“Lecciones sobre la vida y el fútbol” se titula el primer libro sobre el técnico del Manchester City. A un día del duelo frente al Chelsea de Mourinho, su autor detalla aspectos desconocidos de la exitosa carrera del ingeniero.
Publicado el 15.08.2015
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En junio de 2009, en su último viaje a Chile antes de asumir en el Real Madrid, Manuel Pellegrini dio una charla al colegio de entrenadores sobre su experiencia en el fútbol europeo. Fue en esa oportunidad cuando el periodista Patricio Abarca se acercó al entrenador para contarle que quería escribir un libro con su historia.

Arturo Salah fue el intermediario, sin embargo, la ayuda del mejor amigo de Pellegrini en el fútbol, no sirvió de mucho. El actual técnico del Manchester City le respondió educadamente que no tenía tiempo para darle una entrevista en profundidad. Pero hubo algo más en esa respuesta que al periodista le llamó la atención: “me dijo que no podía emprender este proyecto como él quisiera, o sea, casi como un asunto personal, como queriendo sentirse involucrado. En ese momento me di cuenta que Pellegrini ve todas las cosas con una mirada de ingeniero, con una racionalidad para sacar conclusiones, con planificación y con metas claras”.

PATRICIO ABARCAPatricio Abarca (en la foto), que acaba de lanzar la primera biografía de Manuel Pellegrini “Lecciones sobre la vida y el fútbol” (editorial Ocho Libros), cree que la profesión de ingeniero civil del ex técnico del Real Madrid nunca ha estado ausente en su carrera deportiva: “siempre me ha llamado la atención el seguimiento que le da a todos los procesos de inicia. Además, siempre se ha preocupado de hacer un exhaustivo seguimiento a los rendimientos de sus jugadores”.

 

“Manuel: ¿Por qué no te dedicas definitivamente a la ingeniería?”

PELLEGRINI JOVENEse fue el consejo que le quiso dar Emilio Pellegrini a su hijo, cuando el joven entrenador del fútbol chileno, en enero de 1989 tuvo su primer gran fracaso: desciende a Segunda División con Universidad de Chile. “No se preocupe papá. Voy a seguir haciendo lo que me gusta y le aseguro que llegaré más lejos que Emilio” (su hermano mayor, también ingeniero). Así le respondió, confiado en su futuro.

“El papá de Manuel Pellegrini era una persona muy culta, pero que no sabía nada de fútbol”, señala Patricio Abarca. “Imagínate que cuando era jugador,  fue a ver a su hijo al estadio sólo una vez, y cuando era técnico, en un par de oportunidades. Por otro lado, era un hombre fuerte, muy exigente. Pero esa exigencia tenía que ver con el conocimiento, con la cultura y que sus hijos tuvieran una formación integral”.

– Al momento de salir del colegio ¿Pellegrini tuvo que decidir entre ser futbolista o estudiar una carrera universitaria?

– De niño tenía un nivel natural de exigencia, entonces al terminar el colegio, dar el paso para ser universitario era algo lógico. Con esa formación de excelencia de su familia, él nunca puso en duda no ser profesional, por lo tanto el papá no lo tuvo que convencer. Quería estudiar medicina en la Universidad de Chile, pero le faltó puntaje y al final optó por ingeniería en la Católica. Este plan universitario siempre fue paralelo a su interés de ser futbolista profesional.

Un gato, su única compañía

Patricio Abarca, que también es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Finis Terrae, conversó con más de 50 cercanos al ex director técnico de Universidad Católica para conocer su historia. Intentó por segunda vez entrevistar el entrenador. Le envió un mail, pero nuevamente le respondió que no tenía tiempo para este proyecto. Pero, con suficiente material para comenzar a escribir la biografía, se dio cuenta que ya no necesitaba una conversación mano a mano con el entrenador.

PELLEGRINI EN VILLARREALEn una de esas conversaciones, el técnico Héctor Pinto le comenta una historia que retrata en gran medida la vida de Pellegrini en Europa. Así queda descrito en el libro: “Cuando lo fue a visitar a España, Héctor Pinto advirtió que en el cerro donde vivía Pellegrini la única luz encendida era la de su casa. En Benicassim, un exclusivo balneario en las afueras de Castellón, el invierno dejaba su marca de soledad. El técnico vivía en una amplia construcción, acompañado de un gato (…) Lejos de su familia el chileno sabía llenar las horas del día desde su castillo imaginario”.

