El autor de “La Tiranía de la Igualdad” en conversación con el cientista político abordó las recientes elecciones en Argentina y profundizó sobre el tema de la igualdad y la libertad.
Publicado el 26.11.2015
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“El Líbero” transmitió vía streaming una interesante conversación entre Axel Kaiser  (AK)y Patricio Navia (PN).  El director de la “Fundación para el Progreso” fue entrevistado por el columnista del Foro Líbero, en un diálogo donde abordaron en profundidad el tema de la igualdad y de la libertad.

– PN: Escribiste un libro que ha vendido mucho (“La Tiranía de la Igualdad”), que ha sido muy popular e influyente. En este libro criticas la posición ideológica del gobierno y de la Nueva Mayoría de esta idea de la igualdad y de los derechos sociales garantizados. Antes de entrar a discutir esos detalles quisiera preguntarte lo siguiente: ¿Por qué escribir un libro para criticar algo en vez de escribir para defender tus posiciones?, ¿por qué decir ellos son malos, en vez de escribir un libro que diga “estas son las cosas que yo propongo?

AK: En realidad en el libro yo creo que están las dos partes. Es cierto que es fundamentalmente una crítica al marco teórico del gobierno actual o de la izquierda que hoy día está avanzando hacia un proyecto un poco más re fundacional. Pero por otro lado, también hay una reivindicación de los principios de la sociedad libre y un poco también una desmitificación de lo que es realmente el liberalismo clásico, lo que sería una sociedad ordenada de acuerdo a sus principios. Entonces, están las dos partes.

En el tercer capítulo hago una propuesta muy somera de hacia dónde creo yo que tendría que ir el país, es la parte más propositiva del libro. Pero me pareció fundamental desmenuzar, analizar y exponer lo que a mí me parece que son errores, falacias y también inconsecuencias del discurso igualitarista. Y que creo que es un trabajo que estaba pendiente en la opinión pública, porque si bien es cierto que uno tiene que proponer cuál es su camino, para darle credibilidad a su propuesta también es necesario hacer un análisis crítico de la alternativa. Tal vez tendré que escribir otro libro ahora específicamente dedicado a la propuesta. En todo caso, lo tengo pensado.

 

– PN: Un montón de gente en Chile hoy, de hecho una mayoría aplastante de los chilenos, cree que este gobierno va por mal camino. Que el país va por mal camino. Pero algunos dirían “en realidad la forma en que se hicieron las cosas es mala, pero el objetivo de una sociedad con derechos garantizados, el objetivo de una sociedad de iguales, es un buen objetivo”. Tu discrepas, explícame ¿por qué?.
– AK: Porque yo no pienso que la igualdad sea algo bueno por definición. Uno puede conseguir la igualdad en teoría ¿no es cierto?, en la pobreza o nivelando hacia abajo y vas a estar tal vez más igual que antes, pero eso no significa que vas a estar mejor que antes. Esa igualdad solamente se puede lograr a través de la coacción, o sea, utilizando el aparato estatal y la violencia sobre la cual éste se basa para bajar los patines a la fuerza a quienes andan más rápido y ese tipo de cosas. Entonces, mi objetivo como liberal es obviamente la mayor libertad posible, porque es ahí donde creo que se sigue el progreso general para todos. Ahora, el rol que tiene que asumir el Estado, a mi juicio, es el de ayudar a aquellos que no participan del proceso de progreso o facilitar para que participen, cuidando de no caer en todas las políticas existencialistas que hemos conocido en América Latina, y sin desincentivar a los que pueden salir adelante y llegar lejos, porque al final todos nos beneficiamos cuando al resto le va bien. Si una persona emprende en un negocio pequeño, se transforma en una gran empresa que crea mucho más empleos, crea mucha más riquezas para todos nosotros y además paga también más impuestos. Entonces, creo que la lógica de la igualdad por la igualdad es equivocada.
PN: No obstante, da la impresión de que en Chile hay una percepción mayoritaria a favor de que creemos en una sociedad más igualitaria. De hecho, con esa premisa arrasó Michelle Bachelet en la elección del 2013 e incluso los candidatos de derecha dicen “sí, también queremos construir más igualdad”. ¿Por qué si es equivocada esta lógica, es tan popular?
– AK: ¿Sabes por qué? Porque la promesa de la igualdad al final es una promesa de bienestar material, aunque no solamente pero sí fundamentalmente, y de lucro para todo el mundo. Si esto es lo curioso: el ideal socialista, el ideal igualitario, no es un ideal que vaya muy lejos de lo que los liberales planteamos. Nosotros queremos que todo el mundo esté mejor. No es que el gobierno de Bachelet haya prometido la igualdad en la miseria, la igualdad en la pobreza, nadie habría apoyado un programa así. Tampoco la revolución socialista marxista prometía la igualdad en la miseria, prometía la igualdad en la riqueza, en que a nadie le iba a faltar nada, que todo el mundo iba a tener de todo. Si uno lo analiza bien, yo creo que los mismos igualitaristas no han analizado bien cuál es su objetivo. Yo creo que su objetivo es que todo el mundo tenga lo suficiente para tener una buena calidad de vida. Y ojalá lo más posible. Entonces cuando se entiende la igualdad en el sentido del progreso, a los que le falta progreso, yo estoy de acuerdo, si es que estamos hablando de eso.

Pero el camino que proponemos nosotros, los que somos partidarios del estado subsidiario con política de gastos focalizados, es mucho más eficiente ya que al mismo tiempo respeta los proyectos de vida de todos de manera tal que puedan desplegar sus potenciales creativos. La  economía de mercado tiene el rol de creador de riqueza que ha cumplido como ningún otro sistema en la historia, es más efectivo para conseguir ese fin. Si al final no es que estemos tan en desacuerdo con el objetivo final de los que quieren igualdad, que es que todos estén mejor. Es en el camino donde estamos en desacuerdo. Y creo que nuestro camino,  y también obviamente los ciertos principios que uno quiere defender que son el de la libertad por sobre la igualdad impuesta por la fuerza, es el más efectivo para conseguir ese objetivo. Entonces, por eso creo que también apelamos al tema de la igualdad, aunque nadie se imagina una igualdad hacia abajo. En general uno tiende a re asociarlo con las buenas oportunidades que están disponibles y que estas se generalicen para todos. Creo que eso se logra de mejor manera con un sistema más libre.
PN: Hay dos objetivos que son contrapuestos pero que muchas veces se confunden. Uno es el de la igualdad y el otro es el de la diversidad. No se puede ser iguales y diversos a la vez. No obstante, los que predican la igualdad también quieren diversidad. Tú hablaste sobre la diversidad en la igualdad, dijiste que cada quien tiene que buscar sus propios objetivos de vida. Explícame un poco más eso, porque uno pensaría que en posiciones de derecha rechazan la diversidad. De hecho, históricamente la derecha en Chile por ejemplo ha estado contra ciertas opciones de diversidad, como el matrimonio igualitario, que es un ejemplo de diversidad donde cada cual se pueda casar con quien quiera, que sea libre de hacer ese tipo de cosas. Explícame un poco más esa diferencia entre diversidad e igualdad en las posiciones que tienen ustedes.
AK: El principio rector del liberalismo clásico como lo entiendo yo al menos y también cierta escuela, es respecto estrictamente al proyecto de vida ajeno. Entonces, si tu respetas los proyectos de vida de los demás quiere decir que no existe justificación para actuar coactivamente sobre otro en la medida que éste obviamente también respete los derechos de terceros. Si eres una persona que quiere casarse con alguien del mismo sexo yo tengo la obligación de respetar tu decisión, porque es tu libertad. ¿Con qué criterio, con qué justificación puedo imponer mi visión de las cosas a la tuya, si mi principio rector es el de respetar tus decisiones porque son tan dignas como las mías? O sea, la única justificación que podría haber para que yo pueda restringir tu libertad de elegir sería que yo tengo un cierto conocimiento privilegiado o alguna autoridad moral que tú no tienes y te lo puedo imponer por la fuerza. Este es el problema de la derecha conservadora que, a mi juicio, no ve esto, o que no lo comparte simplemente. También hay otros argumentos más sofisticados de la misma derecha conservadora sobre estos temas que se pueden debatir en otras instancias.

