El senador RN acaba de lanzar “La Salida”, un libro donde analiza tanto la gestión de Michelle Bachelet como de Sebastián Piñera. Además realiza una fuerte autocrítica a la centroderecha que, según el parlamentario, tiene que incorporar dos nuevos conceptos a su relato: la desigualdad y la solidaridad.
Publicado el 10.09.2016
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El lunes recién pasado, Andrés Allamand presentó su último libro “La Salida”, que tiene como temática central “cómo derrotar a la Nueva Mayoría en 2017”. En esta entrevista con “El Líbero”, el senador de Renovación Nacional plantea como tesis que para volver a La Moneda, la centroderecha debe reinventarse y asumir como bandera de lucha los conceptos de la desigualdad y la solidaridad. Allamand señala que gran parte del instrumental político de la centroderecha como el crecimiento y el emprendimiento “es el mejor antídoto contra la desigualdad”.

El parlamentario además plantea que un programa futuro de gobierno de la centroderecha debe captar los intereses de la gente que está desencantada con la actual administración, “tiene que funcionar como un imán para el 70% de la gente que está en contra de este gobierno y que quiere una alternativa de reemplazo”.

– ¿Por qué debe reinventarse la derecha?

– Por lo pronto, para tener un mejor desempeño político y electoral. El libro está muy enfocado en cómo derrotar a la Nueva Mayoría, pero sentí que debía partir con una autocrítica, porque cuando yo hablo de la centroderecha, también me estoy haciendo una autocrítica de las cosas que hemos hecho mal. Lo que siento que tenemos que hacer mejor es recomponer un circuito, que en el caso de la centroderecha, está roto.

Si uno mira la democracia, uno se da cuenta que debe haber un circuito, una cadena, con ciertos eslabones. En el origen de cada acción política están las ideas, esas ideas son actualizadas por el mundo intelectual, que se conecta con los partidos políticos, con los parlamentarios, y finalmente con los ciudadanos. La tesis fundamental del libro es que, en el caso de la centroderecha, desde a lo menos la década del sesenta y del setenta, esta cadena tiene sus eslabones rotos. Las figuras intelectuales más importantes de la centroderecha se han mantenido históricamente lejos de los partidos políticos y de la acción política cotidiana. Esta fractura nos ha perjudicado mucho. Y a la inversa, si uno mira cómo funciona este circuito fundamentalmente en la izquierda, o en los partidos de centro, se ve que es un circuito muy fluido.

– Hay una palabra que para algunas personas de centroderecha parece ser una mala palabra, que es la desigualdad. Entonces llama la atención que usted en su libro diga que hay que asumir la desigualdad. Eso suena bastante provocador.

– Es que yo creo que nuestra aproximación al tema de la desigualdad ha sido extraordinariamente equivocada en el último tiempo. Creo que hemos mirado muy mal este fenómeno. Por de pronto hay una especie de primera reacción, como que el tema de la desigualdad es un tema de la izquierda, entonces decimos que nosotros no tenemos por qué entrar a esta cancha que nos ponen nuestros adversarios. Y aquí es donde hay una paradoja, porque este gobierno hizo de la desigualdad el corazón de su relato y de su acción política, pero curiosamente, cuando termine, el país va a ser más desigual que el primer día de su mandato. Es decir, va a haber fracasado absolutamente.

Y a la inversa, mucho del instrumental político de la centroderecha es el mejor antídoto contra la desigualdad. Por ejemplo, el crecimiento y el emprendimiento, son los dos verdaderos antídotos para la desigualdad. Y esa es la columna vertebral de nuestro pensamiento y no el de la izquierda.

– En el libro “La Salida” usted dice que si bien esos son los dos motores, pero también señala que no es suficiente. Habla de que hay que poner un tercer ingrediente, que es la solidaridad. A su juicio, ¿es esta palabra el germen del nuevo relato de la derecha?

-Debiera estar muy incorporado, porque si uno mira la declaración de principios de la centroderecha chilena, la palabra solidaridad no aparece. Y curiosamente, si uno mira al Partido Popular español, a la CDU alemana, al partido de Nicolás Sankozy en Francia, para toda la centroderecha europea, el tema de la solidaridad es fundamental en sus planteamientos.

Por otro lado, la gran distorsión que la izquierda hace de nosotros, es que la derecha tiene un pensamiento absolutamente individualista. No hay una actitud, o por lo menos eso es lo que nos achacan a nosotros, de comprensión por aquellos que no les va bien en la vida. Entonces creo que incorporar este concepto en el eje de nuestro pensamiento, es extraordinariamente importante.

– ¿Cómo aterrizamos el concepto de la solidaridad, por ejemplo, en el tema de las pensiones?

– Si hay un aumento de la cotización, el famoso 5%, tiene que ir a la cuenta individual. Nadie quisiera que ese dinero fuera una especie de reparto y que se transforme en un impuesto al trabajo. Pero si destináramos por ejemplo, un 1,5% a un seguro colectivo para la tercera y cuarta edad, permitiría en los hechos un aumento del orden de un 20% de las actuales pensiones. Entonces, la pregunta es, ¿estamos dispuestos en la centroderecha a incorporar ciertos asuntos que lleven explícitamente elementos de solidaridad? Hasta ahora, la respuesta tradicional de nuestro sector ha sido no, que la solidaridad no es un tema. Y yo creo que sí es un tema.

Si empezamos a abrirnos con esta lógica, no solamente vamos a hacer propuestas públicas más atractivas, sino que además, vamos a empezar a dejar de lado esta acusación que se nos hace que el mundo de la derecha es absolutamente individualista y que no hay ninguna preocupación por la comunidad.

– Usted en el libro dice que el gobierno de Sebastián Piñera no tuvo un buen relato. ¿Cuál debiese ser un buen relato para tratar de volver a La Moneda?

– El gobierno de Sebastián Piñera fue muy bueno en materia de crecimiento económico y de generación de empleo. Pero nunca fuimos capaces de conectar el concepto mismo del crecimiento, con el valor que nos hace a la gente de centroderecha, impulsar ese crecimiento.

El crecimiento es el vehículo indispensable para que exista progreso. Y en el ideal de justicia de la derecha es fundamental el progreso. La izquierda cree que se puede hacer justicia con países que no progresan y nosotros creemos que para que haya justicia, es fundamental que haya progreso.

Qué significa configurar un relato. Significa decir que el crecimiento no es solamente una comparación estadística. Un relato de centroderecha lo que debe hacer es decir que vamos a apostar por el crecimiento, porque es el pasaporte para el progreso, y que a su vez encarna nuestro ideal de justicia.

– ¿Hay tiempo para construir este relato?, ¿es posible ganar la próxima elección en 2017?

– Estoy absolutamente convencido que se puede ganar, pero sobre la base de construir precisamente un relato que tenga estos contenidos, que vincule las propuestas concretas, con valores, con principios.

Uno se puede preguntar: ¿qué programa de gobierno tiene que tener la centroderecha? Considero que tiene que tener un programa que no solamente nos identifique a los que tenemos este pensamiento, sino que tiene que ser mucho más amplio. Aquí hay un 70% que rechaza al actual gobierno, que no es solamente gente que piensa como nosotros. Nuestra propuesta tiene que tener aperturas, vasos comunicantes. Tiene que funcionar como un imán para el 70% de gente que está en contra de la actual administración y que quiere una alternativa de reemplazo.

Fíjese en lo que le voy a decir: ¿A qué gobierno tiene que parecerse el gobierno que venga? A la lógica del gobierno de Patricio Aylwin. Un gobierno de cohesión, un gobierno de unidad, un gobierno de acuerdos, de entendimientos. Donde la gente se dé cuenta que hay que hacer esfuerzos por tener políticas públicas que resulten mayoritarias. Si construimos un relato con esa lógica, tenemos una gran posibilidad de ganar la próxima elección presidencial.

Versión completa de la entrevista en video: