El fallecido ex comentarista deportivo lideró durante cinco años la selección de fútbol de la más antigua universidad privada del país. Dos de sus pupilos recuerdan con orgullo su legado.
Publicado el 24.09.2015
Comparte:

En abril de 2007 cuando Eduardo Bonvallet se despide de sus dirigidos de la selección de fútbol de la Universidad Gabriela Mistral, les confiesa que esa experiencia había sido una de las más hermosas de su vida. Seis meses atrás había ganado el torneo de Primera División de la Asociación Deportiva de Universidades Privadas (ADUPRI), y durante los cinco años que dirigió a los alumnos de la Mistral, además obtuvo otro título a nivel nacional, dos vice campeonatos y un torneo sudamericano disputado en Brasil.

Pero más allá de los títulos, lo que más recuerdan sus ex dirigidos es el legado que dejó Bonvallet en el fútbol al interior de las universidades. “Él revolucionó y profesionalizó el fútbol universitario. Todas las buenas prácticas que hoy se ven en las ligas y el crecimiento que tuvo esta actividad, creo que fueron en gran parte gracias a Bonvallet”, señala Pablo Alcalde, ex delantero de la Universidad Gabriela Mistral y que hoy como Ingeniero Comercial dirige la empresa de desarrollo de proyectos deportivos “Acción Total”.

ALCALDE“Se armó una corriente interesante”, recuerda Alcalde (en la foto de la izquierda). “En esa época aparecieron otros ex jugadores para hacerse cargo de los equipos, como Claudio Borghi, Roberto Rojas, Patricio Toledo, Marcelo Barticciotto y Marcelo Espina. Las universidades empezaron a invertir en indumentaria deportiva y además comenzaron a promover becas deportivas para reforzar a los equipos”.

Alcalde llegó a la Mistral el año 2005 desde la Universidad de Los Andes. “Que estuviera Eduardo Bonvallet fue uno de los ganchos para cambiarme. Además me llamaba la atención que el equipo tuviera preparador físico y utilero”. Su compañero Cristóbal Nazir tuvo una experiencia similar: “Yo estudiaba en la Universidad del Desarrollo, Bonvallet me vio jugar y de inmediato me llamó para que me fuera a la Mistral”.

NAZIREn esos años Bonvallet compartía protagonismo con Claudio Borghi, que entrenaba a los alumnos de la Universidad Las Américas. Cristóbal Nazir (en la foto de la derecha), que hoy trabaja como ingeniero comercial en el Banco Santander, recuerda una anécdota en un partido contra el equipo del Bichi: “Nosotros no nos jugábamos nada, en cambio ellos con un empate ya eran campeones del torneo. Me acuerdo que Borghi estaba tan confiado, que llegó a la cancha con una botella de champaña bajo el brazo, lo que calentó mucho a Bonvallet. Y como nosotros además jugábamos todos los partidos como si fuesen una final del mundo, con un técnico que nos aleonaba siempre, al final les ganamos y tuvieron que postergar la celebración para la semana siguiente”.

La concentración de Bonvallet en la Mistral

bonva entrenaLos partidos de la ADUPRI se disputaban todos los jueves en Lampa. Los jugadores llegaban cada uno por sus propios medios, menos de los de la Gabriela Mistral. Así lo recuerda Cristóbal Nazir: “Cuando yo estudiaba en la Universidad del Desarrollo veía a los de la Mistral llegar en buses especiales, con el buzo institucional y entrando todos juntos al camarín, muy concentrados”.

Bonvallet citada a sus jugadores para que llegaran al mediodía a la universidad, luego almorzaban todos juntos (siempre el mismo menú de pastas con pollo a la plancha), y después realizaba una charla de una hora. “Era una concentración como la de cualquier equipo de fútbol profesional”, señala Pablo Alcalde.  “Las charlas eran un lujo. Nos contaba muchas experiencias de vida y las extrapolaba al deporte. Siempre nos hablaba de su vida cotidiana. Y después, en los 20 minutos finales, realizaba una parte técnica donde privilegiaba el trabajo de pizarra”.

Cristóbal Nazir agrega que las charlas de Bonvallet era únicas: “con la pizarra nos enseñaba cómo movernos en la cancha, y además nos señalaba las virtudes del rival y quiénes eran los mejores en la cancha. Conocía a todos los jugadores rivales”.

El equipo: un núcleo familiar

bonva entrena 2Los dirigidos por Eduardo Bonvallet en la Universidad Gabriela Mistral coinciden que el ex seleccionado nacional se preocupaba más en apoyar al equipo luego de las derrotas, que en celebrar los triunfos. Cristóbal Nazir revela que “cuando perdíamos, nos inculcaba que en los momentos malos había que estar unidos y junto con eso, nos invitaba a su casa a comernos un asado para pasar la penas”. Así también lo recuerda Pablo Alcalde: “de lo que más se preocupaba era que no estuviéramos tristes, por eso nos invitaba a los asados”.

Otra de las facetas desconocidas del “Bomba”, como lo llamaban sus pupilos, era la detallada preocupación que manifestaba por cada uno de sus jugadores. “El equipo era como un núcleo familiar”, señala Pablo Alcalde. “Él sabía a quién le iba bien en la Universidad y a quién le iba mal, además de quiénes tenían problemas económicos”. Cristóbal Nazir recuerda que Bonvallet ayudó económicamente a varios jugadores para pagar el arancel de la universidad: “Cuando yo entré, mis padres se estaban separando y pese a que la Mistral me becaba con el 50% de la mensualidad, no podía costear el resto. Entonces él me ofreció ayuda y de su sueldo me pagó la otra mitad del arancel. Lo hizo conmigo y con cuatro o cinco compañeros más”.

BONVALLETA casi una semana de su trágica muerte, Pablo Alcalde rescata tres cualidades de Eduardo Bonvallet, que además representan un legado para su propia carrera profesional: “Primero la convicción que tenía para hacer las cosas y creer en lo que se proponía; segundo, la forma cariñosa como trataba a las personas, que a mí me ha servido en mi emprendimiento; y tercero, la capacidad para pensar siempre que las cosas sí se pueden solucionar”.

Cristóbal Nazir reconoce que Bonvallet lo marcó totalmente: “Me dio consejos de vida, me cambió la mentalidad para enfrentar las cosas. Me dio todas las herramientas para ser un luchador, para ser una persona clara, de una sola línea. Luego de haber sido dirigido por Bonvallet, pienso que soy muy distinto a como era antes”.