Francisco de Toro forma parte de la séptima generación que desciende de quien encabezara la primera Junta de Gobierno de Chile el 18 de septiembre de 1810 y que dio inicio a la independencia nacional. En entrevista con “El Líbero” reclama que se conoce muy poco de la historia de su ancestro: “Fue mucho más que el presidente de la junta. Esa sólo fue la conclusión de su vida”.
Publicado el 18.09.2017
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Francisco de Toro Tagle tiene 56 años y, al igual que su padre, ha dedicado parte de su vida a recopilar objetos y muebles antiguos; y junto con eso, a preservar la historia de su familia. Ambas aficiones se palpan en la decoración y ambientación de su pequeño hotel boutique que abrió hace siete años en el barrio Yungay, donde tiene colgado como su máxima reliquia uno de los cinco retratos que existen en Chile de Mateo de Toro y Zambrano, su pariente más famoso.

Francisco pertenece a la séptima generación que desciende directamente de Mateo de Toro y Zambrano, el último gobernador del Reino de Chile, que también poseía el título de Conde de la Conquista y que el 18 de septiembre de 1810 fue quien encabezó la primera junta de gobierno, que en rigor fue la primera administración autónoma de la corona española.

Francisco de Toro reconoce al comienzo de esta entrevista que su pariente siempre fue leal a España y que nunca pensó que su gesto en favor del Rey Fernando VII al final daría inicio al largo proceso de la independencia de Chile, que culminó en la batalla de Maipú de 1818. “Él fue un realista acérrimo hasta el día de su muerte, como creo que también lo fueron todos los miembros de esa primera junta de gobierno que se formó luego que el Rey de España había caído en cautiverio por el ejército de Napoleón y los criollos decidieran no dejarse gobernar por un rey francés. Entonces, con el espíritu de guardarle el poder a Fernando VII, se formó esta primera junta y le pidieron a don Mateo de Toro y Zambrano que la presidiera, fundamentalmente por el prestigio social, militar y económico que tenía en el país, a sus 83 años de vida”.

– Y ya como presidente de la Junta de Gobierno, ¿en algún momento tuvo algún cambio en su postura?, ¿se abrió a la posibilidad de la independencia?

– Nunca. Porque él era muy orgulloso de su rey, acuérdate que había obtenido el título de Conde de la Conquista. Era impensable esa idea, habría sido un traidor en su minuto. Pero su postura le costó más de alguna pelea familiar, porque las nuevas generaciones ya tenían ideas independentistas, especialmente un yerno, a quien, según se cuenta en la familia, perseguía con un sable por los pasillos de su casa, cada vez que discutían sobre este tema.

El escaso reconocimiento a Mateo de Toro y Zambrano

Francisco de Toro reclama que se conoce muy poco de la historia de su ancestro. Nos muestra un ejemplar fotocopiado del único libro que se ha escrito sobre la vida de Mateo de Toro y Zambrano, llamado “El Conde de la Conquista” de Jaime Eyzaguirre. “Se le ha dado muy poca importancia, es uno de los personajes de la historia de Chile que se ha explotado muy poco y cuando viene el 18 de septiembre apenas se menciona su nombre”, señala. Agrega que “se dice que fue el presidente de la Primera Junta de Gobierno de Chile. Pero por qué llegó a ese cargo, por qué lo nombraron a él y no a otro, nadie sabe. Y fue por su brillante trayectoria, en todos los ámbitos. Y eso, si bien está documentado, no se ha dado mayormente a conocer. Fue mucho más que el Presidente de la Primera Junta de Gobierno. Esa sólo fue la conclusión de su vida”.

El Conde de la Conquista era militar, agricultor, pero fundamentalmente un comerciante que hizo mucha fortuna, por lo cual adquirió una inminente influencia política en la aristocracia criolla de fines del XVIII y principios del XIX. En 1810 era dueño de varias haciendas, las más conocidas la de Graneros y la de Alhué. Precisamente esta última fue la que heredó su familia hasta el día de hoy y donde actualmente vive el padre de Francisco de Toro. Durante 200 años la casa patronal de Alhué soportó varios terremotos, pero tras el sismo de febrero de 2010, colapsó en un 80%.

De este último terremoto, milagrosamente se salvó el cuadro que Francisco de Toro tiene colgado en un lugar muy especial de su hotel boutique del barrio Yungay. “Para el 2010 estaba en la casa patronal en un pequeño salón que resultó completamente destruido y cayó detrás de una cómoda, que lo protegió de las paredes que habían colapsado”.

Otra de las cosas que se conocen poco de Mateo de Toro y Zambrano es que fue él quien mandó a construir la Casa Colorada, lugar donde vivió hasta el día de su muerte, en el mes de mayo de 1811. La Casa Colorada, que perteneció a la familia de Toro hasta mediados del siglo XX y que está ubicada a sólo unos metros de la Plaza de Armas de Santiago, es una de las pocas residencias del Siglo XVIII que se conservan hasta el día de hoy.