Hasta 120 mil dólares anuales puede costar el financiamiento de un tenista a nivel juvenil. De los 14 a los 18 años, las familias se juegan la vida para que sus hijos se transformen en profesionales del deporte.
Publicado el 10.01.2015
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El tenista Christian Garín (18), el golfista Joaquín Niemann (15) y el futbolista Carlos Lobos (17) –los tres de la foto de portada-, tienen varias cosas en común. La primera es que, a los 14 años, junto a sus padres, tomaron la decisión de dejar atrás sus colegios tradicionales, para dedicarse a practicar sus deportes como verdaderos profesionales. Garín y Lobos acaban de egresar y Niemann pasó a Tercero Medio del Athletic Study Center (ASC), el colegio especial para deportistas que tiene un régimen de estudio flexible y que permite que los jóvenes puedan desarrollarse 100% en el deporte, incluso estudiando “a distancia”.

Carlos Lobos, padre del futbolista del mismo nombre y que en 2014 fue destacado como el mejor jugador de las divisiones inferiores de Universidad Católica, dice que su hijo ya comenzó la carrera de futbolista. “Está bien encaminado. A los 11 años, él mismo se  tomaba muy en serio los entrenamientos, incluso más que nosotros. Su proyecto de vida está en el fútbol, no me lo imagino en otra cosa”. Lo mismo opina Jorge Niemann, padre del golfista Joaquín Niemann, quien acaba de ganar el torneo Orange Bowl, en EEUU, uno de los dos campeonatos juveniles más importantes del mundo. “Joaquín ya trabaja y se siente como si fuera un profesional. Entrena todos los días y disputa torneos enfrentando a jugadores adultos, los fines de semana. Es muy maduro para su edad”.

¿Cómo se financia la carrera de un joven deportista?

Christian Garin portada

NIEMANN 2

CARLOS LOBOS 2

 

 

 

 

En el caso de Carlos Lobos, el club financia completamente su formación. “Él está becado y su familia no paga un peso por su educación, alimentación y por los entrenamientos”, afirma Rodrigo Astudillo, jefe técnico de las divisiones inferiores de la UC. De esta manera, la Universidad Católica, al igual que la gran mayoría de los clubes de fútbol, puede seleccionar a los mejores jugadores a partir de los 11 años. Antes de esa edad, desde los 6 años, existen las escuelas de fútbol, donde sí hay un costo para las familias -entre $160 y $213.000 por cuatro meses en el caso de la Católica-, “pero luego en las divisiones inferiores todos los gastos corren por parte del club, nos hacemos cargo absolutamente de todo”, aclara Astudillo.

Distinta es la realidad que viven los golfistas y los tenistas. Al ser deportes individuales, todos los gastos deben ser financiados por sus propias familias. “Al comienzo, cuando Christian tenía 14 años, fueron 120 mil dólares anuales los que tuvimos que cubrir”, recuerda Sergio Garín, padre del tenista Christian Garín, actual 249 del ranking ATP. “Hay que pagar entrenador, colegio, equipo técnico, sicólogo deportivo, preparador físico, etc. Pero al final el dinero no es lo más importante. Porque si no hay talento, no vale la pena embarcarse en una empresa como esta. En el caso de Christian, siempre se fueron dando los resultados”, profundiza Garín.

Al igual que Sergio Garín, Jorge Niemann también ha debido costear completamente la carrera de su hijo, quien a los 16 años, ya es el número 1 de Chile amateur, tanto en juveniles como en adultos. 20 mil dólares aproximadamente le cuesta a la familia de Joaquín financiar un año deportivo, que implica entrenador, preparador físico y los viajes. Sólo durante 2014, Joaquín viajó a Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Colombia y Uruguay, y como jugador amateur no puede tener sponsors. Además, pese a ganar torneos, como el Abierto de Chile, no obtuvo ningún premio económico, por su calidad de jugador amateur. “El problema es que a Joaquín le llegan muchas invitaciones y no todas son con los gastos pagados. La plata alcanza para pagar el entrenador y un par de viajes en el año. Los golfistas amateur no pueden recibir platas de empresas, aunque las marcas deportivas sí pueden auspiciarlos con ropa y todos los implementos propios del golf”.

