El arquitecto, y director de Espacio Público, cuestiona los reparos que un sector de la oposición realizó a la ampliación de Metro hasta La Pintana: "Tienen un discurso de izquierda que se supone que está orientado al grupo más excluido y cuando se hace una inversión que reduce esa exclusión, empiezan a hacer problemas". Y enfatiza: "Eso es no entender nada".
Publicado el 16.06.2018
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En las últimas semanas, La Pintana ha estado en la noticia por diversos temas. Primero, por el anuncio que hizo el Presidente Sebastián Piñera en la Cuenta Pública sobre extender el Metro hacia la comuna, y hace unos días, por el asesinato a balazos del carabinero Óscar Galindo, mientras se encontraba en un operativo policial en la zona.

En conversación con “El Líbero“, el arquitecto Iván Poduje, director de Espacio Público, explica la importancia que tiene el anuncio de las nuevas líneas de Metro y se refiere sobre el trabajo que realiza en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

 

-Hace algunas semanas fue el asesinato de un carabinero en La Pintana, lo que habla de la realidad de algunas comunas, que están aisladas ¿Cómo se puede mejorar la segregación social urbana que existe en el país?

-Lo primero es definir lo que entendemos por segregación, que son territorios que están aislados de la ciudad, que están fuera del radar de lo que ocurre, pero también de las oportunidades y servicios que la ciudad ofrece. La segunda característica es que son sectores homogéneamente pobres y que tienen pocos servicios y  poco empleo. Son zonas que dependen económicamente y funcionalmente de otros sectores de la ciudad. Y viven una ausencia histórica del Estado. Lo que hace el narco, es que entra a suplir esa función, amparado por este aislamiento que tienen estas comunas con el resto de la ciudad, lo que les permite operar su red.

-¿Cómo se mejora esa situación?

-Primero, integrando estos sectores a la ciudad, y por eso es muy importante el anuncio que hace el Presidente Piñera de poder tener una extensión del Metro a La Pintana y, de esa manera, poner la obra pública más moderna y eficiente que el Estado tiene, y que genera mayor equidad territorial para conectar esta comuna. Junto con eso, se debe atacar los otros problemas, como la falta de servicios. Cuando extendemos el Metro para conectar las comunas que están segregadas, tiene que haber servicios en sus estaciones, notaría, lugares de Fonasa, etc., y también servicios privados. La gente en La Pintana hoy día no puede tomarse un café, tiene solo dos farmacias. Entonces es muy importante ahí la inversión privada, y también romper la homogeneidad social, atrayendo viviendas de clase media para que vayan a vivir a La Pintana.

Cuando extendemos el Metro para conectar las comunas que están segregadas, tiene que haber servicios en sus estaciones, notaría, lugares de Fonasa, y también servicios privados”.

-Usted escribió una columna donde habla del concepto de “Urbanismo Caviar”, para referirse a ciertas contradicciones o dobles discursos en materia de urbanismo. ¿A qué se refiere en concreto?

-Bueno, el metro es un ejemplo. Debiéramos estar todos felices porque se anuncia un metro a La Pintana, qué mejor noticia, lo hemos esperado y empujado por años… Sin embargo, gente que se supone que es de izquierda progresista empieza a poner problemas en esto, y dice ojo, que el Metro puede generar especulación inmobiliaria… ¡Qué bueno que suban los precios!, en La Pintana han estado congelado por décadas. Segundo, ellos dicen: “Oye, esa valorización hay que capturarla con un impuesto”, ¿o sea hay que subirle los impuestos a la gente o las inversiones que se van a hacer en La Pintana? Eso es no entender nada. Entonces digo “caviar” porque el tipo, a pesar de que tiene un discurso de izquierda, que se supone que está orientado al grupo más excluido, cuando se hace una inversión que reduce esa exclusión empiezan a hacer problemas.

Gente que se supone que es de izquierda progresista empieza a poner problemas en esto, y dice ‘ojo, que el Metro puede generar especulación inmobiliaria’. Yo digo ¡qué bueno que suban los precios! En La Pintana han estado congelados por décadas”.

-Usted está asesorando al Ministerio de Vivienda y urbanismo. ¿Cómo ha sido esta labor?

-Estamos haciendo una consultoría orientada a productos muy específicos, que tienen que ver con qué inversiones tenemos que hacer en 15 ciudades de Chile para poder mejorar la calidad de vida de la gente, para poder hacerla más competitiva y para, justamente, revertir procesos de segregación, como los que hablábamos de La Pintana.

-¿Cuál fue su influencia en los anuncios del Presidente, con respecto al proyecto “tercer milenio” y la creación de las nuevas líneas de Metro?

-Hemos sido muchos los que hemos trabajado en esto. El Presidente Lagos, con el que yo trabajé en su campaña, propuso muchos de los proyectos que están ahí. El Presidente Piñera, con su equipo de campaña donde estaba Louis De Grange y Gloria Hutt, también hicieron propuestas que hoy se están traduciendo. Lo interesante del caso del Metro a La Pintana es que es transversal políticamente, porque es un proyecto que a todas luces mejora la calidad de vida de la gente y reduce este gran problema de segregación. Más que una influencia de alguien creo que dos presidentes encabezaron este tema y me parece muy positivo como señal de país.

Lo interesante del caso del Metro a La Pintana es que es transversal políticamente, porque es un proyecto que a todas luces mejora la calidad de vida de la gente y reduce este gran problema de segregación”.

-¿Cómo se debiera trabajar a partir de ahora para hacer los anuncios de Metro una realidad? ¿Cree que los tiempos que dijo el Presidente van a poder cumplirse?

-Es perfectamente posible crecer a un ritmo de 8 km. por año en Metro. Si uno considera las líneas que están en construcción, si tomas la extensión de la línea 3, de la línea 2 a Quilicura y El Bosque respectivamente, la línea 7 que va de Renca a Las Condes, Vitacura, más todas las líneas que anunció el Presidente, estamos hablando de aproximadamente 60 km, y si construimos a 8 km por año podemos sacar 50 km en 8 años. Pero hay que aumentar considerablemente el ritmo de construcción por kilómetro, que fue muy alto en el periodo Frei-Lagos, cayó fuerte en Bachelet y también en el primer período de Piñera. Después, cayó más fuerte en Bachelet II.