Y en el lado de la izquierda, también son contrarios a la diversidad pero en otro sentido: si yo soy una persona que emprendí, aunque venga de muy abajo, me hice multimillonario y me gusta andar en un Ferrari y todo lo demás, es parte de mi proyecto de vida, tal vez es parte de lo que me hace feliz. Pero a ellos no les gusta eso, les molesta, por el contraste que genera con el proyecto de vida de otras personas que tal vez no lograron lo mismo. Entonces dicen: “no, es que esto es injusto, esta persona tiene una calidad de vida muy por sobre la de otra”, entonces atacan el capital o atacan el ingreso, o te quieren redistribuir todo hacia abajo, eso es lo que les molesta en el fondo. Y en el libro “La Tiranía de la Igualdad” el análisis que hago yo es, “bueno ¿qué pasa si yo soy una persona que me ha ido bien en la vida y quiero poner un colegio particular pagado con mis propios recursos y con mi grupo de amigos para los hijos de mis amigos? ¿Por qué me tienen que prohibir eso?”.  Fernando Atria y los autores del libro “El Otro Modelo” te lo quieren prohibir. “No, tú no puedes. Porque genera desigualdad”. Pero es que la desigualdad es parte de la diversidad. Entonces por ese lado, ellos atacan la diversidad, no quieren aceptar proyectos de vida distintos a los que en su concepción del mundo son los correctos. Y lo mismo pasa para la derecha conservadora. Entonces, al final, hay un punto común entre  ambos. Los dos creen tener una cierta verdad que pueden imponer al resto, uno en una dimensión los otros en la otra. Entonces eso a mí me parece que es incorrecto.
PN: Eso quería destacar porque se parecen un poco. Por un lado, la derecha quiere prohibir o decidir con quién te quieres casar y por otro lado esta izquierda conservadora quiere decirte “no, el lucro es malo si lo haces con recursos estatales”. Ahora, ¿por qué crees tú que esta defensa de la libertad parece ser tan poco popular en la izquierda, que la quiere restringir en cosas tan simples como el lucro, que es una palabra que ha adquirido una carga negativa en Chile? ¿Y en la derecha, que la quiere extender a temas como el matrimonio igualitario o la legalización de la marihuana?
AK:  Yo creo que puede ser porque estas son ideas de intelectuales, de gente con cierta posición y que siente cierta superioridad intelectual frente a los demás. Es lo que Friedrich Hayek llamaba la fatal arrogancia, pero es de los dos lados. Es la arrogancia intelectual de pensar que el tipo de sociedad y el proyecto de vida que uno se imagina de acuerdo a sus capacidades intelectuales, cognitivas, o lo que sea, es el proyecto superior. Y si esa arrogancia se sigue casi automáticamente con esta consecuencia de que hay que imponerse al resto, entonces el conservadurismo tiene un problema, que es que cree que accede a una cierta verdad, a la cual otros no pueden acceder. Y esta cosa medio platónica de llegar a esta verdad que está más allá, y como bueno, si yo conozco la verdad y tú no, tengo un argumento bastante poderoso para imponértela y librarte de tu error o tu inmoralidad, o lo que sea.

