El ex tenista y abuelo del número 1 de Chile, cree que por fin su nieto se dio cuenta de sus capacidades y que lo está demostrando en Brasil, donde obtuvo el mejor triunfo de su carrera: “Antes no mostraba su físico al contrincante, pero hoy es como que les dijera ‘aquí estoy yo, soy grande, y puedo pegarle más fuerte’”.
Publicado el 23.02.2018
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Por streaming ha visto los partidos en Brasil de su nieto Nicolás Jarry, el ex tenista Jaime Fillol. Primero lo vio en el triunfo en primera ronda del ATP 500 de Río, frente al español Guillermo García-López (67°), por 6-3 y 7-6 (3), y luego la histórica victoria en octavos de final sobre el también hispano Albert Ramos (19°), por 7-5 y 6-3.

Fillol, como era de suponer, desde que Nicolás era niño, se preocupaba de que aprendiera las primeras nociones de este deporte: “Lo más importante ha sido apoyarlo como abuelo, ayudar a educarlo y formarlo. Y por otro lado siempre me ha gustado participar en su formación como tenista. Pero debo ser crítico en ambas situaciones”.

Han pasado los años y el nieto tenista del ex capitán de Copa Davis, hoy es el principal exponente de este deporte en nuestro país. Es el número 1 de Chile, 94 de la ATP, y si este viernes avanza a las semifinales en Brasil, podría ubicarse el próximo lunes entre los mejores 70 jugadores del mundo.

– Usted dijo a este mismo diario hace tres años que todos los tiros de Nicolás eran buenos, pero que tenía que construir esa capacidad. Y que a los 22 años debía lograr su máximo rendimiento. Ahora que tiene esa edad, ¿cómo analiza el juego de Nicolás?

– Yo creo que todo su bagaje tenístico ya lo tiene y ahora ha ido demostrando que también ha sabido aprovechar los recursos que tiene. Él ahora está teniendo un juego característico que es propio de él.

– ¿Cómo se manifiesta ese cambio en la cancha?

– Está siendo más agresivo con su tenis, está subiendo a la red con intensión, con ímpetu, con fuerza. Corporalmente está jugando más levantado y desafiante ante su rival. Está más metido en la cancha, lo que lo hace dar golpes más planos y más rápidos. Todos esos son avances que los ha ido concretando, en la medida que ha ido adquiriendo confianza en sus cualidades, en sus virtudes.

– A propósito de sus cualidades, ¿cómo ha aprovechado esa virtud que tiene con la altura?

– Desde mi punto de vista, la altura en el tenis sólo te da ventajas. Ahora, un tenista puede ser alto y lento y lógicamente eso no es bueno. O bien, puede ser alto y pesado. Pero Nicolás tiene la suerte que es muy alto (mide 1,98), pero que no es lento. Pero antes, él no mostraba su físico al contrincante. Ahora uno lo ve levantado, no se está agachando para jugar al tenis.  Y eso se ha notado en el resultado, en lo que ocurre en el juego. La gran diferencia la hemos visto esta semana, y no antes. Su juego cambió, no es el mismo jugador de antes. Es como si hoy le dijera a sus rivales “aquí estoy yo, soy grande y puedo pegarle más fuerte”. El cambio es notorio. Está dándose cuenta del potencial que tiene, en relación a su tenis y a sus características físicas.

– ¿Cómo puede cambiar en tan poco tiempo?

-Porque él tiene esa posibilidad de hacerlo. Ha tomado la iniciativa y ha visto que le resulta. No tiene mucho sentido no aprovechar una cosa que Dios le dio y que trabaja en ventaja de él.

– ¿Cuál es la proyección que usted le ve a futuro?

– Pienso que ha incorporado esta manera de ver el tenis de la que te hablaba anteriormente y creo que la va a seguir desarrollando. Pero existe otro aspecto que también hay que considerar, que es la concentración. Él debe trabajar su concentración permanente a lo largo de un partido completo. Nicolás ya está en un ambiente en que se le va a exigir eso. Él debe lograr esa capacidad, que no es sólo mental sino que también es física. Lo hemos visto bien durante esta semana, pero debemos ver si esa capacidad de concentración ya está consolidada o bien requiere más tiempo de trabajo.

– Al observar el circuito de la ATP, ¿hasta donde puede llegar hoy Nicolás Jarry?

– Va por el camino indicado, pero va a depender de su capacidad de mantener ese ritmo. Deberá tener consistencia en su rendimiento todas las semanas.