El técnico de la selección chilena llegó a dirigir un equipo consolidado, pero no se conforma cuando surgen algunas críticas a pesar de los buenos resultados. “Están muy mal acostumbrados, lo digo con total sinceridad”, fue la frase que marcó al DT en el cierre de esta fecha doble por las clasificatorias mundialistas.
Publicado el 30.03.2017
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No hay que dejar de estar conforme con el triunfo frente a Venezuela por 3-1, un resultado que al leerlo o escucharlo, habla de un equipo como Chile que fue superior a su rival. Pero es necesario detenerse en una serie de situaciones que ocurrieron el martes en el Estadio Monumental e incluso antes, durante la concentración del equipo en Juan Pinto Durán.

Por el horario del partido, cercano a la hora de salida de la mayoría de los trabajadores en Chile, hubo decenas de hinchas que no alcanzaron a llegar al estadio a tiempo para ver los dos goles de Esteban Paredes y el perfecto tiro libre de Alexis Sánchez. El resto, disfrutó desde un comienzo con una goleada impensada a esta altura del partido.

Pero lo que sucedió en el segundo tiempo frente a Venezuela da para pensar que la selección chilena no le tomó el peso a ir ganando con facilidad y tener otros 45 minutos para transformar el triunfo en una goleada. Y en esto, el técnico Juan Antonio Pizzi tiene responsabilidad porque los jugadores volvieron del descanso más bien relajados, sin la presión de un partido de clasificatorias mundialistas. Arturo Vidal quería anotar a toda costa para complacer a una galería que está  acostumbrada sólo a ver sus goles por televisión. El mismo jugador lo reconoció: “Estuve dos semanas sin jugar, quería volver a la Selección y marcar un gol. Pero soy auto crítico, cuando fallo lo digo y esta vez fallé”. Alexis Sánchez, el mejor de la fecha según la FIFA, comenzó a jugar pensando en el récord como máximo artillero de la Roja y fue por eso que le pidió al volante del Bayern Múnich cederle el penal para superar a Marcelo Salas, que finalmente no pudo convertir. En general el equipo nacional en el segundo tiempo subestimó al rival y lo hizo crecer a tal punto que comenzaron a bajar las pifias de un público que esperaba algo más del equipo. Pero el técnico sólo se encargó de elogiar a sus dirigidos, que jugaron un “partido dificilísimo, frente a una selección desequilibrante”.

Pizzi escuchó a la gente que pedía a Jorge Valdivia en la cancha, y lo hizo entrar a los 10 minutos del segundo tiempo, en un momento del partido que parecía innecesario. Chile ganaba 3-0 y Paredes aún podía seguir jugando. Pero el público ya había ovacionado al delantero de Colo Colo, había cumplido con dos goles, y para el técnico era el turno del “Mago”. Además, el técnico no quiso generar problemas al interior del camarín y dejó en la cancha hasta el final a Eduardo Vargas, un jugador realmente inamovible desde los tiempos de Sampaoli, pese a que como todo futbolista perfectamente también puede ser reemplazado.

Bastaron 45 minutos para ganar los tres puntos y volver al cuarto lugar de las clasificatorias mundialistas. Y si tras la derrota frente a Argentina todos hablaban de Chile como si hubiese vencido al equipo de Messi, luego del triunfo frente a Venezuela sucedió lo contrario. Es cierto, como dice el técnico, “estamos muy mal acostumbrados”, y siempre se espera más del bicampeón de América, sobre todo cuando el juego del rival le da la opción para seguir marcando goles.

En una recta final de estas clasificatorias mundialistas que parecen cada fecha más apretadas, los goles de diferencia podrían ser gravitantes para clasificar directo al Mundial de Rusia o bien quedar en el puesto del repechaje. Es por eso que se esperaba una reacción más autocrítica del técnico a la hora de analizar la cantidad ocasiones que tuvo la Selección, y que no supo concretar. Además de ciertas falencias defensivas que provocó el juego de Venezuela en el segundo tiempo del partido del martes: “Veo que no están contentos”, fustigó el técnico a la prensa, “no sé qué partido viste”, le contestó a un periodista. Lo cierto es que el partido que vio Pizzi fue distinto al que vio la mayoría de los chilenos.