”.

– ¿Por qué haces este pronóstico tan pesimista?

– Porque el doping en el deporte, al final es un tremendo negocio que mueve millones de millones de dólares, al igual que la prostitución y las drogas sociales. Además, todos los estamentos del deporte tienen que justificar sus pegas. En este caso, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) cada cierto tiempo tiene que demostrar que está preocupada y saca a la luz pública nuevos casos, y aparecen atletas conocidos con exámenes que dan “positivos”, para que sea más espectacular. Esta cadena sigue con las empresas que persiguen los ilícitos y luego los laboratorios que se dedican a confeccionar las nuevas drogas. Y al final están los atletas que son los encargados de probar estas nuevas sustancias. Esto es tema de nunca acabar. Y si terminara, es como si los policías pillaran a todos los ladrones, pero se quedarían sin pega.

– Pero ¿no consideras que este caso es más grave?

– No lo sé. Acuérdate que hace dos años se destrabó el caso del laboratorio Balco en EEUU y hace siete años fue desbaratada la “operación Puerto” en España, la red más grande de drogas para deportistas.

– ¿Y qué debiera pasar con esta denuncia?

– No creo que debiese pasar mucho, porque no le van a quitar las medallas a los deportistas porque, insisto, esto es un negocio para todos.

– ¿Cómo funcionan hoy los controles antidoping en la alta competencia?

– Primero hay que entender que los atletas que toman sustancias prohibidas no van a competir con droga, aunque sí la ocupan en los entrenamientos. Es por eso que hoy el 80% de los controles que dan positivo o “no negativo” como se conocen hoy, se detectan en las prácticas y no en las competencias. En todo caso, los atletas que insisten en ocupar esas sustancias prohibidas, debieran saber cuánto se demora una droga en eliminarse de su cuerpo.

– La denuncia que se conoció este domingo habla de “resultados sanguíneos anormales” que “sugieren dopaje”. ¿Qué significa eso?

– Entiendo que es por el “pasaporte biológico”, donde se comparan progresivamente distintos exámenes de sangre, y así se ve si existen cambios o desórdenes hormonales muy notorios en los deportistas.  A partir de esos exámenes, surgen las sospechas de que los atletas algo raro están haciendo con su cuerpo. Pero yo entiendo que no te pueden sancionar por un supuesto o una sospecha.

– ¿Qué situaciones viviste como atleta, que dan cuenta de esta práctica tan habitual?    

– En 1998, que fue mi mejor año, me hicieron 27 controles de doping. Algo que en esa época ya parecía exagerado, aunque no eran exámenes de sangre sino que de orina. Aparecía yo, un chileno, blanco, de baja estatura, que en realidad generaba sospechas para la organización de los torneos. Pero nunca di positivo.

Las drogas tienen que estar refrigeradas, por tanto en los campeonatos internacionales había corredores que sólo alojaban en habitaciones con frigobar. A mí me tocó compartir habitaciones con muchos de ellos, que guardaban las sustancias ilícitas en estos mini refrigeradores.  Mientras yo me comía un chocolate del frigobar, mi compañero de pieza se pinchaba.

La mayoría de los corredores que yo veía consumiendo sustancias ilícitas eran atletas con muy poco talento, pero que se sacaban la cresta entrenando. Y lo hacían porque era la única manera de lograr llegar a ser como el talentoso.

Hoy los atletas compran y consumen drogas, sin saber lo que están haciendo. El doping  es una realidad de la cual estoy totalmente en contra, porque es una mierda, que hace que el deporte haya perdido los límites.

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO