Según el especialista Enrique Aguayo, el cambio en el liderazgo -de Sampaoli a Pizzi- fue muy importante para mejorar el clima al interior del camarín. El grupo de jugadores que ya ganó dos torneos continentales, sale esta tarde a la cancha (14:00 hora de Chile) convencido de que puede derribar al campeón del mundo en la final de la Copa Confederaciones.
Publicado el 02.07.2017
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“Creo que este equipo presenta una fortaleza sicológica pocas veces vista en el fútbol chileno, en realidad no pocas veces, sino que nunca antes vista”. Así parte el análisis del sicólogo deportivo Enrique Aguayo, sobre el grupo humano que conforma la actual selección chilena de fútbol y que esta tarde disputará quizás el partido más importante de su carrera.

Aguayo lleva trabajando 25 años en la sicología del deporte y se ha especializado en el alto rendimiento. Se ha desempeñado en la selección chilena de fútbol, en el Comité Olímpico y hoy lo hace en las federaciones de Tiro con Arco y de Ski Náutico. “La fortaleza sicológica de este equipo se ha ido desarrollando en el tiempo y los éxitos les han servido para ello”, señala.

Pero no todo tiene que ver con el éxito deportivo. Muchas veces un grupo humano que ha sido exitoso por muchos años en su disciplina, también tiene problemas de relaciones internas que al final le pueden generar frustraciones y fracasos. Y en este punto, Aguayo, que fue sicólogo deportivo de la Roja en la época de Juvenal Olmos, se detiene en su análisis. “El propio Jorge Sampaoli declaró antes de partir a Sevilla que para él había sido muy difícil manejar el camarín en el último tiempo, o sea, estaba diciendo que con sus competencias, con sus habilidades, ya estaba siendo muy difícil trabajar con estos jugadores”.

En enero de 2016 llegó Juan Antonio Pizzi a tomar el mando de la Roja, y de inmediato se notó un cambio en el manejo, en la metodología de trabajo, que de paso fue muy criticada en un comienzo por el medio futbolístico. Se decía que Pizzi era muy “blando” en el trato a los jugadores, que era “muy relajado” y que se había perdido esa extrema “intensidad” que le imprimía Sampaoli a los jugadores en los entrenamientos.

Sin conocer en detalle el trabajo sicológico que realiza el cuerpo técnico que encabeza Juan Antonio Pizzi, Aguayo cree que a los actuales jugadores de la Roja les da mucha confianza tener un entrenador que prepara las distintas situaciones en un clima de relación con todos. “Esto es lo contrario a lo que  muchas veces se pensó, eso de que el futbolista chileno necesita una mano muy dura para funcionar, y eso no es así. El futbolista chileno necesita gente que sea empática con ellos, que sea cercana a ellos, pero que a la vez ponga reglas”, sostiene el sicólogo deportivo.

La generación dorada que se reinventa en el éxito

Según explica Enrique Aguayo, una de las claves del éxito constante de este equipo es que “se ve un desempeño muy vistoso de cuatro o cinco jugadores que son realmente fuera de serie, junto al trabajo anónimo de otros tres o cuatro”. Entre estos últimos destaca la figura de Jean Beausejour, “que es como un reloj en la cancha, muy eficiente en su trabajo, muy serio, y que al resto del equipo, no me cabe la menor duda, le da mucha confianza. Se sienten muy seguros con él en la cancha y se atreven a hacer cosas sabiendo que las espaldas están bien cubiertas”.  En este grupo también aparece la figura de Marcelo Díaz y de Charles Aránguiz: “son jugadores que tienen menos pantalla, pero son realmente útiles para la selección y su trabajo lo valoran todos los entrenadores y los mismos compañeros, entonces por algo siempre son convocados”.

Aguayo señala que desde la perspectiva del alto rendimiento en un deporte colectivo como el fútbol, no basta con tener dos o tres jugadores que sean capaces de ganar un partido. “Aquí vemos a una selección chilena que está muy bien encaminada, con los liderazgos marcados. Es espectacular lo que ha hecho Bravo porque él en esta Copa se consolida como el gran líder del equipo; Vidal sigue mostrando mucha entrega; después hay otros jugadores como Díaz, Aránguiz y Gary Medel que ponen el esfuerzo, y luego está la creatividad de Alexis. Entonces vemos a un grupo que es bastante fuerte y que está para pelearle a cualquier equipo del mundo. Chile puede ser campeón de este torneo y puede ser campeón de cualquier torneo si los jugadores mantienen este camino y siguen con esa actitud que tienen hoy en día”.

La preparación sicológica en las horas previas al partido

“En este equipo es poco lo que hay que trabajar a estas alturas, en términos de prepararlos para los partidos”, sostiene Aguayo: “ellos ya están conectados, están listos, han ido consiguiendo cosas grandes, por ejemplo, la forma como le ganaron a Portugal. Lo que sí debe estar haciendo el cuerpo técnico es saber administrar el tiempo, porque las horas se hacen largas, se hacen eternas. Pero Pizzi sabe cómo trabajar esto, porque él como jugador también vivió situaciones como ésta, él sabe manejar la interna de un camarín en estas circunstancias”.

Ya durante el partido, la preparación sicológica es muy importante. “En este tipo de enfrentamientos, la presión es muy fuerte y los árbitros a veces son muy drásticos, por eso hay que tener ojo con temas conductuales”, señala Aguayo.

En este aspecto del juego, en la Copa Confederaciones de Rusia se sumó un nuevo elemento: las determinaciones que adopte el VAR, que de alguna manera puede “sacar” al jugador del partido al punto que pueda ser expulsado por sus reclamos. Aguayo cree que la selección chilena ya vivió una mala experiencia con el VAR (en el primer partido con Camerún), por lo tanto ya deberían tener internalizado que el juego contempla este tipo de sanciones, por muy injustas que parezcan en la cancha. “Ahora en una final de campeonato cualquier cosa cobra una importancia mayor, un penal en contra o un penal no cobrado cuando queda poco para el final, las emociones se tornan más intensas y aparece el descontrol. Y es en esas circunstancias donde se espera que los líderes de un equipo sepan enfriar las cosas”.

La prueba de fuego para el VAR

El Video Assistant Referee (VAR), este nuevo sistema de asistencia que aplica la tecnología para evitar los errores graves en las decisiones de los jueces frente a determinadas jugadas, ha generado mucha controversia en la Copa Confederaciones. Sin embargo, la FIFA está dispuesta a aplicar este mecanismo tecnológico en la próxima Copa del Mundo y en los principales torneos de selecciones y de clubes. Entonces, todos los ojos estarán puestos en el serbio Milorad Mazic, quien será el árbitro central de la final de la Copa Confederaciones entre Chile y Alemania. Sólo él y sus dos jueces asistentes en cancha deberán decidir si se apoyan en el VAR frente a alguna jugada dudosa. El reglamento no obliga a los árbitros a utilizar el sistema, aunque se recomienda hacerlo en las jugadas como una expulsión, un penal o un fuera de juego.  Y es precisamente en esta jugada en que el VAR ha generado mayor controversia: en Rusia ya se utilizó en cinco ocasiones, revirtiendo la decisión del juez central en tres de ellas. En los penales dudosos, sin embargo, el VAR no ha sido ocupado por los jueces.