Pareciera que ganar los dos torneos de la Copa América, haber salido segundo en Copa Confederaciones de Rusia, nos hubiera hecho mal. Se nos fueron los humos a la cabeza, perdimos la humildad y asomaron atisbos de soberbia.
Publicado el 05.10.2017
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¿Habríamos imaginado hace un año que Chile, a dos fechas de terminar las clasificatorias sudamericanas, estaría a punto de quedar fuera del mundial de Rusia 2018? Evidentemente no, pues hace un año estábamos entre las cuatro y las cinco mejores selecciones del planeta, nuestro equipo jugaba más bien que mal, y con sus figuras triunfando por todas partes del mundo.

¿Qué nos pasó? Bueno, lo que nos pasa casi siempre. Son muchas situaciones y hechos puntuales que, por el momento, no es oportuno sacarlas a relucir o, mejor dicho, a deslucir. Solo tenemos que aferrarnos al 25% de posibilidades y a que la calculadora no se estropee. La suerte también es muy importante.

En el fútbol, como en todas las actividades de la vida, hay que estar permanentemente o cada cierto tiempo rindiendo exámenes, revalidando trabajos y rendimientos, cumpliendo metas. En fin, siempre de alguna u otra forma estamos expuestos al escrutinio familiar o público y en este contexto a nuestra selección le tenemos los ojos puestos encima en todas las circunstancias, cuando juega, cuando no juega, lo que los seleccionados hacen fuera de la cancha, nos metemos en su casas, en sus lugares de vacaciones, en sus sueldos, en sus relaciones sentimentales, en los casinos, en definitiva en todo. Cuando todo va bien, todo va bien, pero cuando todo va mal, todo va mal.

Pareciera que ganar las dos torneos de la Copa América, haber salido segundo en Copa Confederaciones de Rusia, nos hubiera hecho mal. Se nos fueron los humos a la cabeza, perdimos la humildad y asomaron atisbos de soberbia en algunos. De ser un equipo admirado, pasamos a ser ninguneados, de jugar bien, a no jugar a nada.

Creo que la línea de crédito que dejaron, Jose Sulantay, Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli se está empezando a terminar. Por lo anterior dicho, no tiene mucha importancia como formará Chile ante Ecuador o qué estrategia ocupará Juan Antonio Pizzi. Ahora nuestra selección tiene que apelar a otros factores, como los emocionales y psicológicos, agregándole a esto un “corazón de chileno” que tan bien identifico a nuestro querido tenista Patricio Cornejo.

Ante los ecuatorianos tenemos que sacar esa garra, que según dicen, nos caracteriza. Los jugadores tienen que ponerse el “overol” y dejar los trajes y las corbatas en la casa, no hay otra forma. Este partido lo ganarán los once que estén en cancha. Pizzi está muy desorientado y no está convencido, ni de los jugadores, ni de las estrategias usadas y en su cabeza. Le deben estar dando muchas vueltas sus malas decisiones y como todos sabemos, las derrotas son muy difíciles de explicar.

Quiero destacar eso sí, una buena decisión de Pizzi, que fue la convocatoria de Mauricio Pinilla, y por qué lo digo. Hace unos años mi amigo Juvenal Olmos, cuando ya no era el técnico de Chile y en una tertulia de futboleros, dice “yo si tuviera que dar un consejo al técnico de la selección chilena, es que al primero que tiene que convocar es a Mauricio Pinilla”. Imaginarán las interpelaciones variadas que tuvo Juvenal ese día, pero él lo explicó de esta manera:“Pinilla es un ser humano extraordinario, siempre quiere jugar, pero no hace problemas si no juega, es humilde, pero a la vez firme. Es simpático y atinado, es muy buen intermediario entre los jugadores, los técnicos y sobre todo con los dirigentes. Hace declaraciones atinadas, buen compañero y además solidario”. “En definitiva – comenta Olmos-, me arregla el camarín”. Después de oír esto, todos quedamos plop. Por supuesto que empecé a seguir al muchacho de los tatuajes y he podido comprobar que es un tipazo, ojalá no nos defraude.

Vamos Chile con todo ante Ecuador. El Monumental tiene que rugir desde el primer minuto y alentar a nuestra selección. Así no juegue bien, tenemos que ganar al límite del “como sea” y así quedar con un mejor sabor de boca y confiando en la implacable “calculadora”. Lo de Brasil será para otra historia.

* Gonzalo Mingo Ortega, ex dirigente de Unión Española y de la ANFP.