El ex récord panamericano del lanzamiento de bala es crítico a la hora de analizar la que se ha llamado “la mejor semana del deporte chileno en años”. Destaca el título mundial juvenil del lanzador de disco Claudio Romero, aunque con cautela: “Es sin duda el mayor talento con proyección que tiene hoy el atletismo chileno, pero tampoco no nos asegura nada para el futuro”.
Publicado el 28.07.2017
Comparte:

Desde hace mucho tiempo que no se escribían tantos artículos y no se veían tantas notas de televisión sobre deportistas que no vienen del mundo del fútbol. Los triunfos de las remeras Melita y Antonia Abraham, que se coronaron campeonas mundiales Sub 23 en Bulgaria; la medalla de oro del lanzador de disco Claudio Romero en el Mundial sub 18 de Nairobi; además del nuevo título del mundo de la patinadora María José Moya, ocurrieron con muy pocos días de diferencia. A esos logros se sumaron el campeonato sudamericano juvenil conseguido por el equipo chileno de básquetbol, la final de la especialista en ski naútico Valentina González en el mundial de Polonia, y la medalla de plata obtenida en este mismo deporte por Rodrigo Miranda. Todos estos triunfos, ¿son una casualidad o bien obedecen a un cambio en el trabajo que se está realizando en el deporte chileno?

El ex récord panamericano en el lanzamiento de bala y finalista en los Juegos Olímpicos de Seul 88, Gert Weil responde esta pregunta y cree que si bien algunos de esos resultados obedecen a un cambio de mentalidad, a un trabajo metódico, son la excepción. Quien además lideró el programa “Campeones para Chile” de la UC por cinco años señala que “en Chile estamos buscando siempre el talento que nos va a salvar como país y que nos va a evitar hacer toda la pega, el trabajo completo”. Además, el ex asesor del IND cree que si bien estos talentos son destacables, “en el fondo varios de ellos se transforman en burbujas”.

– ¿Estos triunfos que hemos visto en los últimos días son producto de un proceso o bien, de casos puntuales?

-Si pensamos en términos de recursos económicos, mejora en infraestructura y equipamiento, yo creo que se ha hecho bastante en los últimos años. Mucho más de lo que había en la época en que yo era deportista. Y esto es producto de claras políticas de desarrollo, de una estructura que permite una proyección en un mayor plazo que el que tiene, por ejemplo, el gobierno de turno.

-¿Cuáles son los hitos más concretos en este cambio?

-El más claro es el Plan Olímpico, que significa que se juntaron las platas destinadas al alto rendimiento,  tanto del Comité Olímpico como las del Ministerio del Deporte. Pienso que se le está sacando más rendimiento a esos recursos y de forma más técnica: con análisis, evaluaciones, con eventos puntuales donde los deportistas tienen que demostrar sus mejoras.

Ahora, varios resultados que hemos visto en los últimos días, son una burbuja. Por ejemplo, la numerosa delegación chilena que va al Mundial de Londres -con tres maratonistas y dos marchistas- no refleja un desarrollo técnico del atletismo. Porque si me preguntas cuáles son las pruebas fáciles para clasificar son la maratón y la marcha. Entonces, esto que se habla de la mayor delegación de la historia, es un poco mentiroso. Concretamente, a la Natalia Duco le costó mucho hacer la marca mínima para clasificar al Mundial. Ojalá pueda seguir mejorando y logre el objetivo para llegar a la final. Y la Karen Gallardo tuvo un poco de suerte porque corrió la lista y así pudo clasificar.

Lo que sí podríamos atribuir a un proceso, es lo logrado por Claudio Romero. Es sin duda el mayor talento con proyección que tiene hoy el atletismo chileno, pero tampoco no nos asegura nada para el futuro.

-¿Por qué no se puede asegurar resultados a futuro?

-Porque después de los 18 años empieza el trabajo de verdad. De que Claudio es un talento no hay ninguna duda, eso está demostrado. Pero no es un boleto seguro, con él todavía no nos hemos ganado la lotería. Ojalá tenga la madurez y la tranquilidad necesaria para tomar las decisiones correctas. Recordemos que Natalia Duco también fue campeona mundial juvenil.

-En el atletismo ¿es más fácil tener logros a nivel juvenil que adulto?

-Mientras menor es la categoría, el factor talento es más trascendente y el factor trabajo es menos gravitante. En Chile, históricamente hemos tenido mejores resultados en juveniles que a nivel de adultos. Pero a medida que van avanzando los atletas en categoría, pasa a ser más trascendente el tema técnico. Yo fui el primer chileno en lanzar sobre 15, 16, 17, 18 metros en bala y mi entrenador alemán Rudy Hars me decía, “si tú me preguntas cuántos atletas he tenido con esas marcas, han sido cientos. Y en Chile tú eres el primero”. Entonces, lo que yo digo es que mientras más arriba vas, más necesitas de una estructura técnica, con una federación que tenga planes de desarrollo común entre los clubes, con intercambio de conocimientos. Y eso ocurre en muy pocos deportes en Chile.

– ¿Por qué pasa eso?

– Porque en Chile estamos sometidos a la aparición de talentos, como el Chino Ríos, por ejemplo. Esos talentos son destacables, pero en el fondo la gran mayoría se transforman en burbujas. En Chile estamos buscando siempre la excepción, el talento que nos va a salvar como país y que nos va a evitar hacer toda la pega, el trabajo completo. Ojalá tengamos entrenadores capaces –como es el caso del técnico de las mellizas Abraham– que trabajen en una especialidad y a largo plazo.

En la Universidad Católica  -donde entrena Claudio Romero- hay una cultura de trabajo, que en esta especialidad la inició el ruso Stanislav Vozniak al comienzo del programa Campeones para Chile. Él nos decía que no venía a entrenar a los atletas, sino que a preparar a los técnicos. Y uno de esos entrenadores es Fernando Sotomayor, que hoy trabaja con Romero. Meter plata para parar ladrillos, eso lo hace cualquiera. El tema es el uso que le damos a esos ladrillos. La regla en el deporte es el trabajo, y si del trabajo sale un talento, el deportista va a llegar muy lejos, a un nivel impensado. Pero en Chile siempre estamos pensando en la “sandía calada” y no en invertir en una buena formación física, desde el colegio. Sólo así, nuestros deportistas podrían partir dos o tres escalones más arriba.