La Presidenta asistió al foro empresarial, pero en su discurso no tocó los temas de la contingencia y durante buena parte de la exposición del presidente de la CPC estuvo charlando con su compañero en la testera. Pareció que la Mandataria sólo hizo un "acto de presencia".
Publicado el 27.11.2015
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Eran cerca de la siete y media de la mañana de ayer, y en el centro de eventos CasaPiedra se afinaban los últimos detalles para el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) 2015. Pasadas las ocho de la mañana comenzaban a llegar los primeros invitados, entre ellos, los ministros Luis Felipe Céspedes (Economía), Máximo Pacheco (Energía) y Alberto Undurraga (Obras Públicas). Mientras Céspedes y Undurraga estaban en el hall de acceso de CasaPiedra esperando recibir a la Presidenta Michelle Bachelet, quien estaba anunciada para las ocho y media, el resto de los asistentes ingresaba al salón. Sin embargo, la espera de los secretarios de Estado fue más larga de lo previsto. Bachelet llegó cerca de las nueve de la mañana.

IMG_8856La Presidenta ingresó acompañada de los ministros Undurraga, Céspedes, José Antonio Gómez (Defensa) y del presidente de Icare, Guillermo Tagle, directamente al salón donde se realizaría el encuentro, para participar del primer panel. (Ver foto a la izquierda)

Tagle fue el encargado de abrir la versión 2015 de Enade, donde abordó de manera crítica los últimos casos de colusión y la crisis de confianza por la que atraviesan las instituciones, incluso, refiriéndose a la ANFP.

“Malas prácticas suman argumentos a la desconfianza que tiene la ciudadanía”, afirmó y agregó que “usar información privilegiada es un delito (…). Hay que aprender de las lecciones que han dejado los casos pasados”.

Luego fue el turno del presidente de la CPC, Alberto Salas, quien realizó su intervención cerca de las nueve y media de la mañana, con casi una hora de retraso. Salas, al igual que Tagle, condenó las últimas irregularidades que se han generado en el mercado y explicó que “la colusión ofende a miles de emprendedores y empresarios que compiten a diario lealmente por sacar adelante sus negocios. Burlan a millones de ciudadanos que confían que la competencia y el mercado les permite acceder a bienes y servicios a un precio competitivo”.

Además, agregó que “se ha instalado la idea de que vivimos en un mundo de malas prácticas. Lo cierto es que las malas prácticas de unos pocos en la política y en los negocios nos afectan a todos y ante eso no podemos hacer otra cosa que condenarlas absolutamente”.

IMG_8928Sin embargo, mientras Salas realizaba su intervención, a pocos metros Bachelet y el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría -quien también era parte del panel de expositores- mantenían un diálogo paralelo. (Ver foto a la izquierda)

El discurso de Bachelet: ninguna alusión al concepto de “reforma” ni “colusión”

Tras la intervención de Salas llegó el turno del discurso de Bachelet. En oportunidades anteriores la Mandataria había sido la encargada de cerrar el foro Enade, de manera de poder dar respuesta a las intervenciones previas del día. Sin embargo, esta vez fue diferente.

La Presidenta, en un discurso que duró un poco más de 15 minutos, a diferencia de su participación en 2014 en la que se centró en hacer una férrea defensa a su programa de gobierno y a las reformas, advirtiendo que las sacaría adelante a pesar del mal escenario económico, esta vez abordó principalmente temas relacionados con la productividad y el capital humano.

Bachelet no hizo alusión directa a sus reformas, a pesar de que minutos antes, el presidente de la CPC realizó duras críticas a los cambios estructurales impulsados por el Ejecutivo. Salas pidió explícitamente al gobierno no impulsar nuevas reformas, sino intentar terminar bien las que ya están en marcha. Y señaló textualmente que no se debe intentar refundar el país a través de una nueva Constitución que parta desde cero. Pero Bachelet no se dio por aludida y sólo se limitó a decir que se debe “asumir que la economía está cambiando y retomar las confianzas”. De hecho, en el discurso publicado en la página web de Presidencia, no está presente la palabra “reforma”.

El concepto “crisis” fue sólo incluido una vez en el discurso, sin embargo, Bachelet, a diferencia de Tagle y Salas, afirmó que “no estamos hablando de una crisis, la OCDE ha señalado ya la resiliencia actual de nuestro país, pero sí de un periodo donde deberemos redoblar esfuerzos para darle empuje a nuestra economía”. En tanto, con respecto al concepto de “colusión”, no fue mencionado ninguna vez.

La Presidenta centró su discurso en dos puntos: en la necesidad de diversificar la matriz productiva nacional y en anunciar que 2016 será el “año de la productividad” para el país. Por otro lado, dedicó gran parte de su intervención para referirse al tema energético.

“Chile posee condiciones únicas para el desarrollo de una industria de energía solar por lo que el Gobierno busca impulsar un programa de desarrollo estratégico en el sector, afirmó y agregó que “el desértico norte chileno recibe la mayor radiación solar del mundo, lo que, combinado con la minería de un almacenador de electricidad como el litio, entrega ventajas en esta tecnología”, dijo.

El diseño para “no polemizar” el discurso de la Presidenta

El término de la intervención de Bachelet estuvo acompañado de un tibio aplauso de diez segundos por parte de los asistentes. Tras su intervención, llegó el turno de Gurría, quien a diferencia de oportunidades anteriores en que había defendido con fuerza las reformas impulsadas por La Moneda, esta vez sus declaraciones tuvieron un matiz.

Gurría afirmó que “si politizamos en exceso las reformas y si las modificaciones a las leyes las tomamos como fracaso, pues entonces habrá una enorme reticencia”. También señaló que no hay que dramatizar cuando es necesario hacer “reformas a las reformas”, porque nunca es posible que éstas logren diseñarse perfectamente.

Luego del discurso de Gurría, Bachelet se retiró al cierre del panel. Entre los asistentes, fue comentado que a la intervención de la Mandataria le faltó una reflexión sobre los temas de la contingencia como los hechos de colusión y la situación económica.

De hecho, el economista Óscar Guillermo Garretón afirma a “El Líbero” que “con todos los desencuentros que ha habido, la Presidenta por lo menos vino”.

Sin embargo, Guillermo Tagle explica a “El Líbero” que este diseño fue planificado con anterioridad. Según afirmó a este medio minutos después del primer panel, se acordó que el discurso de la Presidenta “no hiciera tanta alusión a los problemas, sino que se enfocara hacia el futuro”. De esta manera, la idea era “no polemizar” el discurso de Bachelet.

La impresión de políticos y líderes empresariales sobre la intervención de la Mandataria

En conversación con “El Líbero”, diferentes asistentes entregaron su impresión sobre el discurso de Bachelet. Mientras algunos criticaron la falta de “temas de fondo”, otros valoraron de manera positiva las palabras de la Presidenta.

“Nos hubiera gustado que hubieran más temas en voz de la Presidenta, como el conflicto en la Araucanía, fue un discurso, mas políticamente correcto que de temas de fondo”, explica el presidente de la Asociación de Emprendedores de Chile, Juan Pablo Swett.

Asimismo, el senador y presidente de la UDI, Hernán Larraín, dice que “fue un buen discurso, pero con mucho lugar común”.

En tanto, Guillermo Tagle, afirma que “se cambió el foco hacia el futuro, en la productividad”. En esta misma línea, Alberto Salas, dice que “recibimos como positivo el discurso, nosotros planteamos la productividad como una salida, y eso fue planteado también por la Presidenta”.