"Tsunami" es el volumen número 20 que publica el sociólogo y en él plantea una profunda crítica al gobierno de Michelle Bachelet. "Cuando empezó la Concertación, llegaron los socialistas y llegó toda esa gente a decir que estaban renovados, pero era una mentira, no estaban renovados, estaban resignados a que no podían hacer lo que siempre quisieron", señala en entrevista con El Líbero.
Publicado el 22.08.2016
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“Hay algo en nuestra estructura nacional. En nuestra idiosincrasia hay algo chueco, retorcido y que nunca se ha enderezado”, asegura Fernando Villegas mientras explica su libro número 20: “Tsunami”.

Recién editado por Planeta, es una publicación de 192 páginas en las que desmenuza el Gobierno actual y lo compara con un desastre natural. “Porque este ha sido nuestro peor desastre”, asegura el sociólogo. Y para analizar el país durante el segundo mandato de Michelle Bachelet, Villegas se encarga de hacer pequeños perfiles humorísticos de algunos personajes que considera que son los políticos culpables “del gobierno más desastroso”. En total son 11 los nombres que destaca.

Sin pelos en la lengua, Villegas describe a cada unos de estos políticos con un tono de burla. Por ejemplo, al senador PPD Jaime Quintana lo compara con un predicador, porque lo que hace es predicar “su inmensa ignorancia y elementabilidad”. Señala que para describir al ministro Nicolás Eyzaguirre “la palabra nada es adecuada” y a Andrés Allamand (RN) lo equipara con  el político y estadista británico Winston Churchill, por “su convicción de que haría algo inmenso por su país”.

En la lista también se encuentran Camila Vallejo, Guido Girardi, Osvaldo Andrade, Jorge Tellier, Marco Enríquez-Ominami y la mismísima Bachelet, a quien le dedica casi cuatro páginas. “Hay en ella un sentimiento de obstinación disfrazado tras una sonrisa encantadora con la cual ha estado proyectándole a la gente una imagen de ‘calor humano’ que es más bien un artefacto, un magnífico truco que descubrió ya de cabra chica, un excelente modo de ganarse a los demás aun antes de haber hecho ni dicho nada”, cierra Villegas.

¿Es este libro un desahogo?

-En este caso particular quería… Tú dirías desahogarme, pero hay que preguntarse ¿desahogarse de qué? No era para mí meramente un tema emocional, sino es ver un país que siento que lo están arruinando, es un tema de tratar de entender las mecánicas que llevaron a esta situación.

-¿Por qué sólo se encarga de describir a 11 personajes políticos en este libro?

-No era mi idea hacer un catálogo completo de personajes de la política. Puse los que me parecían más interesantes para los temas que estaba tocando, representativos de un tema (…) Son personajes que uno ha conocido porque están hace tiempo en la política, a veces uno los ha entrevistado personalmente, por eso están ellos y no otros.

-¿Hay algo que se le quedó por fuera con alguno de los políticos que nombra?

-Eso pasa con todos los libros, que se entregan a la editorial y quedan automáticamente un poco obsoletos. Pero lo que tenía que decir de cada uno, ya lo dije.

 ¿Qué pasaría si la Nueva Mayoría continúa en el poder?

– Si siguen van a terminar demoliendo el país, pues. Lo van terminar demoliendo. Ellos tiene un discurso de que sí, de que saben que hay un conflicto, un problema, pero dicen: “Bueno, la historia nos absolverá”. Esa frase ya la hemos escuchado antes. “La historia me absolverá”, dijo Fidel Castro en el año 59. Bueno, la historia de repente no absuelve a nadie, la historia simplemente sanciona (…) La historia es en gran parte una calamidad porque está repleta de eso, de errores que se repiten, las mismas guerras, las mismas estupideces, los mismos líderes estúpidos. Se repite y se repite y no se aprende nunca (…) Nosotros debimos haber aprendido la lección del setenta, porque ahora está muy glorificado el gobierno de Allende, porque murió como murió, entonces se convirtió en parte de una ópera, pero fue un mal gobierno. Pero no me vengan a decir que buen gobierno termina con un golpe de estado. ¿Qué aprendimos los chilenos? No aprendimos nada. Cuando empezó la Concertación, llegaron los socialistas y llegó toda esa gente a decir que estaban renovados, pero era una mentira, no estaban renovados, estaban resignados a que no podían hacer lo que siempre quisieron. A las pruebas me remito, con Michelle Bachelet sólo con un 15% de aprobación (…) Una prueba más de que en América Latina no aprendemos de la historia.

-¿Cómo se recupera el país de un tsunami? 

-Lo tsunamis se pasan como se pasan los tsunamis. Tienes que después recoger los pedazos y reconstruir, eso es lo que pasa con los tsunamis, eso es lo que pasa con la historia, queda la crema y se reconstruye hasta el próximo desastre.

-¿Cómo debería ser el gobierno después del tsunami?

-Yo no sé lo que debe hacer el país pero sé lo que no debiera ser y lo que ciertamente no debiera ser como se están haciendo las cosas ahora. En cada orden de cosas, en todas las reformas que tú examinas están cometiendo errores monstruosos. En el caso de la educación es brutal la destrucción que está provocando todo esto, en todo orden de cosas; en los puntajes, en los estudiantes convertidos en saqueadores de sus propios colegios… estamos viendo eso, se desataron fuerzas destructivas (…)  ¿Que cómo debería ser? Bueno debiera ser como cualquier sociedad sana donde los estudiantes estudian y los padres hacen que los hijos estudien, con profesores de calidad y se dejan someter a pruebas. No como acá que le hacen el quite a la prueba. Debiera primar una ambición de excelencia académica sobre todas la cosas. Yo espero un gobierno normal, un gobierno que mantenga la ley y el orden.