A dos años de su muerte, en una entrevista exclusiva con “El Líbero", el hijo mayor del recordado “Sapito” revela detalles inéditos de los últimos días de su padre y desempolva su secreto mejor guardado: los cuadernos donde sigilosamente preparaba sus comentarios deportivos.
Publicado el 11.09.2014
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Sergio Livingstone Polhammer -el “Sapito”- sólo una vez dio una entrevista en su departamento. Era muy celoso de su privacidad, tanto así que ni siquiera Pedro Carcuro conocía el lugar donde vivió su compañero durante los últimos 21 años de su vida.

A exactos dos años de su muerte, su hijo mayor, Sergio Livingstone Vivanco, acepta el llamado de “El Líbero” y por primera vez, desde la desaparición de su padre, abre las puertas del último refugio de quien es considerado uno de los más grandes deportistas y comentaristas deportivos de nuestro país. “Vivíamos juntos, me vine a vivir con él nueve meses antes de su muerte. Ese día jugaba Chile con Colombia, y cuando me fui a despedir para irme a trabajar, le dije que en la tarde íbamos a ver juntos el partido. Estaba bien, perfecto, lúcido. Lo dejé en el living, viendo un partido de Copa Chile. Y al poco rato, la nana escuchó un respiro profundo y ahí quedó. No sintió nada, ningún dolor. Doy gracias a Dios que muriera así”.

¿Cómo fueron sus últimos días?

– Estaba en una etapa que comenzaba a ser complicada. Por primera vez en su vida y luego de que le habían dado unos días de descanso en TVN y en la Radio Agricultura, me dijo: que rico poder descansar por un tiempo. En ese momento pensé que mi papá ya no iba a volver a trabajar.

Sergio Livingstone Vivanco aún vive en el departamento de su padre, pero está evaluando venderlo o arrendarlo. “Aún siento su espíritu. No me da angustia ni veo fantasmas, pero despierto y pienso que está en la otra habitación. Siento que está en cuerpo y alma metido adentro de la casa”.

“Amaba más al fútbol que a las mujeres”

Entrar al departamento del Sapito Livingstone nos lleva a recorrer sus 21 temporadas como futbolista profesional, su larga trayectoria como capitán de la Roja y los más de 50 años que estuvo ligado a las comunicaciones. El deporte y particularmente el fútbol, fueron sus grandes amores. “Siempre decía que le gustaba vivir en Independencia esquina Libertad; estaba enamorado del fútbol, de sus 2 hijos, pero un poco menos enamorado de sus mujeres (se casó y se separó dos veces), veía programas deportivos 24 horas al día, no sé si alguien lo hubiese aguantado.  Con mi madre tenían una muy mala relación, yo sufrí mucho. Hay relaciones de pareja que terminan bien, y otras que terminan muy mal. Ellos terminaron muy mal. Con su segunda mujer, se separó en 1991. Desde ese año, hasta el día de su muerte, no se relacionó con  ninguna otra mujer”.

Los documentos secretos

Silenciosamente Sergio Livingstone guardaba todos los registros de su vida, desde sus primeras  fotografías de niño, hasta los recuerdos de sus cuatro nietos. Las primeras imágenes como futbolista, sus viajes, sus cartas de amor, sus premios y contratos. Todo lo guardaba en un closet y en la bodega del departamento. Gran parte de este archivo personal fue donado por la familia a la Biblioteca Nacional y una selección con los mejores recuerdos y fotografías, se publicaron en un libro escrito por el periodista Francisco Sagredo. “Mi padre, toda su vida cuidó mucho sus recuerdos. En cada foto, escribía a qué correspondía. Hay cosas que ni yo no conocía, hay fotos que nunca había visto. Ahora pienso que quizás dejó todo esto para que siempre lo recordaran”.

Uno de los rincones más especiales de Sergio Livingstone fue su escritorio, donde preparaba los partidos que debía comentar por televisión. “Era un verdadero escribano. De manera muy ordenada, en un cuaderno anotaba rigurosamente todos los detalles de cada partido. Y luego, en el canal, completaba en el mismo cuaderno las jugadas más importantes. De esos cuadernos, hay más de cien, con las estadísticas de miles de partidos. Son realmente registros históricos del fútbol chileno. No sé si existe otro periodista que haya hecho algo igual”.

¿Al parecer era muy ordenado?

– Odiaba los desórdenes. Le molestaba mucho, por ejemplo, ver en los estadios a los hinchas de las barras bravas, nos los podía entender. Para él, la perfección estaba en los estadios ingleses. El fútbol era un espectáculo, entonces no podía comprender estos desórdenes que vemos ahora en los estadios.

“El cierre del Zoom Deportivo fue un golpe letal”

Cada vez que comenzaba una nueva temporada del Zoom Deportivo, Sergio Livingstone recordaba con orgullo la cantidad de años que llevaba el programa “al aire”. Su hijo reconoce que el Zoom y el Sapito eran un solo cuerpo, por eso recuerda que el fin del espacio deportivo de TVN, fue una de las noticias más tristes de los últimos años de su vida. “El cierre del Zoom fue inexplicable, fue un golpe letal. Era como su hijo, le dolió mucho. Fue un balazo en la nuca”.