La primera semana de abril próximo, el golfista nacido deportivamente en el Country Club, cumplirá el sueño que sólo un chileno ha logrado en 80 años de historia del tradicional torneo norteamericano.
Publicado el 21.01.2015
Comparte:

Cuando era sólo un niño, el golfista Matías Domínguez llegaba todos los días del Santiago College y salía a jugar al patio de su casa, en la calle Monseñor Edwards de La Reina. Pero no era cualquier patio. El jardín daba al Country Club, el lugar que finalmente le dio las herramientas para transformarse hoy en el primer chileno que clasifica en cancha al Masters de Augusta -uno de los cuatro torneos más importantes del mundo- tras ganar el Campeonato Latinoamericano Amateur disputado en Buenos Aires. El otro golfista nacional que jugó el Masters, Enrique Orellana en 1964, lo había hecho en calidad de invitado, sin haber participado en un campeonato previo.

“A los 14 años Matías se decide por el golf”

CARVALLEDA 2A los 10 años, Matías conoce a Enrique Carballeda (en la foto), entrenador argentino que tomó las riendas de su carrera. “Él y sus  hermanos, Tomás y luego Francisca, abrían la puerta del patio de su casa y ya podían jugar al golf, imagínate que vivían al lado de la salida del hoyo 4. Pero a Matías le gustaban todos los deportes. A los 14 años – ahora en  el Verbo Divino- tenía un torneo de golf el sábado y el domingo jugaba en un campeonato de hockey. Y fue a esa edad cuando se decidió finalmente por el golf”, recuerda su profesor.

Cuatro años después, Domínguez se gana una beca para estudiar en la Universidad de Texas Tech, donde hoy cursa el último año y representa al establecimiento en el circuito universitario amateur norteamericano.

– ¿Llegó el momento en que Matías deje el circuito amateur y juegue en el grupo de profesionales?

– Te lo respondo de la siguiente manera. En Argentina el deporte es una opción de vida y un golfista que termina el colegio a los 18 años, lo más seguro es que se haga profesional enseguida. En Chile, eso casi no ocurre. O sigue una carrera universitaria aquí o bien se va a EEUU y estudia allá, ojalá becado. Y es en EEUU donde toma la decisión si va a seguir la carrera como profesional. Y Matías, que ya tiene 22 años, creo que ya se decidió a pasar al profesionalismo, aunque no está claro si va a ser este o el próximo año.

Un chileno en uno de los cuatro majors del golf mundial

Matias-Dominguez LAACEl domingo pasado, los socios del Country Club estaban revolucionados con el desempeño de Matías Domínguez en el Campeonato Latinoamericano disputado en la cancha del exclusivo Pilar Golf Club de Buenos Aires, donde participaron los mejores especialistas amateurs de 29 países del continente. La ronda final fue infartante, donde el chileno definió a su favor el campeonato milimétricamente, por sobre el argentino Alejandro Tosti.

– ¿Fue sorprendente que haya ganado?

– Para mí no fue tan sorprendente, en su equipo sabíamos que tenía posibilidades. Pese a que Matías fue a jugar ese torneo sin ninguna expectativa, dentro del grupo de los seis chilenos que participaron, era el jugador que tenía más experiencia. Con 22 años, ya tiene sobre el cuerpo cuatro mundiales y ha representado a Chile en la Copa Los Andes en muchas oportunidades. Lo que destaco de lo realizado en Buenos Aires, es que demostró que tiene carácter. La presión en Argentina no es menor, jugar con el público en contra no es fácil. Y él aguantó.

En el golf, la capacidad mental es muy importante. ¿Cuánto de eso tuvo el triunfo en el Latinoamericano?

– Durante todo el torneo, y eso se podía ver en la transmisión televisiva, aplicó un sistema norteamericano que aprendió en la universidad. Consiste en tratar de abstraerse de las cosas que te están pasando en el momento; y si tienes que cantar o pensar en otra cosa como para distraerte, también es recomendable. Y en el green, donde se definen los partidos, siempre hizo la misma rutina, nunca cambió: ponía la pelota, la marcaba, la limpiaba, la sacaba, la volvía a poner, trazaba una línea que apuntaba a un lugar donde tenía que ir la pelota, y una vez que estaba listo, jugaba. Eso lo repitió constantemente durante todo el campeonato. La gracia es mantener la rutina, él lo hizo y le funcionó.

– Ahora en abril viene el Masters de Augusta, ¿cuáles son las expectativas?

– Matías es un tipo que tiene los pies muy bien puestos en la tierra. Es muy maduro, muy centrado y muy poco exitista. El golf es un deporte muy largo, de un período de muchos años, y no porque ganes un torneo te va a ir bien siempre, esto no significa absolutamente nada. Jugó un torneo que le dio la posibilidad de ir a Augusta y no es nada más que eso. Eso sí, lo que hizo en Buenos Aires es un muy buen reflejo para el resto de los jóvenes golfistas que vienen más atrás.

– En este majors ¿se pueden dar sorpresas con jugadores amateurs como Matías?

– Matías conoce la cancha, jugó representando a la universidad donde estudia. Pero sería un tremendo logro pasar el corte del día viernes y llegar al fin de semana. Eso ya es pedir mucho. Imagínate que son 160 jugadores, donde sólo van ocho amateurs. El resto, son todos profesionales. Es imposible que gane el Masters. Además, las diferencias en el juego entre los torneos donde participa Matías y lo que veremos en Augusta, son enormes. Porque ahí juegan los mejores del mundo. Eso sí, foguearse con ese tipo de jugadores en esa instancia, va a ser espectacular.

– Pero me imagino que a partir de ahora, será más conocido en el circuito.

– El Masters de Augusta es uno de los cuatro torneos más importantes del mundo, junto al British Open, el US Open y el PGA. Si lo comparamos con el tenis, es como si Matías jugara en los Grand Slam de Wimbledon o Roland Garros. Y claro, luego de clasificar a este torneo, van a pasar muchas cosas, porque Augusta le va a cambiar la vida. Van a empezar a llegar agentes con contratos, sponsors y van a aparecer auspiciadores. Nosotros en eso no tenemos mucha experiencia. Pero vamos a tomarlo con calma.

 

FOTO: LAACGOLF.COM