Y en el lado de la izquierda ocurre lo mismo. La izquierda tiene esta idea de que puede diseñar desde arriba el orden social y de acuerdo a un conocimiento que otros no pueden adquirir. Y por lo tanto pueden imponerlo. Es el concepto de la fatal arrogancia al que se se refería Hayek. Él escribió un artículo que titulaba “¿por qué no soy conservador?” donde argumentaba más o menos parecido. Entonces, yo creo que en parte la explicación está en esta arrogancia de los intelectuales y de los líderes de opinión de imponer un modelo y una visión del mundo a todos los demás porque creen que los demás no son capaces de tomar sus propias decisiones.
PN: Políticamente, ¿cómo se aterriza esto? Si alguien te está escuchando y le encantan estas ideas, ¿por quién habría votado?
AK: Bueno, hoy en Chile es difícil. Creo que no hay alternativas que a uno lo identifiquen cien por ciento pero sí hay algunos esfuerzos que apuntan en esta dirección. Por lo menos,a mí, y siempre lo he dicho, el grupo de Andrés Velasco me parece bastante liberal, dentro de los dos aspectos. Tengo mis discrepancias con él, he tenido algunas discusiones donde se las he planteado, pero creo que Velasco más o menos va en la dirección indicada. También creo que hay personajes como Felipe Kast que tiene también ideas más liberales en estas materias y hay otros, como Joaquín Godoy, que están intentando de alguna manera mover un poco el escenario. Obviamente uno está en la teoría y es más simple que en la práctica política. Lo que tenemos que hacer es que estas ideas sean populares. Los que estamos trabajando en la Fundación para el Progreso y los que estamos un poco más en la opinión pública, intentamos que estas ideas sean lo más compartidas posible, cosa que el día de mañana sea popular decir: “vamos a bajar los impuestos y recortar gastos”. Obviamente, es más popular decir “vamos a bajar los impuestos y seguir con los mismos gastos”. Tratar de cambiar el clima de opinión es nuestra función, cosa que los políticos el día de mañana, que siguen mucho las encuestas, se les haga más fácil proponer estas ideas. Por ahora es complicado.
PN: Y no te parece un poco, y es una de las críticas que se te puede hacer, ¿que son ideas muy de la elite? Como  por ejemplo, la discusión de crear más ciclovías si vives en Vitacura y trabajas en El Golf. Pero si vives en Maipú y trabajas en La Dehesa no te va a ayudar mucho, mejor hacer un buen metro. ¿Estas ideas del liberalismo no son ideas de “gente bien” y sus problemas de vida?
AK:  Yo creo que es al revés. Yo creo que las ideas del liberalismo son en general las ideas que tienen su foco en aquellos que todavía tienen por progresar, porque las instituciones de la sociedad libre, o digamos así, el progreso que consiste en el descubrimiento de lo que todavía no conocemos, solamente se puede dar en espacios de libertad donde las personas pueden desplegar sus capacidades, su singularidad, lo que los distingue de los otros, y pueden perseguir sus proyectos de vida. O sea, si hay alguien que se beneficia de las instituciones de la sociedad libre es la gente de menos recursos. No sólo porque se crean las oportunidades de empleo, de progreso, de mejor educación, de salir adelante, crear su propia independencia, en fin, mayores ingresos. Si no porque también si tú no tienes una economía que funciona bien y una sociedad que es dinámica dentro de una economía que funciona bien, el gobierno en su política de gastos para ayudar a los que más lo necesitan está limitado ¿te fijas?. O sea si tienes poca recaudación tampoco es mucho lo que puedes hacer. Entonces, a los que más los beneficia de manera directa creo yo que es a la gente, y este es uno de los principales malos entendidos, que queda como que la libertad económica es para los ricos. Es al revés, a los ricos lo que les conviene es cerrar todos los mercados, que el estado les dé subsidios, cerrar la competencia, que nadie entre y no la libertad de competencia, libertad de entrada para que el que es más eficiente, hace mejor las cosas, como decías tú, tal vez el que tiene un poco más de suerte, los desplace y les quite su rol de creadores de riqueza en la cúspide. Yo creo que sobre esto la evidencia es tan categórica que es casi increíble tener que discutirla todavía.
– (Pregunta del público a través de las redes sociales) A raíz de las elecciones en Argentina, ¿por qué Macri genera tantas expectativas? ¿Cómo podríamos llevar esta figura a Chile?

 

AK:  Yo creo que no hay un Macri chileno. ¿Por qué tanta expectativa? Bueno, porque piensa tú que Macri le puso fin a más de 10 años de dominación kirchnerista, de decadencia kirchnerista, de degeneración institucional kirchnerista. Macri es el primer presidente no peronista y no radical en casi un siglo en Argentina. Y eso obviamente puede significar un cambio total en las reglas del juego en ese país. En un artículo en el The Economist se escribía de Argentina como  “a century of an economic decline”. Argentina llegó a ser uno de los países más ricos del mundo,y después cuando entran las ideas peronistas, estatistas, socialistas -porque Perón era medio fascista-, en fin el intervencionismo, todo eso, el país decae y nunca más se recupera. Tiene periodos mejores y peores pero nunca más volvió a ser lo que fue. Entonces, la expectativa con Macri es que él, que tiene este lema “cambiemos”, logré un cambio que sea obviamente sostenible en el tiempo. En Chile yo no veo a un Macri, tampoco es la misma situación que la que tenía Argentina, o sea, nosotros venimos mucho mejor y probablemente en la próxima elección presidencial en Chile no gane el candidato de la Nueva Mayoría, o puede que gane, pero no es algo seguro. Pero en Argentina ya no se veía  esperanza con los Kirchner, se las habían arreglado para capturar el poder.

 

PN: Volviendo al tema de la libertad. Cuando también a mí me preguntan por esto de la libertad y el mercado, yo digo es un poco como cuando vas a un mall  y hay distintas tiendas que compiten por tu compra, si tienes plata entras y puedes ir al patio de comidas y tienes distintas opciones. Y las empresas tratan de competir para lograr que los consumidores los elijan a ellos. Pero hay dos objeciones ahí que te hace la gente inmediatamente. Una objeción es “las empresas no compiten, se coluden”. Y tenemos alguna evidencia en Chile de que hay algunas empresas que se coluden y hay menos competencia que la que debiera existir. Entonces ahí hay una crítica poderosa contra el mercado. Y hay una segunda critica al mercado y es sí: si llegas al mall y ganas cuatro millones de pesos, es distinto a si ganas 500 mil. Porque si ganas cuatro millones vas a tener mayor capacidad de escoger, que si ganas 500 lucas. De hecho, si ganas eso vas a poder ir al patio de comidas, pero no a los restaurantes más caros. Entonces, algunos ahí te dirían: lo que tenemos que hacer es garantizar ciertos niveles de igualdad porque el mercado no tiene sentido cuando sólo funciona para la gente que tiene plata.
AK:  Ante la primera crítica, efectivamente hay empresas que se han coludido y los casos son conocidos. Ahora, hay que tener clara una cosa que es de fondo: la libertad siempre permite la posibilidad del abuso. En el fútbol te puedes dopar y si te pillan te van a sancionar, pero eso no significa que el fútbol como tal, como deporte, haya que prohibirlo, eliminarlo, haya que cambiarle sus reglas, o sus fundamentos. Lo que ocurre con los casos de colusión, a mi juicio, es lo mismo. Si hay empresas que se coluden en perjuicio de los consumidores -y esto es parte de una sociedad que permite la libertad-, bueno lo que tiene que haber son sanciones adecuadas que hay que pensarlas bien. Y lo otro es tener barreras de entrada muy bajas, que la colusión sea lo más improbable posible, o sea, que haya la mayor cantidad de actores en el mercado posible, y que sea fácil que les entre competencia si se ponen muy ineficientes y caros. Eso es lo que yo diría en torno a la colusión. Se ha producido este tipo de problemas en todas las partes del mundo, no es un caso de Chile. El escándalo de la Volkswagen no es de colusión, pero habla de un emblema de la industria automotriz alemana que estuvo metido en un escándalo de engaños. En Estados Unidos ha habido otros casos, al igual que en el mundo entero. No hay ángeles en ninguna parte y estas cosas se van a producir, lo que hay que tener son reglas claras para que se produzcan lo menos posible y con sanciones ex post que sean lo suficientemente inteligentes. Y con mucha libertad de mercado.

Y sobre el tema del ingreso, la pregunta es ¿cómo llegó esa persona a ganar los cuatro millones de pesos? Siempre yo me hago esa pregunta.
PN: El que tiene cuatro millones tenía un papá que ganaba los mismos cuatro millones, y el que que gana 500 mil tenía un papá que ganaba también ese salario…

 

AK: Ah bueno. ¿pero tenía un abuelo, bisabuelo, tatarabuelo que ganaba cuatro millones? No.

 

PN: En Chile probablemente más sí que no.

 

AK: Yo creo que no.

 

PN: Si pensamos en las familias ricas de Chile, siguen siendo más o menos las mismas.

