Si bien el abogado Juan Pablo Olmedo no está de acuerdo con la sanción de no poder jugar nuevamente en el Estadio Nacional frente a Venezuela en marzo, cree que este tema tiene que ver con normas mínimas de decencia. “Los chilenos tenemos un problema como país, que no sabemos canalizar las manifestaciones sociales. En dos minutos nos desbandamos”.
Publicado el 05.10.2016
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Ya son siete las sanciones que ha impuesto la FIFA a la Federación Chilena de Fútbol por lo que considera como “conducta discriminatoria y antideportiva de sus seguidores”, durante los partidos clasificatorios para el Mundial de Rusia 2018.

En este poco honorable ranking mundial, Chile ocupa el primer lugar, seguido de México, con cinco castigos y Perú, con 3. Y debido a que nuestra Federación es reincidente, la Selección Chilena ahora no podrá disputar en el Estadio Nacional otro partido más que, en esta ocasión, será el que se dispute frente a Venezuela el 28 de marzo de 2017. Además, el fútbol chileno deberá pagar una nueva una multa, esta vez por 65 mil francos suizos. Junto a Chile, la FIFA sancionó a varias federaciones, como Honduras, El Salvador, México, Canadá, Brasil, Argentina, Paraguay, Perú, Italia y Albania.

El comunicado del organismo rector del fútbol mundial señala que “la totalidad de estos procedimientos guardan relación con aficiones que mostraron una conducta discriminatoria o antideportiva, llegando incluso a entonar cánticos homofóbicos en algunos casos”. En el caso de nuestro país, la sanción se originó por los gritos de parte del público que asistió el partido frente a Bolivia, disputado en el Estadio Monumental el septiembre pasado, donde se escucharon dos tipos de gritos o cánticos, que la FIFA interpretó como discriminatorios, xenófobos u homofóbicos: “el que no salta es un boliviano maricón” y “el que no salta no tiene mar”.

JUAN PABLO OLMEDOSegún el abogado experto en libertad de expresión, Juan Pablo Olmedo (en la foto), la sanción de la FIFA es exagerada. Sin embargo, para el también ex presidente del Consejo para la Transparencia este es un asunto cultural y de educación de nuestra sociedad: “Las sociedades en la medida en que van teniendo mayores accesos a la educación y mayores grados de globalización, no pueden comportarse como lo  hacían hace 15 años”.

– ¿Qué opina de la nueva sanción de la FIFA en contra de Chile?

-Es un tema de libertad de expresión, pero otra cosa es la incitación al odio racial y religioso. Y eso es muy relevante. El fútbol es una manifestación de la cultura de un país y los estados de ánimo de los pueblos se reflejan en ocasiones como estas. Entonces, cuando un pueblo empieza con este tipo de manifestaciones, puede llevar incluso a desórdenes y peligro de vida. Porque empiezan a gritar unos y comienzan a responder los otros. Sin embargo, encuentro lamentable que existan sanciones. Creo que hay un exceso de celo por parte de la FIFA. Este asunto tiene que ver en el fondo, con normas mínimas de decencia y no con sanciones.

– ¿Por qué cree que la FIFA se encuentra en esta cruzada en contra de la discriminación?

-En Europa están muy asustados con lo que puede provocar la libertad de expresión sin control. Acuérdate de lo que sucedió con la revista francesa “Charlie Hebdo”. Están tratando de anular y de inhibir todo tipo de expresiones de humor o de sátira que tengan que ver fundamentalmente con discriminación religiosa. En Chile no tenemos ese tipo de conflictos, pero si como país estamos complicados en nuestras relaciones diplomáticas con Bolivia, uno podría decirle a la hinchada que tenga más cuidado con sus cánticos. Pero tampoco se le puede prohibir que canten.

– ¿Existe una disociación entre la doctrina europea y la realidad latinoamericana?

– Eso sería una argumentación muy simplista. Yo pienso que en Latinoamérica seguimos estando muy divididos. Los chilenos, por ejemplo, seguimos hablando mal de los bolivianos y de los argentinos. Para Argentina, por ejemplo, el tema de Islas Las Malvinas sigue siendo muy delicado. Y nosotros insistimos en molestarlos. En esa guerra murió mucha gente, me atrevería a decir que una generación entera. Entonces cuando en los estadios les gritamos argentinos maricones, les quitaron Las Malvinas por huevones, eso les duele muchísimo. Cuando hay temas sensibles, hay que empezar a educar.

– ¿Pero cómo se puede obligar a la gente a quedarse callada?

– No les están diciendo que se quedan callados, sino que sean más creativos. Porque entiendo que el fútbol es un espacio de hermandad, de celebración, de comunidad. El problema es que los chilenos somos poco creativos, y siempre se nos ocurren cosas despectivas. Los chilenos tenemos un problema como país, que no sabemos canalizar la manifestación social o la libertad de expresión callejera, de una manera risueña, de manera creativa. En Argentina la gente en las protestas hace asados, tocan música. Nosotros no nos resistimos, en dos minutos pasa algo,  y nos volvemos locos, nos desbandamos.

Por otro lado, las sociedades en la medida en que van teniendo mayores accesos a la educación y mayores grados de globalización, no pueden comportarse como lo  hacían hace 15 años. El fútbol es una expresión cultural y si nuestra cultura no está dando el ancho, tenemos que preocuparnos.