El presidente de Evópoli, que nació sin sus dos piernas y sin uno de sus brazos, fue uno de los primeros niños en ser atendido por el antiguo Centro de Rehabilitación Infantil de calle Huérfanos. Y en 1980, cuando tenía 15 años, dio a conocer su historia ante todo Chile: “Todos somos lisiados. Algunos llevamos los defectos afuera, y otros los llevan más escondidos”.
Publicado el 02.12.2017
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“100% capacitado” fue el eslogan de Francisco Undurraga en la campaña parlamentaria de noviembre pasado. El presidente de Evópoli compitió en el distrito 11, que comprende las comunas de Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Peñalolén, y salió electo luego de obtener 58.613 votos, el 15,56% del total.

El eslogan tenía una doble lectura. “Buscamos voluntarios 100% comprometidos y que le tengan un 100% de cariño a sus comunas para que nos apoyen en la campaña”, se leía en su página web. Sin embargo, “100% capacitado” también tenía que ver con su propia historia de vida: Francisco Undurraga nació sin sus dos piernas, sin uno de sus brazos y con un dedo menos de su mano izquierda.

El diputado electo de Evópoli (52 años) desde muy niño tuvo que aprender a vivir con esta discapacidad, y en ese trabajo diario el antiguo Centro de Rehabilitación Infantil de calle Huérfanos fue muy importante.

En diciembre de 1980, cuando Don Francisco comenzaba la transmisión televisiva de la tercera Teletón, Francisco Undurraga quiso contar su historia. En esa oportunidad relató a todo Chile que había nacido sin sus piernas y sin uno de sus brazos luego de un accidente automovilístico que tuvo su mamá, cuando estaba embarazada: “Debo haber tenido un mes y medio de gestación y se la llevaron de urgencia a un centro médico. Le sacaron una radiografía para saber si tenía una lesión en la columna, pero lamentablemente los rayos x de la radiografía me quemaron en toda la parte derecha”. Su madre no sabía que estaba embarazada.

A los 15 años, Francisco Undurraga le dijo a Don Francisco que quiso dar a conocer su testimonio porque a esa edad él ya se sentía rehabilitado y que el esfuerzo de la campaña televisiva que llevaba sólo tres años, ya estaba dando frutos.

Undurraga en ese mes de diciembre de 1980 emocionó al público del Teatro Teletón, al decir que de alguna manera todas las personas somos lisiados, “algunos llevamos los defectos afuera, como nosotros que los mostramos y otros los llevan más escondidos”.