 

AK: Hay más movilidad en otros países que en Chile, está bien. Pero ¿quiénes? Las familias ricas de Chile son de primera y segunda generación, no más que eso. Los ricos del siglo XIX de Chile no son los ricos de hoy. Los Piñera, los Paulmann, son todos de primera generación. Matte es de primera o de segunda generación, los Luksic lo mismo.

 

PN: ¿Vivían antes en La Pintana entonces? Piñera dice que era de clase media.

 

AK: No, no en La Pintana. Y Piñera no era de una familia acaudalada.

 

PN: Fue a uno de los colegios más caros de Chile  (Verbo Divino)

 

AK: Pero cuántos compañeros suyos no lograron lo que él logró.

 

PN: Pero ¿cuántos de la elite vienen de La Pintana?

 

AK: Yo te puedo decir que hay. O sea, no sé si de La Pintana, pero de situaciones de ingresos muy precarios, sí. Mi familia, por ejemplo. Claramente, y te aseguro que, si tú escarbas un poco más allá, en las familias de grandes nombres, de ricos, los abuelos de muchos de ellos probablemente  ni tenían título universitario, probablemente muchos ni terminaron el colegio.
En Chile hay menos movilidad social que en Estados Unidos pero habría que ver en relación a algunos países de Europa. Porque Estados Unidos tiene más movilidad social que Francia, y eso es parte por el estado gigantesco que tienen los franceses. Pero mi punto es otro. En el fondo, ¿cómo incrementamos la movilidad social? Ese es el tema que a todos nos preocupa.  ¿La incrementamos con un estado redistributivo donde se hace cargo de todo, pero donde no hay crecimiento económico ? ¿o la incrementamos con una economía que le da oportunidades a todo el mundo y crece a tasas de 5, ojalá 6 o 7%? Porque en Chile la pobreza ha caído, y en eso todos estamos de acuerdo, en el fondo Chile nunca ha tenido una mejor situación. Entonces, ¿cuál es la fórmula para pasar de los 15 o 20 mil dólares, al doble? ¿O al triple ojalá? La fórmula creo yo es la libertad económica y la libertad y el estado de derecho en general. Entonces ¿cómo hacemos para que la gente que tiene pocas posibilidades de ascenso hoy en día salga adelante? Puedes tener buenos colegios, pero si no tenemos una buena economía, esos mismos estudiantes van a salir después de la universidad y van a estar desempleados. ¿De qué sirve?
PN: Déjame plantearte este problema. Piensa en las farmacias. Existe mucha crítica, que en Chile los remedios son más caros que en otros países. La solución que mucha gente plantea es una farmacia estatal. Y cuando tengamos una farmacia estatal, todos los remedios serán distribuidos por el Estado, pero va a haber saturación y los precios van a terminar siendo más caros. ¿Por qué la gente propone soluciones estatistas en vez de soluciones de más mercados? Lo que yo sugiero y me parece razonable es que necesitan más competencia. En cierto modo da la impresión de que incluso algunos liberales están diciendo “bueno si la competencia del gobierno era el mercado, entonces que entre el Estado a meter un poco más de competencia”.
AK: Ese es un caso que hay que analizar y obviamente que las farmacias necesitan más competencia. Ahora, ¿por qué mucha gente cree que la solución es el Estado? Tampoco se entiende lo que es el Estado, yo creo que hay un analfabetismo que es tremendo en torno de cómo funciona un mercado, cuáles son los principios del mercado. Yo he tenido muchos debates con intelectuales y ellos piensan que ser pro market es lo mismo que ser pro business, que ser pro mercado es lo mismo que ser pro empresa. Y tú les dices que no es lo mismo y quedan como en schock. ¿Cómo no va a ser lo mismo? Porque el mercado consiste en la libertad que tienen distintas personas para satisfacer necesidades ajenas, compitiendo en igualdad de condiciones, en condiciones normativas de igualdad ante la ley. En una de esas tú tienes un poco más de capital que yo, pero en el fondo, a lo que vas es a satisfacer las necesidades del consumidor y mejorar su calidad de vida. Y no el interés del empresario. El interés del empresario se puede satisfacer con protección de la competencia, mucho más eficientemente, con subsidio, con una serie de privilegios que no tienen nada que ver con el rol de creador de riquezas. Entonces hay un analfabetismo generalizado, y no digo que es de un sector de la población, es de arriba y de abajo, respecto de qué es un mercado, cómo funciona y cómo resuelve los problemas de necesidades de las personas. Con todas las imperfecciones que obviamente tiene. El mercado finalmente somos personas interactuando y nada donde estamos metidos los seres humanos es perfecto, por eso la hipótesis de los mercados perfectos es ridícula. Nunca ha existido. Tampoco el estado perfecto. Esa también es ridícula. Yo creo que pasa por ahí. Que falta educación económica. Esa es mi visión.
– (Pregunta del público a través de las redes sociales: ¿Qué entiendes por libertad?, ¿es libre alguien que no puede acceder a educación de buena calidad?)

