En un plazo de cinco años se comprometió a vender todas sus acciones al Club Social y Deportivo Colo Colo, con lo cual logró ser reelecto por otros dos años al mando de la concesionaria. En el bloque opositor cuestionan la “jugada” de última hora del timonel albo.
Publicado el 25.04.2017
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La última reunión entre Aníbal Mosa y Fernando Monsalve concluyó sólo cinco minutos antes del inicio del directorio de Blanco y Negro, que debía determinar la elección del próximo presidente de la concesionaria, para el período 2017-2019. La cita estaba programada para las 15:00 horas, pero ya dos horas antes trascendía que el presidente de Blanco y Negro había conseguido los dos votos que necesitaba del Club Social y Deportivo Colo Colo, para ser reelecto presidente de la institución.

Mientras llegaba a la Casa Alba el bloque opositor encabezado por Leonidas Vial, Mosa afinaba los últimos detalles de su atractiva propuesta: se comprometió en un plazo de cinco años a vender todas sus acciones a la Corporación, correspondientes al 29% de Blanco y Negro y estimadas en US$14 millones de dólares. De esta manera, en un lustro los socios del club pasarán a ser los principales controladores de la institución.

Con esa oferta entre sus manos y ratificada ante un notario que fue convocado expresamente para legalizar el acuerdo, los representes de la Corporación Club Social y Deportivo Colo Colo Pablo Acchiardi y Paloma Norambuena, no sólo se comprometieron a darle los votos a Mosa, sino que además fueron ellos quienes lo postularon a la reelección como su presidente para los próximos dos años, dejando en el cargo de vice presidente al propio Acchiardi.

Consumado el acuerdo previo, Leonidas Vial, quien pretendía que Jaime Pizarro asumiera el mando de Blanco y Negro, no tuvo más que aceptar la votación que dio como ganador a Mosa por 5 votos contra los 4 que obtuvo el ex capitán y ex entrenador de Colo Colo.  A diferencia del directorio del jueves pasado, donde Vial y Mosa tuvieron varias diferencias de opinión, esta vez la votación fue rápida y sin intervenciones.  Llegaron a la cita siete de los nueve directores – Paul Fontaine y Alfonso Gómez votaron vía telefónica- y se procedió directamente a la elección. Se presentaron las dos listas, se realizó la votación y rápidamente los perdedores tuvieron que felicitar al presidente electo.

Pero más allá de los saludos protocolares, el grupo de accionistas que pretendía asumir el mando de Colo Colo, critica la manera cómo Aníbal Mosa consiguió los votos de la Corporación: “Fue casi como un ofertón de última hora”, señala uno de los directores que estuvo presente en la reunión del lunes. “Nosotros no estamos dispuestos a ofrecer el oro y el moro con tal de tener al presidente. Aquí hay que hacer un proyecto sustentable en el tiempo. Empezar a ofrecer paquetes de acciones preferentes al Club Social, no corresponde”, agregó.

En el bloque ahora opositor al reelecto presidente -también representando por el ex mandamás albo Hernán Levy- señalan que les parece contradictorio que la Corporación, que siempre ha estado en contra de las sociedades anónimas abiertas, ahora en cinco años más se transforme en el accionista mayoritario de Blanco y Negro. Además, agregan que el Club Social y Deportivo se transforma desde hoy en un aval de la administración de Aníbal Mosa, “y nosotros tendremos que ser contralores de que las cosas se hagan bien. Y si no nos dejan ser contralores, tendremos que incurrir en otras instancias”.

Al parecer las aguas en Blanco y Negro seguirán tormentosas en los próximos días, debido fundamentalmente a las críticas al manejo personalista que ha tenido Aníbal Mosa en la institución. Así lo manifiesta uno de los directores de la concesionaria a “El Líbero”: “Cuando las cosas se empiezan a manejar como caudillo y no como presidente, ahí es donde se empieza a chocar con los directorios”. Agrega que “Aníbal podría haber sido presidente incluso con nuestros votos, siempre y cuando hubiese seguido las reglas de un gobierno corporativo como funciona cualquier sociedad. Pero al minuto que empieza a firmar contratos sin preguntarle a nadie, cuando la relación con los representantes de jugadores está al borde de lo regular, al menos no podemos dar nuestros votos estando conscientes de esas cosas. Los gobiernos corporativos funcionan en base a transparencia, y eso es lo que no se está dando”.