El arquero francés evitó el gol que pudo llevar a alargue, y a penales, el duelo con Bélgica. Por su parte, el belga Courtois impidió una goleada gala. El protagonismo de los porteros ha sido la tónica del torneo… y seguirá siendo un factor, ahora que entramos en los metros finales de Rusia 2018.
Publicado el 11.07.2018
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Han pasado 25 días y he tenido la suerte de ver los 61 partidos disputados a la fecha en el Mundial. Agradezco nuevamente la comprensión familiar y laboral. Faltan tres para terminar esta maravillosa fiesta mundialista, que no ha tenido tanto fútbol, pero sí una magnífica “puesta en escena” en cada uno de los encuentros. La organización y tecnología desplegada en Rusia 2018 supera a lo que hemos visto en la cancha. Hasta ahora el futbol está en deuda: esperemos que no nos defraude con lo que falta.   

Futbolísticamente hablando, el Mundial ha sido “pobrísimo”. Ninguna selección se ha destacado del resto, solamente ha habido “chispazos intermitentes” de un juego asociado, con buen trato de balón y nada más. El fracaso de los equipos sudamericanos y la temprana eliminación de Alemania, España y Portugal, más la ausencia de figuras, o al menos un par de ellas, que tenían la obligación “tacita” de echarse el “mundial al hombro”, y no aparecieron, contribuyeron en gran medida a este opaco rendimiento. Pero aún queda tiempo.

Este Mundial, lleno de sorpresas, no podía ser ajeno a las grandes decepciones; jugadores que llegaron con el rótulo de estrellas al torneo terminaron marchándose sin pena ni gloria. Neymar, Messi, Ozil, Cristiano Ronaldo, James Rodríguez, Salah, Lewandowski y Luis Suárez, tuvieron una participación de “terror” en el campeonato: unos por estar “algo” lesionados, otros por cansancio, pero a mi entender, la razón fundamental es que llegan al Mundial “reventados”, y con una especie de “saturación futbolística”. Pareciera que lo único que quisieran es ser eliminados para irse de vacaciones con sus familias. Para muestra, un botón: Cristiano Ronaldo, al día siguiente de que Portugal quedara fuera de competencia, se dejó fotografiar con su “parentela” y amigos en una Isla Griega tomando solcito. No digo que este bien o mal… solamente es así.

Por todo lo anterior, lo que queda de Mundial se definirá por la buena o mala actuación de los arqueros, que hasta el momento son las figuras determinantes en el torneo. Ya lo vimos ayer en el partido entre Francia y Bélgica.

El portero belga, Thibaut Courtois, evitó que lo de Francia se convirtiera en goleada. Pero fue el arquero francés, Hugo Lloris, quien se vistió de héroe para impedir que Bélgica empatara y llevara las cosas a un incierto alargue, que fácilmente deriva en lanzamientos penales.

El guardameta vive con ese riesgo permanente de que, en un momento puntual, un error puede arruinar su solvente trabajo. Una pifia del arquero marca, mientras que la de un delantero es digerida con más naturalidad.

En este Mundial, unos han sido causantes directos de la eliminación de sus equipos, como el español David De Gea; el uruguayo Fernando Muslera; o el argentino Willy Caballero. Pero otros llevaron a sus cuatro países a la instancia de semifinales: ya están mencionados Lloris y Courtois, pero hay que sumar al croata Danijel Subašić, y al inglés Jordan Pickford.