En conversación con "El Líbero", el diputado y líder de los "chascones" dice que "no podemos esperar a noviembre para llegar a un acuerdo de respaldo para segunda vuelta" con los socios de la Nueva Mayoría y agrega que "nos necesitamos para ganar la elección presidencial, pero también para ganar la elección parlamentaria y de consejeros regionales".
Publicado el 17.06.2017
Comparte:

Como “intensa” definen en la Democracia Cristiana la semana recién pasada. La renuncia de Pablo Badenier como jefe de campaña de Carolina Goic produjo un reordenamiento en el comando que trajo a figuras como el ex ministro del Interior, Jorge Burgos, y a los ex diputados Juan Carlos Latorre y Eduardo Saffirio a escena.

Pero además tuvieron que ponerse la armadura para nuevamente “pelear” con los socios de la Nueva Mayoría. Goic y Burgos dijeron que la candidatura de Alejandro Guillier (PS, PPD, PR y PC) se había “izquierdizado”, y el presidente del PR, Ernesto Velasco, llamó a la DC a “reevaluar” la viabilidad de la campaña de Goic.

En conversación con “El Líbero”, el diputado DC y líder de los “chascones” de su partido, Víctor Torres, dice que “hay gente que ha intentado cooptar la candidatura de Carolina Goic para poder imponer su mirada” y agrega que es fundamental concretar antes de noviembre un apoyo en segunda vuelta con los socios de la Nueva Mayoría. “Nos necesitamos para ganar la elección presidencial, pero también para ganar la elección parlamentaria y de consejeros regionales”, sostiene.

– ¿Qué le pareció la reestructuración del comando tras la renuncia de Pablo Badenier?

– Antes que eso, me gustaría lamentar profundamente la salida de Pablo, creo que él es un dirigente político de trayectoria dentro del partido, que tuvo la generosidad de haber renunciado a su cargo como ministro para ir a encabezar la candidatura de Carolina Goic. Creo que es un acto de valentía y que no se vio reflejado en términos del empoderamiento que debió haber tenido para cumplir de mejor manera su rol, teniendo las competencias y capacidades para hacerlo. Dicho eso, obviamente hay una reestructuración que agrega a distintos actores que van a tener que cumplir roles bastante especiales. En el ámbito de lo programático a Eduardo Saffirio, que nosotros esperamos pueda aglutinar las distintas miradas que hay dentro del partido para poder canalizarlas y transformar la propuesta en algo lo más representativo posible. Jorge Burgos, que en su rol político de coordinador va a tener que representar lo que significa una candidatura de la Democracia Cristiana y no sólo de un sector de la DC, que es una de las grandes preocupaciones, que a nosotros al menos se nos generaba con la salida de Pablo Badenier; y finalmente Juan Carlos Latorre, que si bien está a cargo de lo territorial, es un actor político avezado, que tiene vínculos importantes en el parlamento y que esperemos sea o se transforme de alguna forma en un actor clave respecto de los parlamentarios y el comando, de tal manera de ir puliendo lo que significa la coordinación más fina, que tenga un impacto significativo en la candidatura.

– ¿Cuáles son las principales inquietudes que tienen hoy los parlamentarios?

– Hay cosas que son sabidas, que tienen que ver con potenciar la coordinación en el accionar territorial. Necesitamos tener una mejor coordinación y mayor participación en los distintos comandos territoriales, que creo no ha sido así hasta el momento, en términos de lo que debería ser la situación tanto de parlamentarios, de consejeros regionales, de alcaldes, y concejales, que son autoridades que tenemos de alguna u otra forma una representatividad que va más allá de los muros del partido. Entonces, en la medida que se va entregando una participación más activa a este tipo de actores, también vas permeando una población que transciende la mera militancia, aparte de las condiciones que pueda tener Carolina para ello. Tienes que tener un despliegue territorial basado en eso, pero además hay otras situaciones que nos preocupan desde el punto de vista político. Aquí, a mi juicio, hay gente que ha intentado cooptar la candidatura de Carolina Goic para poder imponer su propia mirada respecto de lo que quiere de la DC a futuro. Ahora, siendo minoritarios dentro del partido, no pudiendo haber impuesto su mirada en la Junta Nacional o en las distintas instancias internas, tratan de usar vocerías y de utilizar la candidatura para poder imponer esta mirada. Se intenta construir un partido de cuadros, que sea pequeño, que no necesariamente tenga una gran representación parlamentaria, pero que fuera de coalición pueda negociar como si fuese un partido bisagra. Entonces, hay una tesis política que a mi juicio ha tenido una participación demasiado activa y desproporcionada respecto de lo que son las distintas miradas al interior del partido. Esta es una pequeña élite que en definitiva trata de imponerse de esa manera y eso nos preocupa muchísimo a quienes creemos en la DC como un partido nacional, democrático, de vanguardia, completamente distinto y que creo es la opinión mayoritaria de los demócrata cristianos.