 

AK  Esa es una pregunta que requiere una respuesta bien sofisticada. Yo entiendo por libertad, en la tradición liberal clásica, como la posibilidad de perseguir tus fines, libre de coacción arbitraria por parte de terceros. Ya sea por parte del Estado u otras personas. No creo que el concepto de libertad sea idéntico al concepto de riqueza. No creo que por tener más comodidades, o más medios, tengas necesariamente más libertad que otro. Obviamente tienes más opciones, pero estrictamente definido el concepto de libertad, me parece que consiste en poder perseguir tus fines sin que otra persona te obstaculice. Te pongo un ejemplo: Robinson Crusoe en la isla donde quedó solo no tiene un tema de libertad. El concepto libertad es un concepto político que tiene que ver con tener relación con otras personas. Robinson Crusoe el día de mañana podría encontrarse un hotel lleno de cosas donde puede dormir, comer, todo lo que quiera. Tu no vas a decir que porque tiene todo lo que necesita es más libre que si no encuentra el hotel y tiene que estar pescando el pescado que se puede comer al día. Recién aparece el concepto de libertad si aparece Viernes, el otro personaje, y Robinson Crusoe lo trata de obligar por la fuerza a trabajar para él, de esclavizarlo. Ahí tú tienes un tema de libertad.

Por otro lado, puedes tener un general de un ejército que puede tener todas las comodidades del mundo, pero tiene que obedecer al comandante en jefe todos los días de su vida y si lo comparas tal vez con la vida de un campesino que tal vez es mucho más humilde y donde él decide qué hacer, dentro de los recursos mucho más limitados que tiene probablemente, quizás sea más libre. Ahora, eso no significa que yo no sea partidario de realizar todo lo que sea posible para incrementar las opciones que tienen las personas. Y creo que eso es lo que cumple mejor que nadie el sistema de libre mercado, libre emprendimiento. Y termino diciendo una cosa así: si no fuera la libertad, ¿de dónde habría venido toda la riqueza?. Porque la riqueza no está dada en la humanidad, los micrófonos, este lugar donde estamos sentados, no estaba hace diez mil años aquí.

 

PN- ¿Por qué en Chile a quienes adhieren al liberalismo, se les asocia a la Dictadura Militar y a la violación a los derechos humanos?
AK: Esa es una falacia de punta y cabo. Existen muchos gobiernos democráticos del mundo que han implementado reformas de libre mercado y no tienen nada que ver con la violación a los derechos humanos. Nueva Zelanda, Australia, Irlanda, la Alemania de pos guerra. Y también hay sistemas socialistas que han violado los derechos humanos hasta más no poder. Uno defiende la libertad, primero porque es parte esencial de la dignidad de toda persona. Emprender, hacer tu negocio, es parte de tu libertad. Además, uno quiere que a la mayor cantidad de gente posible le vaya lo mejor posible. Y esto funciona.
Decir que vamos a tener que romper las AFPs, por ejemplo, porque se hicieron en un régimen militar o en una dictadura, es tan absurdo como decir que vamos a bombardear la Carretera Austral porque la hizo la dictadura. Es una lógica tan absurda, que no resiste el análisis que cualquier persona adulta puede llegar a discutir.