Según publicó un medio trasandino, se trata de la Resistencia Armada Mapuche (RAM), que ha actuado a ambos lados de la cordillera y que estaría financiada por las FARC. Su líder es Facundo Jones Huala, contra quien existe una solicitud de extradición desde Chile.
Publicado el 10.01.2017
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El miércoles pasado, el mismo día en que se recordaban cuatro años del violento atentado que le costó la vida al matrimonio Luchsinger Mackay en Vilcún, cinco trabajadores forestales de la empresa Kupal resultaron heridos en otro ataque armado, ocurrido esta vez en la comuna de Tirúa, de la región del Biobio. Durante la madrugada de ese mismo día en La Araucanía cuatro camiones forestales fueron quemados en Lumaco, mientras que en la región de Los Ríos, ocurrió otro ataque, esta vez en el fundo “Curirruca” de la comuna de Lanco.

La violenta semana continuó el jueves cuando desconocidos quemaron una caseta destinada a la venta de pasajes en Pitrufquén, destruyendo dos locales. Y finalmente el viernes se registró un último ataque incendiario en la comuna de Traiguén, también en La Araucanía. Desconocidos quemaron un galpón con al menos dos mil fardos de forraje en el fundo Santa Clara, de propiedad de la familia Stappung.

Esta serie de atentados ocurridos en sólo tres días, tiene alertada no solamente a la policía chilena, sino que también a las autoridades argentinas. Así se desprende de un reportaje publicado el pasado domingo en el medio Perfil de Buenos Aires, que da cuenta de los nexos que existen entre grupos activistas mapuche argentinos y chilenos.

facundo-jonesEl reportaje comienza señalando que el 30 de diciembre, el mismo medio publicó un artículo sobre la liberación del activista mapuche argentino Facundo Jones Huala, líder del movimiento Resistencia Armada Mapuche (RAM), quien encabezó una serie de ataques en la provincia de Chubut, en tierras pertenecientes a la familia Benetton. “A medida que aparecen más datos, de un lado y del otro de la cordillera, la acción de Huala y su grupo puede ser leída como el germen de una forma violenta de protestar y de hacer política. Hay datos, como que en zonas limítrofes la Gendarmería (la policía Argentina) envió más personal, mientras que diputados chilenos y periodistas y productores argentinos mencionan a las FARC colombianas como parte de la financiación del grupo”, se detalla en el artículo publicado el domingo por Perfil.

En el reportaje se informa de la llegada de 150 gendarmes en la zona de Maitén en diciembre pasado, luego de 18 ataques ocurridos en ese lugar. Esta situación, se detalla en el informe, “abre interrogantes sobre una zona liberada previamente y de tráfico de armas de Argentina a Chile. Huala sería el nexo. Esta semana en Chile hubo cuatro incendios. De un lado y otro de la cordillera alertan sobre los métodos de este grupo”.

Según el presidente de la Sociedad Rural de Bariloche, Santiago Nazar, los activistas todavía no han sido desenmascarados, “pero en la Patagonia la mayoría de los vecinos sabe lo que está pasando. Es un tema complicado. Están aumentando su accionar y eso tiene que ver con lo que pasa en Chile. Si lo que sucede acá se llega a generalizar a otras regiones, como ocurre en Chile, podría ser devastador”.

Facundo Jones Huala tiene un pedido de extradición de Interpol y de Chile por incendios, tenencia de armas y paso ilegal desde Argentina hacia nuestro país. Pero en noviembre pasado, la justicia argentina declaró nula esta causa.