Las acusaciones de Tomás González de que los jueces recibían “distintos tipos de souvenirs en agradecimiento” por parte de evaluadores de otros países, desataron la polémica. La comentarista de TVN en los Juegos Olímpicos cree que sólo fueron “declaraciones en caliente” y que no afectarán su evaluación en la final de salto del próximo lunes.
Publicado el 09.08.2016
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Luego de quedar eliminado de la prueba de suelo en la gimnasia artística, Tomás González declaró estar decepcionado. Pero no por su rendimiento, sino por la evaluación de los jueces, que le otorgaron a su rutina 15.006 puntos: “El descaro fue muy notorio, muy notorio. No me esperaba estar bajo 15.200 con la rutina que hice. Pero no se puede hacer nada, ya cuando los jueces se ponen de acuerdo no hay nada que hacer y, como todos podrán pensar, hay muchas influencias”.

Tras concluir la jornada del sábado, donde clasificó a la final de la competencia de salto, el mejor gimnasta chileno de la historia fue más allá en sus críticas al sostener que “este es un deporte de apreciación y se presta para eso. Después los jueces salen con grandes regalos, relojes y distintos tipos de souvenir en agradecimiento“, agregando además que “se sabe que con los jueces siempre hay un tema de lobby atrás y al no tener un apoyo estatal o de una gran federación, uno está solo compitiendo contra toda China, toda Rusia o todo Estados Unidos”.

PERELMAN CLAUDIAEste supuesto lobby de las grandes potencias de la gimnasia mundial, forma parte de la conversación habitual en este deporte. Sin embargo, la práctica de intentar “comprar” a los jueces, como insinuó González, forma parte del pasado. Así lo asegura Claudia Perelman (en la foto), jueza internacional de gimnasia artística que por estos días realiza los comentarios especializados de este deporte en la transmisión de TVN de los Juegos Olímpicos: “Eso ocurría, pero ya no, es algo antiguo. Antes efectivamente los jueces se acercaban y advertían oye yo estoy en salto y después venían los regalos. Yo lo viví como deportista en el Mundial de Suiza en 1997 y también en China, en el año 1999”.

-¿Quiénes eran los más habituales en estas prácticas?

-Se veía, por ejemplo, a los rusos y algunos países del bloque del este de Europa. Pero ya no ocurre, porque los jueces estamos siendo constantemente evaluados. Y las sanciones son muy altas.

– Tomás González criticó a los jueces y dijo que “el descaro fue muy notorio” ¿Qué te parecieron esas declaraciones?

– Hay que tomarlo como una declaración en caliente, no hay que darle mayor importancia.

– ¿No puede recibir sanciones por haberse expresado de esa forma respecto a los jueces?

-No, para nada, porque son opiniones personales. Tomás habló del favoritismo de Brasil y por qué lo dijo, porque justo le ganó el brasileño Diego Hipólito, que es su rival directo. Quizás estaba un poco enrabiado, pero hay que considerar que la rutina del gimnasta local estuvo increíble.

 – Ahora que han pasado los días, ¿cómo evalúas la presentación de Tomás González en suelo?

– Hizo una buena rutina, pero lo evaluaron un poco duro. Cometió errores, pero debió haber tenido menos descuento. Por ejemplo, en vez de descontarle dos puntos, debieron haberle descontado 1,80. Tampoco es tanta la diferencia, pero a nivel olímpico esos 0,20 le costaron el paso a la final. Incluso una diferencia de 0,10 te puede llevar a una final o a una medalla.

– ¿Cuáles fueron los errores puntuales?

– Hubo errores en la recepción, cómo cayó, cómo aterrizó en las diagonales. En la mayoría de las recepciones tuvo descuentos. Además se desequilibró en la primera diagonal y ahí le deben haber descontado 0.3 puntos. También hace un mortal a rodar, donde rebota un poco. En definitiva fueron pequeños errores, los mismos que había cometido en otras competencias, pero nunca le habían aplicado tantos descuentos. Eso fue lo que lo dejó descolocado. Para él, de acuerdo a su experiencia en las distintas copas del mundo, lo debiesen haber evaluado en 15.200 o 15.300. Y al final fue 15.066. La diferencia es mínima, pero en unos Juegos Olímpicos, le significó quedar fuera de la final.

– Pero, ¿por qué crees que fueron tan estrictos con el chileno?

– El sábado, después de la evaluación de Tomás, yo dije durante la transmisión de TVN que a lo mejor a los jueces les pidieron que fuesen más exigentes en sus evaluaciones, pero tenía la esperanza que fuese con todos igual.

– Si los errores son similares ¿por qué existe disparidad de criterios en las evaluaciones?

– La primera razón que quizás ocurrió en este caso fue que Tomás participó en la primera subdivisión de la competencia, cuando los jueces están recién empezando a evaluar. Al comienzo están un poquito más fríos y quizás por eso son más duros en sus criterios. En todo caso, todo está muy reglamentado. Y el código de puntuación busca que cada vez se disminuya más la subjetividad, pero es muy difícil. El juez que está, por ejemplo, en una esquina en el fondo, no ve lo mismo que el que está en otra esquina, no tiene el mismo ángulo. Además, siempre hay que considerar que la gimnasia es un deporte de apreciación, que lo evalúan seres humanos. No es un deporte de marcas.

“En  la final de salto, la suerte de Tomás depende de que otros fallen”

Claudia Perelman ha dedicado toda su vida a la gimnasia artística. Tiene una academia que lleva su nombre y como seleccionada nacional, representó a nuestro país en distintos torneos sudamericanos. Actualmente es jueza internacional de gimnasia artística femenina, y como tal proyecta la suerte de Tomás González del próximo lunes, en su último día de competencia en los Juegos Olímpicos de Río.

– ¿Cómo le debiera ir al gimnasta chileno en la final de salto?

– Los ocho gimnastas que pasaron a la final están en igualdad de condiciones, porque todos parten de cero. Y si uno va a las estadísticas, en el aparato donde cambian más los órdenes de ubicaciones, es en salto. Es tan rápida esta prueba, que varios se pueden caer. Yo he estado en campeonatos donde de los ocho finalustas, se caen los seis primeros. Y el que estaba ubicando en la octava posición no se cae y gana la competencia. Te podría decir que lo lógico es que Tomás González salga octavo en la final de salto, pero en esta prueba no siempre se da la lógica.

– ¿Cómo es la evaluación de los jueces en el salto?

– Es muy difícil, porque es muy rápido. Los jueces tienen que mirar el salto, memorizarlo y luego comenzar la evaluación.

– ¿Y qué tipo de movimientos son los que se evalúan?

– Principalmente la segunda parte del salto, que es del caballete a la colchoneta. Esto es cuando el gimnasta sale con las manos, empuja el caballete y realiza el segundo vuelo. Es en ese salto donde los jueces realizan la mayor cantidad de descuentos. Se evalúa separación de piernas, flexión de rodillas, la altura y la distancia del salto. Y lógicamente, también se califica la caída.

– ¿Cómo llega Tomás González a la final, en comparación a los otros siete finalistas?

– Siendo súper objetiva, de los ocho finalistas por lo menos seis tienen saltos de 6 o más puntos, como valor de partida o valor de dificultad. Pero Tomás tiene un salto de 6 y otro de 5.60. Si esto fuera una carrera, Tomas parte un metro más atrás que el resto. Ellos se tienen que equivocar más, para que el chileno los supere. En  la final de salto, la suerte de Tomás depende de que otros fallen. En los Juegos Olímpicos de Londres, saltó perfecto, a su nivel. Pero terminó cuarto, porque los tres gimnastas que le ganaron tenían saltos de más valor de partida.

 

Foto: Max Montecinos/Mindep