– ¿Dentro de esa élite a la que usted se refiere, está Jorge Burgos?

– Yo creo que hay varios, y en parte no sé si Jorge estará de acuerdo con esto, al menos ha sido parte de los sectores que han impulsado aquello. No obstante eso, espero que el rol de Jorge termine siendo no el de representar a aquellos intereses o esa mirada, sino que el de la conducción política de una campaña que sea amplia, inclusiva y que permita dar ese tipo de resguardos a todos los sectores internos de la DC.

– ¿Y qué significa para usted y su sector al interior de la DC que sea Jorge Burgos el que está en la coordinación? Se lo pregunto, además, por las criticas que ha recibido esta semana por sus dichos…

– Sin lugar a dudas, lo complejo más que el nombre tiene que ver con las acciones que quien coordine realice. Obviamente que si en definitiva Jorge termina siendo una vocería respecto de una opinión de un sector del partido, claro que nos va a complicar, pero si asume la coordinación desde una posición por sobre aquellas diferencias y obviamente también respalda lo que se decida en el comité político estratégico, no va a haber ningún problema. Lo fundamental es que el órgano que tome la decisión tenga eco respecto de la candidatura; porque si el comité político estratégico pierde ese peso específico, deja de tener sentido y se transforma de la candidatura de todo el partido a la candidatura de tan solo un sector, y más de un sector que hoy tiene una tesis política que es minoritaria.

– ¿Qué le parece la polémica de esta semana sobre los dichos de Carolina Goic a la candidatura de Guillier? 

– Lo que ha ocurrido es algo que lamentamos profundamente respecto de lo que nosotros quisiéramos ver como candidatura y entiendo que hay una decisión de enmendar, y eso me parece correcto. Al menos dos veces se ha planteado en el comité político estratégico que la beligerancia no es el mejor camino para Carolina. Ella tiene un liderazgo que no se alimentó precisamente en ese ambiente, sino más bien es la figura de un liderzago más bien positivo, propositivo, una mujer que es capaz de conducir y liderar en ese aspecto y no denostando al otro. Por lo tanto, hemos pedido muchísimas veces que se evite este tipo de confrontaciones, tanto por eso que tiene que ver con la figura propia de la candidata, como también respecto de lo estratégico: si Carolina pasa a la segunda vuelta ¿cuáles son los votos y el universo que va a tener que ir a conquistar?, el de Alejandro Guillier, incluso también el del Frente Amplio, si quiere ganarle a Piñera. Por lo tanto, hoy día transformar la primera vuelta en una campaña campal entre los cercanos, los propios, los amigos, no tiene ningún sentido ni político, ni estratégico. Creo que hay que ser capaces de marcar una diferencia o una identidad, pero teniendo claro que el contrincante numero uno, o el único que tenemos, está en la derecha y no en aquel sector con el que incluso hoy mantenemos una alianza de gobierno.

– ¿Cuál tiene que ser la estrategia para poder salir del 2,1% de respaldo que tienen, según la última CEP?

– Lo primero es que hay que mejorar las condiciones de trabajo territorial que permitan que la campaña, no sólo la candidata, tenga un despliegue en todo el territorio nacional. En segundo lugar, tenemos que afinar todas nuestras propuestas y no abandonar aquellas  de avanzada. Muchas veces la DC habla de conquistar un centro, que a mi juicio es cada vez más jibarizado, en vez de entender que siendo un partido de vanguardia, más que preocuparse del espectro político, de la definición clásica, debe ser capaz de poder ofertarle al país un programa que sea interesante y que despierte o atraiga a aquellas personas que se han ido para la casa y que dejaron de votar. Eso significa establecer un programa que tenga una sintonía fina respecto a los requerimientos de la ciudadanía. Creo que se ha hecho un buen trabajo en ese sentido, pero aún falta afinarlo, de tal manera de no caer siempre en esta necesidad de diferenciarse hacia al centro y la izquierda, sino que hablar de cómo fortalecemos determinadas estructuras del Estado para hacer más eficiente la educación pública, la salud pública, un nuevo sistema de pensiones y además cómo regulamos un mercado y una economía que obviamente se visualiza como abusiva respecto de los intereses de los ciudadanos. Entonces, tenemos que ser capaces de complementar ambas cosas, tanto lo que es el trabajo territorial, como también obviamente lo que le estamos ofertando al país.

– Ernesto Velasco dijo que esperaría que la DC estuviera dispuesta a “reevaluar” en aras a la unidad, refiriéndose a la candidatura de Carolina Goic. ¿Qué sensación le deja esto? Él no es el primero que sugiere que ella tiene que desistir de la carrera presidencial.