“Pellegrini se acostumbró a la soledad”, señala Abarca. “Gran parte de su carrera en el fútbol internacional la realizó solo, lejos de los afectos de su mujer y sus hijos. En una entrevista que una vez leí decía que no podía dejarse vencer por los sentimientos. Siempre lo he visto como un astronauta en una estación espacial lejana, lejos del mundo, pero igualmente conectado con la tierra. Algo así como el primer astronauta del fútbol chileno”, concluye.

Sin embargo, el rol que cumplió su mujer –Carolina Pucci– ha sido fundamental en su éxito deportivo. Ella también es ingeniero civil de la Católica y muy exitosa en su trabajo. “No sé si pudiese haber hecho la carrera que hizo, sin su mujer”, asegura el autor de la biografía de Pellegrini.

– El primer capítulo del libro lo titulas como “la bóveda”, ¿A qué te refieres?

–  La bóveda es un lugar donde no se puede penetrar. Si Pellegrini tiene un pensamiento, está dentro de esta bóveda. No hay cómo influenciar en él. Está refugiado en esa bóveda y tiene esa capacidad de abstraerse del medio. Esto tiene que ver también con la analogía del astronauta. Además, trata de reunir la mayor cantidad de información posible para ejecutar de la mejor forma las cosas.

– ¿Cuál es la gran característica que lo hace ser distinto al resto de los entrenadores chilenos?

PELLEGRINI EN PALESTINO– Por lo que yo investigué, tiene una capacidad para imaginar proyectos personales altamente exigentes. Varias personas que entrevisté me decían, por ejemplo, que cuando entrenaba en Palestino ya hablaba que quería irse a Europa, o cuando estaba Ecuador ya se proyectaba específicamente Inglaterra. Las imágenes que se genera sobre sus propios desafíos, son siempre de una exigencia muy alta. Se imagina las cosas que puede realizar y cree con propiedad que puede lograrlas.

“Pellegrini habla de la preparación”, añade Patricio Abarca. “Pero él es un tipo que se prepara de verdad. Es capaz de integrar distintos tipos de conocimientos, para trasladarlos a su trabajo. Además, desde chico siempre fue muy planificado. Si muchos de sus compañeros hacían las tareas del colegio los fines de semana, él las hacía los viernes porque decía que los sábados estaban destinados sólo para hacer deporte”.

Otra cosa que tiene que ver con la preparación, y que le llamó la atención al periodista que escribió la biografía de Pellegrini, es su relación con los idiomas. Para su formación como técnico, necesitaba saber qué pasaba en el fútbol europeo. Y la única manera era comprando revistas especializadas francesas, alemanas e italianas. Con Arturo Salah aprendieron esos idiomas, para poder leer las revistas con propiedad.

– Hablas de preparación, de planificación. Pero me imagino que la mayoría de los técnicos modernos planifican su trabajo. Pienso el Bielsa, en Sampaoli. ¿Qué diferencia a Pellegrini, por ejemplo, de estos dos entrenadores?

– Hay una diferencia, que tiene que ver con el trato con el jugador. El estrés que aplica en un jugador es mucho menos agobiante que lo que genera un proceso con Bielsa o con Sampaoli. Tiene un altísimo nivel de empatía y busca positivamente el entusiasmo del jugador. Además tiene una característica bastante desconocida. Todas las personas que entrevisté me dicen que es muy divertido, pero dentro del camarín, dentro de su círculo. No es chistoso de la clase, pero le gusta el humor. Por eso yo digo que es como una bóveda”.

LIBRO PELLEGRINIHay un momento bien desconocido en la carrera de Manuel Pellegrini, que se detalla en el libro y que no tiene que ver con algún logro o fracaso deportivo. En 1995 toma un curso de liderazgo de la Academia Dale Carnegie, una corporación creada por un empresario norteamericano en la década de los cincuenta y que tuvo mucho éxito a través de un libro de autoayuda titulado Cómo ganar amigos e influir sobre las personas. Uno de conceptos centrales de los libros de Dale Carnegie es que resulta posible cambiar el comportamiento de los demás si cambiamos nuestra actitud hacia ellos. “Siendo adolescente él leyó ese libro y cuando entró a estudiar la academia, todo su proyecto de vida le empieza a hacer sentido”, concluye Abarca.