Hay una larga lista situaciones y decisiones mal tomadas que involucran a dirigentes, cuerpo técnico-médico y jugadores, que han quedado en la superficie con estas dos derrotas consecutivas.
Publicado el 06.09.2017
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El partido de Bolivia frente a Chile tenía una carga especial para ambas selecciones. Los altiplánicos sabían de la gran oportunidad de ganarse “la copa” de nuestra eliminación y que era lo único que los salvaría del juicio popular. Y lo lograron: no estamos fuera de Rusia 2018, pero casi.

Para Chile la carga especial era precisamente borrar en La Paz la mala actuación frente a Paraguay en el Estadio Monumental y mantener intacta la opción de clasificar. Pero lamentablemente jugamos peor que en Santiago y Bolivia nos ganó en buena ley, con todas las “mañas” que están al filo del reglamento, que nosotros conocemos y que en muchas oportunidades también las usamos. En el fútbol y en la política como se dice siempre, es “sin llorar”. 

Analizar técnicamente el partido de ayer, comentar el desempeño de nuestros jugadores, es inoficioso e inoportuno. Qué se puede decir de un equipo que hace rato perdió la brújula, que lleva 383 minutos sin marcar goles y que no se sabe a qué juega. Perdimos la identidad futbolística, pareciera que los jugadores estuvieran peleados con la pelota y que también lo estuvieran entre ellos. No tengo dudas que así debe ser. No se dan ánimo, se reprochan, hasta se insultan.

El técnico Juan Antonio Pizzi es muy parecido a Claudio Borghi. Es de trabajar poco, dar muchas libertades, confiar en demasía en el autocontrol y en la responsabilidad de sus dirigidos. En definitiva, estos dos técnicos no tienen la ascendencia sobre el plantel que sí tenían Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.

Ahora bien, pienso que no es hora de enjuiciar y ser extremadamente duros con nuestra Selección y ser lapidarios con esta generación de futbolistas que nos han dado muchas alegrías, como las dos Copa América y en estos últimos seis años, estar entre los mejores equipos del mundo. Que Alexis Sánchez, Arturo Vidal y otros jugadores sean figuras de sus equipos en las ligas europeas no es menor y tenemos que reconocerlo y agradecerlo.

Vendrán los momentos de los balances, de las culpas, de los responsables y de los irresponsables. Para esto hay que esperar, porque todavía, aunque remota, hay posibilidades de estar en el Mundial de Rusia 2018. Hay una larga lista situaciones y decisiones mal tomadas que involucran a dirigentes, cuerpo técnico-médico y jugadores, que han quedado en la superficie con estas dos derrotas consecutivas.

Tendremos una vez más que apelar a la inevitable calculadora y esperar otros resultados que nos ayuden, como sucedió en esta fecha, donde Argentina en su casa no pudo superar a Venezuela y sólo consiguió un luchado 1-1. Con esto a Sampaoli se le pone cuesta arriba, no debe ser muy fácil manejar al equipo albiceleste con Messi a la cabeza, y sobre todo, cuando no se dan los resultados.

Que Uruguay haya ganado 2-1 a Paraguay, también es un resultado que nos favorece. Sin embargo, el triunfo de Perú también por 2-1 como visitante ante Ecuador nos complica, ya que con este resultado los del Rímac llegan a 24 puntos, uno más que Chile. Finalmente como podía ser predecible, Colombia y Brasil empataron 1-1, no se hicieron daño.

Esta generación de futbolistas no pueden ni deben terminar de esta forma. Tenemos a Ecuador a la vuelta de la esquina y a nuestro alcance. Viene averiado por la derrota. Nosotros también, pero ahora si, no podemos perder.

*Gonzalo Mingo, ex dirigente de Unión Española y de la ANFP.