El columnista describe la gran jornada que vivió este sábado la delegación trasandina en los Juegos Olímpicos: "Eso es lo atractivo del deporte y de eventos como los juegos en los que la emoción de la competencia se traspasa a la calle, restaurantes, parque y playas, donde se juntan muchas personas a alentar a uno y otro equipo dando lugar a que unos gocen y otros sufran con la gesta deportiva. Y hoy a los argentinos le tocó gozar".
Publicado el 14.08.2016
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JUAN EDUARDO TRONCOSOEscribo esta columna llegando al hotel después de la jornada nocturna del atletismo. En un estadio precioso, como todos los que hemos visto por estos lados, el deporte rey de los juegos olímpicos empieza a mostrar sus primeras figuras. Como ha sido costumbre en el último tiempo, Jamaica parece no tener contrapeso en las pruebas de velocidad. Anoche en la final de los 100 metros planos femeninos se quedaron con el oro y el bronce. Con seguridad este domingo en la misma prueba masculina, algo nos tendrá preparado Usain Bolt.

Pero a mi juicio la actuación más destacada se vivió en la final de los 10.000 metros planos. El británico Mo Farah revalidó la medalla de oro que obtuviera en Londres 2012 con una actuación sobresaliente. A pesar de un tropiezo que lo hizo trastabillar en la vuelta 10 de la carrera (son 25), supo recuperarse para retomar su lugar entre los punteros y jugársela con un remate espectacular en el que sobrepasó al keniata Tanuien para regocijo de los miles de británicos que acudieron este sábado al Estadio Olímpico. Ahora Farah irá por los 5.000 metros. La nota curiosa de la prueba la puso el peruano Luis Ostos que no obstante terminar en el lugar 21 se dio el gusto de liderar la carrera por un par de vueltas.

En cuanto a la actuación de los sudamericanos anoche, cabe destacar el sexto lugar en la final del salto largo del uruguayo Emiliano Lasa con una marca de 8.10 metros y la clasificación a la final del salto con garrocha tanto del brasileño Da Silva como del argentino Chiaraviglia ambos con 5.70 metros.

Pero lo del saltador argentino vino a culminar una jornada maravillosa para sus compatriotas que seguro será recordada por mucho tiempo. En efecto, ésta comenzó en la mañana con el triunfo de las famosas leonas en el Hockey sobre césped frente India. Posteriormente en el vóley masculino vence a Cuba. En paralelo, el golfista Emiliano Grillo con una gran tercera ronda se ponía en el cuarto lugar de la clasificación general entrando derechamente a la pelea por las medallas. Este domingo finaliza el golf y espero estar ahí para poder seguir su ronda que comienza a las 10:28 (sale en el penúltimo grupo) y en la que comparte salida con el sueco David Lingmerth y el norteamericano Bubba Watson, éste último dos veces ganador del legendario torneo Masters de Augusta, que es el equivalente al Wimbledon del Tenis. Siguiendo con el éxito de los argentinos hay que decir que el equipo de Handboll pasó a cuartos de final al vencer a Túnez y la vela en la que también hizo lo suyo donde ganaron una regata.

Pero lo más destacado de la jornada sabatina para el vecino país fueron dos actuaciones que se dieron en paralelo. En el tenis, Juan Martín del Potro venció en tres sets a Rafael Nadal, el último en tie break, y de este modo pasó a la final asegurando medalla para su país. Conmovedor el llanto final de Del Potro plenamente entendible considerando su más de un año de inactividad por una rebelde lesión a la muñeca. Parecida a la emoción que le despertó el triunfo en primera ronda frente al N° 1 del mundo Novan Djokovic.  Hoy enfrenta en la final al escocés Andy Murray ganador de la medalla de oro en Londres 2012, que espera repetir el título en Río. Personalmente le recomiendo que a partir de las 15:30 horas vea ese partido. Habrá espectáculo y emoción asegurada y de paso no quiero ni imaginarme que sucederá si Del Potro llega a ganar. Yo en todo caso espero que así sea.

Otra actuación memorable para los argentinos fue la del básquetbol donde superaron a Brasil en el segundo tiempo suplementario. Lo notable es que para llegar al tiempo suplementario tuvieron que empatar el encuentro con un perfecto triple cuando faltaban sólo 3 segundos para que el juego terminara. Me tocó ver este partido en Copacabana y fue increíble cómo la hinchada argentina hizo enmudecer a los miles de brasileños que ya sentían suyo el triunfo ante su clásico rival, puesto que siempre fueron adelante en la cuenta. Eso es lo atractivo del deporte y de eventos como los juegos en los que la emoción de la competencia se traspasa a la calle, restaurantes, parque y playas, donde se juntan muchas personas a alentar a uno y otro equipo dando lugar a que unos gocen y otros sufran con la gesta deportiva. Y hoy a los argentinos le tocó gozar. Termino esta columna y me voy a dormir sintiendo una sana envidia por nuestros vecinos.

Juan Eduardo Troncoso, abogado y socio de Fontaine & Cia.