En el caso del tenis,  los deportistas a nivel juvenil sí pueden tener auspiciadores -Garín desde los 16 años cuenta con el apoyo económico de cuatro sponsors-, pero a medida que el jugador va creciendo, los costos también van en aumento. “Para cumplir con todo el calendario de torneos que se requiere, en el caso de deportistas de 18 años, esos gastos pueden llegar a 250 mil dólares”, sostiene Sergio Garín, padre de Christian Garín.

¿Cuándo tomar la decisión de cambiar de colegio a mi hijo deportista?

Santiago 2014Dependiendo del deporte, son distintas las edades recomendadas para que un joven y su familia tomen la decisión de renunciar al sistema tradicional de estudios. En el Ahtletic Study Center -colegio donde egresaron Marcelo Ríos, Kristel Köbric, Natalia Ducó, Nicole Perrot-, y donde los alumnos pueden elegir entre tres horarios diferentes de clases, la matrícula comienza en Séptimo Básico. Sin embargo, la mayor cantidad de estudiantes se concentra en la Enseñanza Media, donde los deportistas pueden optar por un régimen presencial, o bien estudiar a distancia, a un costo anual que va desde $1.300.000 a $2.000.000.

“Hoy los padres están mucho más abiertos a que sus hijos a los 14 o 15 años puedan cambiar su sistema de estudios y se dediquen profesionalmente al deporte”, señala la directora de este centro de estudios, Sylvia Delgado. “El sistema tradicional les exige un régimen de asistencia de un 85% para poder pasar de curso, además de las pruebas trimestrales o semestrales. Por otro lado, están comenzando a competir en una mayor cantidad de torneos, a viajar fuera de Chile. Los apoderados de los tenistas, por ejemplo, nos comentan que es tan alta la competencia, que sus hijos no pueden quedarse en Chile, porque necesitan defender su ranking. Por eso ofrecemos el régimen de clases a distancia”.

En el caso del fútbol, la situación es distinta. Rodrigo Astudillo señala que los padres deben estar conscientes que esta decisión podría afectar a sus hijos por el resto de sus vidas. “Esto tiene que ver con las reales posibilidades del niño, porque uno como entrenador tiene que ser realista, ya que por diversas razones muchos de los que se inician en esto, no terminan siendo futbolistas profesionales”.

Según Astudillo, en el fútbol formativo las decisiones importantes no se deben tomar antes de los 17 años. “Yo trato de recomendar a los padres retardar lo más posible la decisión de cambiar a sus hijos de colegio, hasta tercero medio. Es contraindicado apurar ese tipo de etapas”. Las excepciones son los casos como el de Carlos Lobos, que está becado en la Club Universidad Católica y que vive en la residencia de la UC en San Carlos de Apoquindo. “Por lo mismo, es más apropiado que estudie en un colegio cercano al club, como el Athletic”, señala Astudillo.

Raimundo-RebolledoPero en la Católica, los 30 jugadores que estudian bajo el régimen flexible del Athletic, conviven con otros futbolistas que se mantienen en colegios tradicionales. “Al igual que Lobos, tenemos otros jugadores destacados en la categoría Sub 18, como Raimundo Rebolledo –en la foto de la derecha-, que egresó del colegio Southern Cross de Las Condes”.

Sylvia Delgado señala que lo importante es que el Athletic “igual prepara académicamente a los deportistas para enfrentarse a la educación superior. Los que finalmente no se dedican al deporte profesional, una vez egresados del colegio, también salen preparados para dar la PSU”. La directora del Athletic destaca que “toda esa gente que se dedicó 100% al deporte en su juventud con nuestro sistema, finalmente igual terminan siendo profesionalmente exitosos, además con una vocación y un cariño por el deporte, para toda la vida”.