“La historia se escribe hacia adelante” se llama el último libro del escritor chileno-sueco, que relata la trastienda del último gobierno de centroderecha. El ex miembro del MIR también revela en esta entrevista que hoy ve a un Piñera totalmente distinto a esa imagen de “Superman” que era capaz de saberlo y hacerlo todo.
Publicado el 17.07.2016
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Desde fines de 2013 que Mauricio Rojas -escritor y ex diputado del parlamento sueco- viene siguiendo a Sebastián Piñera. En marzo de 2014 publicó un libro con una serie de entrevistas que le realizó al ex Presidente durante los últimos meses de su mandato. En el intertanto escribió otros dos libros -“Suecia, el otro modelo” y “Diálogo de Conversos” junto a Roberto Ampuero-, y a comienzos del mes de julio lanzó “La historia se escribe hacia adelante”, donde el historiador y ex mirista dialoga con los ministros de Piñera -entre ellos Andrés Chadwick, Cristián Larroulet y Cecilia Pérez-, quienes relatan la trastienda de los episodios que marcaron la administración anterior al gobierno de Michelle Bachelet.

En una conversación con “El Líbero”, Mauricio Rojas revela que luego de más de diez largas conversaciones con Sebastián Piñera durante estos años y las giras que está realizando junto al ex mandatario para promocionar su libro, se ha dado cuenta que el ex presidente ha vivido una evolución, una maduración y que está consciente de los errores que cometió durante su mandato. Sobre una eventual carrera presidencial de cara al 2018, el director de la Academia Liberal de la Fundación para el Progreso, cree que Piñera decidirá si va a postular o no nuevamente a La Moneda sólo “si logra liderar una opinión pública que hoy está desconcertada, desmoralizada”.

– ¿Cree que el gobierno de Sebastián Piñera tuvo una ideología identificable?

– El concepto ideología implica muchas cosas, se dice que es una construcción teórica o una especie de utopía. Sebastián Piñera no tuvo eso. Lo que tuvo fue un sueño, que fue bastante aterrizado. Su sueño fue hacer de Chile el primer país desarrollado de América Latina y de eliminar la pobreza. Ese era su relato, que transmitió muy bien en su entorno cercano. Sin embargo, esto no llegó con fuerza al conjunto del país.  Y eso creó un vacío político, un déficit político, que fue bastante importante durante todo su gobierno.

– El gobierno de Piñera, ¿lo definiría como de derecha?

– Bueno, se le llamó el quinto gobierno de la Concertación, lo que tiene en parte un sentido. Porque se pretendía seguir un camino, pero acelerándolo, impulsándolo, pero con continuidad. Ahora,  que haya sido un gobierno de derecha, depende de cómo se defina. Sebastián Piñera marcó una diferencia muy clara con lo que yo diría la “derecha autoritaria”, aquella que todavía no es capaz de distanciarse con claridad de muchas cosas que pasaron durante el régimen militar.

En la forma que tiene Sebastián Piñera de encarar las cosas, se nota una fuerte herencia social cristiana, que abre su discurso hacia el centro. Una centroderecha, con rasgos liberales en ciertos aspectos, y con una clara definición antiautoritaria, pro derechos humamos, pro democracia. Y es por eso que en este libro incluyo el discurso que dio en la conmemoración de los 40 años del golpe de Estado, que es el discurso para la historia, que va a quedar como un discurso indeleble de su postura.

– El Sebastián Piñera del primer gobierno, ¿es igual al Piñera actual, al que muchos proyectan con una opción a un segundo mandato?

– Yo he tenido unas 10 o 12 largas conversaciones con él, desde el 2013 hasta ahora. Así es que lo he seguido durante un tiempo. Y he visto una evolución, una maduración. Él está incorporando elementos que estaban ausentes o no estaban bien desarrollados al comienzo de su mandato. Ha entendido muy bien que la política y la opinión pública tiene ritmos, requiere de mensajes mucho más amplios, que vayan más allá de mencionar reiteradamente las realizaciones, la gestión de un gobierno. Al comienzo de su gobierno cometió muchos errores comunicaciones, como cuando dijo que “en 20 días hemos hecho más que en 20 años”. Esos son grandes errores.

– Ahora, ¿él reconoce sus errores?, ¿tiene conciencia de esos errores?

– Sí, por supuesto. Primero, porque los pagó duramente durante su gobierno. Tuvo que vivir durante más de dos años, con una opinión pública muy negativa. Eso fue muy educativo para Sebastián Piñera. Él tenía una personalidad de winner, como de ser capaz de saberlo y hacerlo todo. Pero tuvo una larga lección de modestia durante los años difíciles de su gobierno. Y creo que eso hizo que él hoy madurara. En los viajes que hemos realizado para presentar el libro, el Sebastián Piñera que aparece es totalmente distinto a esa imagen de esta especie de Superman. Es una persona que se ríe de sí mismo, que comenta las piñericosas. Habla con distancia de ese personaje que se había caricaturizado tanto. Yo creo que esta persona más madura es la que Chile necesita para el futuro, porque el futuro se nos viene muy difícil.

– Piñera ¿estaría dispuesto sicológicamente a una nueva carrera presidencial con un sistema electoral nuevo y con una opinión pública que reacciona de manera muy distinta?

– Él tiene un sentido de deber respecto del país, que es muy fuerte. Pero tiene a la vez una oposición en su entorno familiar, que también es muy fuerte. Por todo lo que esto implica. Él tiene conciencia de las dificultades de un nuevo período, de que va a ser duro desde el comienzo. Creo que lo decisivo para lo que pueda ocurrir en marzo de 2017 cuando haya candidaturas, es su intento -que está haciendo en este momento- de liderar una opinión pública que hoy está desconcertada, desmoralizada. Dependiendo de cómo resulta eso, va a venir el tema de si postular o no postular nuevamente a La Moneda.

– ¿Es usted de los chilenos que cree que una eventual segunda vuelta presidencial entre Ricardo Lagos y Sebastián Piñera, haría volver las cosas a su rumbo?

– Lo celebraría con champagne. Y te lo explico. Porque el gran riesgo que está corriendo Chile no está ni en Lagos, ni en Piñera, ni en Velasco. Por eso te digo que destaparía una botella de champagne si Lagos y Piñera eventualmente llegaran a una segunda vuelta presidencial. Porque por todos los defectos que tengan, independiente a que simpatices o no con ellos, ambos están dentro de la política seria. En Chile puede pasar cualquier cosa, lo que es muy triste. Porque parecía que el país iba bastante bien encaminado, era un país serio. Y en este país serio, tenemos una perspectiva donde las cosas menos serias pueden pasar. Por eso te digo que destaparía una botella de champagne si Lagos y Piñera eventualmente llegaran a una segunda vuelta presidencial. Porque por todos los defectos que tengan, independiente a que simpatices o no con ellos, ambos están dentro de la política seria.

Ahora, estos líderes que ya tienen cierta edad, y que pertenecen a una historia política, tienen que enfrentar una tarea fundamental, que es regenerar la política chilena, cambiar sus rostros. Tienen que ser muy duros contra la corrupción. Tanto como que hay que rayar la cancha respecto de la violencia, hay que rayarla respecto de la corrupción. Hay que limpiar parte de la clase política, a todo nivel. Desde el nivel municipal, hay que abrir muchas cajas negras que van a tener muy mal olor, hasta el nivel más alto. Un presidente nuevo, que realmente quiera hacer algo progresivo para Chile, va a tener que enfrentar tareas muy duras desde un comienzo.

La versión extendida de la entrevista a Mauricio Rojas en “El Líbero”, en la siguiente nota: