Siempre o casi siempre que un jugador no se va de muy buena manera de un club, cuando le toca enfrentarlo se transforma en un verdadero “verdugo” de su ex equipo. Este fue el caso del delantero de Palestino, que fue el culpable de la derrota de Colo Colo, con una actuación deslumbrante.
Publicado el 20.02.2018
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Trascurridas las tres primeras fechas del torneo nacional 2018, podemos mencionar algunos aspectos que si bien son prematuros por las características del campeonato -llamado “largo” (todos contra todos, en dos ruedas)-, resulta interesante destacar, sobre todo en el funcionamiento de los equipos que en mi opinión tendrían que animar el torneo. Son 30 fechas las que se deberán jugar, con 90 puntos en disputa. Esta fórmula indudablemente favorece a los equipos que tienen un mejor plantel, con jugadores de mayor jerarquía y trayectoria. Colo Colo, U de Chile y U. Católica, son las instituciones que cuentan con planteles que hacen la diferencia con el resto de los equipos. Me atrevería a pronosticar que los llamados “tres grandes” estarán en los cinco primeros lugares al final del campeonato,  mientras que los otros dos equipos, para este podio de cinco, no me atrevería aventurarme.

Siempre o casi siempre que un jugador no se va de muy buena manera de un club, cuando le toca enfrentarlo, se transforma en un verdadero “verdugo” de su ex equipo. Este fue el caso del delantero de Palestino, Roberto “Pájaro” Gutierrez, que fue el culpable de la derrota de Colo Colo, con una actuación deslumbrante, anotando dos golazos, aunque debo reconocer que el segundo fue tras un grueso error del portero colocolino Agustín Orión.

Un aspecto para mencionar del cuadro albo es la “Paredes dependencia” para convertir goles, lo que debe preocupar a Pablo Guede. Lo quiso dejar descansar y tiene razón, pero tuvo que incorporarlo en la segunda etapa y si bien anotó el gol de los albos, no fue suficiente. No puede ser que en tres partidos, los albos convirtieron seis goles y todos de Paredes. ¿Dónde están los otros?, ¿qué pasa con Orellana, Villanueva, Vejar?, ¿qué esta pasando con los “fabricantes de fútbol” como Valdivia, Valdés, Opazo, que no llegan al gol? A propósito, por estos días se ha recordado a Francisco “Chamaco” Valdés, por ser el goleador histórico del fútbol chileno con 215 goles, y claro se mencionan sus goles, pero pocos hacen hincapié en la cantidad de habilitaciones (ahora se llaman asistencias) que dio a sus compañeros: ahí está la gracia e importancia del gran “Chamaco”, que en mis largos años de practicar y asistir al fútbol, nunca vi a un jugador chileno con el talento, visión de juego y “buen pie” como él. Ojalá los jugadores de Colo Colo y el propio “tanque platinado” no caigan en la “sicosis” en tratar de derribar la barrera de los 215 goles. Esto puede perjudicar más que favorecer a los albos. Ojo con eso.

En la Universidad Católica, que lleva “canasta limpia”, tres partidos y tres triunfos, se nota la mano de su nuevo director técnico, el español Beñat San José, entrenador joven de 38 años, que no fue futbolista profesional, algo que no quiere decir nada: un director de orquesta no necesariamente debe saber tocar todos los instrumentos, como fue Zubin Mehta, uno de los mejores directores de orquesta del mundo, que solamente tocó el contrabajo en la orquesta de su universidad. Bueno, dejando la música y volviendo a la pelotita los cruzados pueden estar optimistas, pues su técnico, a diferencia de Mario Salas, es más mesurado y conservador, sus equipos los arma de atrás para adelante, aunque él declara ser un técnico ofensivo. Lo que yo he observado no es tan así, los partidos los “abrocha” rápidamente cuando se le empieza a complicar el juego, sobre todo en los últimos 15 a 20 minutos. La columna vertebral de La UC está funcionando, con un arquero confiable (hasta ahora) como Dituro, Lanaro en la defensa, los “Diegos” Buonanotte y Rojas “fabricando fútbol”, más un “tapado” goleador como Aued y el infatigable “comodín” Fuenzalida.

Universidad de Chile, en tanto, si bien ganó en forma categórica por 3-0 frente a un “débil” San Luis, su técnico Ángel Guillermo Hoyos está probando la fórmula en el medio terreno, con David Pizarro desde el minuto uno, y Yefferson Soteldo, que juntos han logrado darle más volumen de juego al equipo, mientras que Gustavo Lorenzetti por el momento y por resultados, necesita un “descanso”. Mauricio Pinilla en el ataque siempre es preocupante para el rival, por lo que juega y transmite y además está convirtiendo goles. Los azules están dejando atrás los números rojos que tenían. Por ahora los números están grises y si afianzan su juego, se transformarán seguramente en azules. Claro, como el color de su camiseta.

*Gonzalo Mingo Ortega, ex dirigente de la ANFP y de Unión Española