No se considera un “abuelo chocho”, dice ser muy cuidadoso en los afectos. El ex finalista de Copa Davis tiene la receta para que su nieto mayor siga progresando en el tenis profesional.
Publicado el 04.10.2014
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Jaime Fillol cuenta que cuando Nicolás Jarry  (244° del ranking ATP y número 2 de Chile) tenía 4 años, se entretenían jugando tenis en el patio de su casa. El ex tenista y capitán de Copa Davis  se preocupaba que su nieto aprendiera las primeras nociones de este deporte. “No era un entrenamiento, yo quería que él lo pasara bien, que viera al tenis como un juego. Uno no necesita una cancha para aprender. Los niños, y fue el caso de Nicolás, aprenden en cualquier parte. Y él lo hizo en el patio de su casa, o de la mía”.

-¿Y desde que era niño se dio cuenta de sus habilidades?                         

-Nicolas siempre tuvo habilidad para los deportes. Le gustaba y era bueno para jugar. Por la historia de sus padres, sabíamos que iba a tener cualidades para el deporte. El papá (Allan Jarry) fue seleccionado nacional de voleibol. Y mi hija Cecilia, también.

-Sus consejos, ¿son de abuelo o de ex tenista?

-No me considero un “abuelo chocho”. Soy cuidadoso en los afectos, no le converso como abuelo. El aprendizaje está en que se dé cuenta antes de lo que hay que hacer en el tenis, de dónde debe estar el foco. Yo me di cuenta cuando prácticamente había terminado mi carrera. Con Nicolás, quiero adelantar ese aprendizaje. Trato de ser realista, porque son tantos los casos que se han visto de grandes proyectos tenísticos que luego no han funcionado. Como el checo Lukas Rosol, que le ganó a Rafael Nadal en Wimbledon en 2013, estando en el puesto número 100 del ranking. Todos pensaban que se iba a meter más arriba y nunca le resultó.

La marca Fillol

FILLOL Y JARRY HOY

Detrás de la carrera de Nicolás Jarry, existe toda una red de apoyo familiar. Además del abuelo Jaime Fillol, su tío abuelo Alvaro y su tío Jaime, también fueron tenistas profesionales. Y su tío, el ex doblista argentino Martín Rodríguez, es su entrenador desde hace 5 años. “Lógicamente que el tenis lo llevamos en el adn familiar. El compromiso que tenían mis hijos era que practicaran este deporte por lo menos hasta los 15 años. Independiente a que hicieran cualquier otra actividad, siempre tenían que jugar al tenis. Y ese mismo compromiso, lo he tratado de inculcar a mis nietos. Para el que quiere dedicarse, este deporte te da la posibilidad de tener un camino muy limpio y fácil de seguir. El jugador va ganando y va ascendiendo. No tiene trabas, no requiere ni agentes, dirigentes, ni clubes.

-¿Y cómo inició su camino Nicolás Jarry?

-Hizo un recorrido no tradicional, pero sí más lógico. Antes de ir al colegio, a los 4 años, ya sabía lo que era una derecha, una volea, pero recién a los 11 jugó su primer campeonato en el circuito de la federación. Esto porque nosotros como familia consideramos que ese camino no tenía lógica. Un niño a esa edad no puede jugar en una cancha grande y más encima al mejor de 3 sets. Nicolás jugaba en campeonatos no oficiales, en canchas más reducidas, a 1 set por partido, más de acuerdo a su edad.

-¿Cuándo tomó la decisión de dedicarse más en serio al tenis?

– Asumió el compromiso a los 15 años, cuando se fue a vivir con su familia a Miami. Sin que nadie le dijera, se levantaba a las 6 de la mañana para hacer acondicionamiento físico.

La irrupción del gigantón Jarry

 

Santiago 2014

Nicolás Jarry es el jugador más alto en la historia del tenis chileno. Mide 1,98 metros y esa cualidad física le ha dado buenos resultados. Tras perder la final del Challenger de Quito hace un par de semanas, se convirtió en el segundo chileno más joven en llegar a esta instancia de este tipo de torneos, detrás de Marcelo Ríos. Y esta semana, obtuvo el triunfo más importante de su carrera, al eliminar del Challenger de Cali a Horacio Zeballos, 98 del mundo. Sin embargo, el tema de la altura Jaime Fillol lo toma con cautela. “Si se da una combinación de cosas, la altura es una ventaja. Y la combinación primordial es saber jugar y saber competir. El que tiene esas capacidades y es de baja altura, como Marcelo Ríos, le gana al grande. Pero si se da que el jugador tiene esas condiciones y además tiene buena altura, lógicamente va a tener un rendimiento mejor. La altura te puede ayudar, pero puedes ser grande y no entender bien el juego. Puedes tener un físico increíble, pero si al momento de ganar el punto no lo sabes hacer, no sirve de nada. A Nicolás la altura lo favorece, pero si además tiene la capacidad para jugar bien y saber competir, va a complicarle más las cosas a los demás”.

-Además de la altura, ¿qué otras cualidades tenísticas le ve?

-Tiene una muy buena coordinación. El servicio es muy bueno, pero en general todos sus tiros son buenos. Y pese a ser una tenista muy alto, tiene buena capacidad de desplazamiento, es ágil. Lo que sí debe mejorar es su capacidad de aguante en cada partido, cuánta presión física y sicológica puede aguantar día tras día. Él ya sabe todo, ahora debe construir esa capacidad. Y eso se construye hasta los 22 años, a esa edad debe lograr su máximo rendimiento.

Esa meta ¿se puede traducir en un rango dentro del ranking de la ATP?

– Aún no, pero el próximo año ya podríamos saber. Si el 2015 gana un par de Challenger, se va a meter dentro de los 100 primeros del ranking. Si se queda entrampado, va a requerir un par de años más. Pero el próximo año no es crucial, aunque sí de seguro deberá ser el inicio del despegue. Ahora, si llega al puesto 80, 30 o 20, va a depender de cómo evoluciona se juego durante los próximos 3 años. Hay muy pocos jugadores con 18 años jugando challenger, la mayoría son mayores. Y eso, también es una ventaja. Todavía tiene mucho por crecer.