María Angélica Puga autora de este libro y bisnieta de la protagonista, detalló a “El Líbero” cómo su bisabuela logró rescatar a los niños del Holocausto, además de formar parte de la resistencia francesa durante la ocupación nazi en París.
Publicado el 09.10.2016
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“Lo único que sabíamos de mi bisabuela es que durante la Segunda Guerra Mundial escondía niños judíos bajo su capa para salvarlos de la muerte a manos de los nazis”. Así presenta María Angélica Puga su libro “Buscando a María Edwards”, una larga investigación sobre esta mujer chilena radicada en París que desafió a la Gestapo, durante la ocupación nazi en París.

foto-1-1 alexandrineMaría Angélica Puga, junto a la historiadora Alexandrine de La Taille (ambas en las fotos), conversaron con “El Líbero” y contaron detalles de esta increíble historia que la familia recién conoció en detalle en 2006, cuando el gobierno israelí los convocó para recibir la medalla Justa entre las Naciones, que distingue a toda persona que ayudó a salvar judíos durante el Holocausto. María Edwards Mc Clure o María Errázuriz, como era conocida en Francia, se convirtió así en la primera y única chilena en obtener dicho honor.

– ¿Es una casualidad que solo 50 o 60 años después se haya conocido en Chile esta historia?, ¿por qué esta reserva por parte de la familia, por qué este secreto?

– Básicamente fue por la personalidad de María, porque la discreción y la humildad era lo que la distinguía del resto de las personas. Y esa impronta la mantuvieron su hija, sus nietas y finalmente yo que soy su bisnieta. Si bien conocíamos la historia, una forma de respetar su memoria era justamente mantenerla en silencio, mantener este tesoro familiar guardado para nosotros.

Pero en el año 2006, cuando viene el reconocimiento público por parte de la comunidad judía, son ellos los que nos hacen ver la importancia que podía tener la historia de esta chilena para todos los chilenos, para todas las mujeres, entender que teníamos en frente a una heroína. Entendimos entonces, que ya no era algo de la familia, sino que había que compartirlo, que había que hacerlo ver al resto de la sociedad.

– ¿Qué diferencia a tu libro de la novela de Jorge Edwards –“La Última Hermana”- que habla del mismo tema?

– El año 2010, cuando viajé a Francia, Jorge Edwards estaba recién llegado a la embajada de Chile en París. Le conté esta historia y le encantó. Y me dijo que podíamos hacer algo juntos. En un principio pensamos que podíamos trabajar juntos en algo y después él me dijo que hiciéramos una novela. Finalmente escribió su novela, que incluso corregí. Hay cosas que él creó que no corresponden a la realidad, pero nosotros como familia siempre lo tuvimos clarísimo y no nos produjo ningún problema. Él es un novelista y gracias a su pluma hace un personaje distinto a lo que fue en realidad María Edwards.

– ¿Los libros son complementarios?

– Yo creo que una novela llama la atención al lector al preguntarse sobre cómo habrá sido en realidad este personaje. Pero si tú lees mi libro, te das cuenta que María era una persona muy reflexiva, no como aparece en la novela. Aquí hay información que se conoce luego que yo me pregunto cómo se rescató a este niño en particular. Yo decidí no inventar nada, porque había información que no sabíamos.

– Hablemos sobre eso, sobre la historia del niño que genera toda esta investigación. ¿La historia sale a la luz porque ya de muy adulto él decide buscarla?

– Claro. Es común que estos niños lleguen a cierta edad y deciden entender por qué tuvieron la suerte de haber sobrevivido. Si no sobrevivieron sus padres por qué ellos sí, si estaban en el mismo grupo, en el mismo momento. Y así empiezan a rehacer su historia. Y ahí Marcel recibe documentos de alguien que lo acompañó en su infancia, y logra rearmar su propia historia y entender que esta señora que él acompañó hasta cuando ella se vino a Chile en 1960, era efectivamente la persona que en realidad lo había protegido durante su infancia. Él antes nunca supo, él la iba a ver como una tía y luego de varios años entendió que no sólo era de la Legión de Honor, sino que era la persona que lo había rescatado, que lo había protegido, que lo había ayudado económicamente hasta que logró ser independiente.

Y es la misma historia de varias otras personas, que cuando llegan a la edad de jubilar, sienten que tienen que esclarecer ciertos aspectos de su vida. En el caso de Marcel, él en ese momento estaba pasando por un cáncer. Entonces se pregunta cuál es mi verdad, por qué yo sí me salvé. Y él, junto a otras personas que vivieron casos similares, descubren a María Edwards y se dan cuenta que ella nunca quiso decirles nada.

Alexandrine de La Taille, historiadora: “Este libro nos invita a rescatar a más mujeres chilenas que hicieron mucho bien”.

– Alexandrine, desde el punto de vista histórico ¿quién es María Edwards? ¿por qué ella debiera tener un lugar en la historia?

– A mi juicio, lo más valioso que tiene este libro, es que todo es verdad. No entra en el campo de las hipótesis. Para mí es particularmente interesante porque yo he trabajado la historia de la mujer y muchas mujeres han tenido una relevancia histórica que no se conoce. Hay una mirada errónea que la mujer de élite en Chile de comienzos del siglo pasado estaba dedicada a una vida doméstica, incluso frívola. Sobre todo de la gente que tenía una buena situación económica. Y ella, María Edwards, justamente nos presenta que no es así.

La mujer católica de comienzos del siglo XX de verdad creía que tenía un rol social. No todas fueron heroínas, pero son las que crean la beneficencia en Chile. Entonces cuando leo este libro, me doy cuenta que este tipo de mujeres tenían grabado en el alma que tenían que hacer el bien, dentro de sus posibilidades. “Buscando a María Edwards” nos invita a rescatar a más mujeres chilenas que hicieron mucho bien.

– ¿Era común que en esa época enfermeras pudiesen rescatar niños judíos?

– Para las mujeres que tenían vocación de servicio, el lugar donde podían ayudar era en el campo de la salud. Porque en tiempos de guerra había una necesidad muy grande, pero además había mucho temor a los contagios. Entonces las mujeres que se dedicaban a ayudar en los hospitales, ya de por sí eran muy valientes. Y este escenario le permite a María Edwards rescatar a los niños, porque no todos se aventuraban a saber qué enfermedad tenían.

La versión completa de esta entrevista, se puede ver en el siguiente video: