El técnico confiesa que quedó con una herida muy grande tras su salida de la Roja y reconoce que nunca más dirigirá una selección mayor.
Publicado el 02.09.2014
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El sábado 9 de junio de 2012, en un partido intenso que se resolvió cuando sólo faltaban cinco minutos para el final, Chile derrotó de visita a Venezuela por 2-0. Tras la victoria, la Roja quedó como líder absoluto de las Clasificatorias rumbo al Mundial de Brasil 2014. Sin embargo, el festejo del técnico duró muy poco, tras ser expulsado por supuestos insultos racistas en contra del cuarto árbitro, de origen colombiano. La FIFA lo multó con cinco fechas de suspensión –que luego fue rebajada a cuatro partidos- sanción que marcaría el futuro de Borghi en la Selección. “Tengo una herida muy grande ya que no fui yo el del insulto. Creo que a partir de ahí perdí la pega. Cuando alguien increpa al árbitro con un insulto racista yo, fiel a mi barrio, no lo acusé, me comí la multa y no dije nada. Puedo ser cualquier cosa, pero no sapo. Además, podré decir muchas cosas, pero insultos racistas jamás”.

¿Y qué pensó en ese momento?

– Que era el minuto de haberme ido, me arrepiento mucho de no haberlo hecho. Se lo planteé al cuerpo técnico. Quizás era el momento para que dejaran de molestarme un poco, e irme en paz. Voy a esperar algunos años, porque el jugador que insultó al árbitro está activo. Pero ojalá que algún día diga que él fue el del insulto racista. El periodista de la transmisión de Chilevisión y que estaba al lado mío, dijo que yo no había hecho nada. Sin embargo, no valió ninguna explicación. Eso fue lamentable, quizás lo más lamentable que me pasó en la Selección.

Luego de ese partido, con Claudio Borghi sin poder dirigir a la Roja desde la banca, comenzó a bajar el rendimiento del equipo. Luego de tres derrotas consecutivas en las Clasificatorias y otra más en un partido amistoso frente a Serbia, la ANFP le pidió la renuncia.

¿Volvería a dirigir a la Selección Chilena?

– Como jugador (risas). No, no me gustaría tener otra experiencia como técnico de selección. Ser entrenador de un país es más un trabajo de oficina y a mí lo que me gusta es el trabajo de campo. En todo caso, haber dirigido a la Roja fue el proyecto más importante de mi vida. Es lo que aspira todo entrenador. Ahora, no sé si voy a estar pronto en una primera línea como técnico, no es mi intención. Sólo quiero dirigir.