– Creo que los únicos que tienen que reevaluar son nuestros socios de coalición en el sentido de poder entender que para que pueda existir unidad, tiene que haber generosidad y un acto político mayor para poder responder a una cuestión que es básica: si nosotros entendemos que nos conformamos como coalición política para generar cambios que trasciendan en nuestra sociedad, para ello debemos también entender que eso explica poder mantener, por ejemplo, mayoría parlamentaria en la próxima legislatura. Tenemos que actuar de una perspectiva más que de empujar al otro a desistir de una candidatura, sino de cómo nos sentamos a aunar criterios para poder generar al menos un espacio de unión en el ámbito de los parlamentarios, de los consejeros regionales, etc. Y obviamente, en cómo avanzamos en puntos de acuerdo para poder tener un programa común, en una eventual segunda vuelta  y cómo podemos establecer apoyo recíproco con anterioridad. Con esas certezas perfectamente podemos construir un escenario de unidad, donde finalmente terminemos confluyendo todos. Pero cuando se establece una condición como la que se está dando, termina siendo un acto de intentar no conseguir dicha unidad, porque no se tiene ese sentido de trascendencia o de responsabilidad política respecto de la importancia que tiene la acción de un acuerdo parlamentario, por ejemplo.

Acuerdo Parlamentario

– ¿Cómo se hace para no seguir tensionando las relaciones con la Nueva Mayoría, considerando que la DC busca un acuerdo? 

– Indudablemente. Yo soy de los que planteó y peleó hasta el final por una primaria, por lo tanto hablo parado desde esa realidad, de los que siempre creí que debíamos llevar candidato único hasta noviembre y que deberíamos ser capaces de unirnos ante un acuerdo parlamentario y programático. Esa lucha la he dado hasta el final. Sin embargo, la realidad interna del partido ha demostrado otra cosa, y por lo tanto ante esa realidad es urgente poder seguir avanzando en las otras líneas, en la posibilidad de poder tener un acuerdo parlamentario, o en las elecciones de consejeros regionales, y avanzar en materia programática, de tal forma de poder tener un apoyo recíproco en segunda vuelta al menos que esté claro al momento de la inscripción de las candidaturas. No podemos esperar a noviembre para llegar a un acuerdo de respaldo para segunda vuelta, hay que tener claridad. Hoy día es cuando podemos avanzar en torno a estos puntos, y para esa situación es importante que exista una conciencia por parte de todos los partidos de la Nueva Mayoría, incluyendo por cierto el mío, que ya lo ha expresado así, sobre la necesidad de poder llegar a un acuerdo en ese aspecto, con ese sentido de transcendencia. Si no, los que se van a ver afectados no son los partidos políticos ni los parlamentarios, ni los incumbentes; los que se van a ver afectados son los chilenos y chilenas que van a ver cómo las políticas sociales que hoy día han significado un tremendo avance, puedan tener un retroceso por no contar con mayoría en el parlamento.

– Hace unos días Juan Carlos Latorre, en una entrevista con este medio, decía que la prioridad era llegar a un acuerdo con la NM, pero que si eso no era posible, no se podía descartar hacer un acuerdo con movimientos regionales. ¿Qué le parece?

– Hay dos cosas. Primero hay quienes de alguna manera u otra aún cuando la DC decidió no ir por camino propio, hay muchos que quisieran que no se genere un acuerdo parlamentario para que a través de la fuerza de los hechos, disculpando a los aliados, termine imperando igual el camino propio. Y hay otros, que ante la ausencia del acuerdo parlamentario, intentan evitar el camino propio a través de estos acuerdos regionales, pero en ese sentido vamos a ser muy rigurosos respecto de con quién se llega a un acuerdo, porque lo que no vamos a permitir es que sean con algún partido regional que represente a la derecha o a la centro-derecha. Acá estamos claros que nuestro domicilio político es la centro-izquierda, por lo tanto vamos a ser rigurosos y cuidadosos, por lo menos no vamos a concurrir respecto de un respaldo que ese tipo de acuerdos involucre entonces alianzas de esa naturaleza.

Si bien los partidos de la NM se han mostrado más reacios a un acuerdo parlamentario, su abanderado, el senador Alejandro Guillier, dejó abierta una puerta para que se pudiera concretar. ¿Por qué cree que se da esta paradoja? ¿Tiene que ver con que Guillier sabe que necesita a la DC para ganar la elección?

– Quiero en ese sentido reconocer lo que está haciendo Alejandro Guillier de poder hacerle un planteamiento a sus partidos, respetando su autonomía obviamente, pero haciendo un llamado respecto de lo que significa precisamente la responsabilidad de un liderazgo que pretende conducir los destinos de un país. Él dice a los partidos que está disponible a avanzar en torno a un acuerdo que podrá ser en una lista única o dos, pero que sea un acuerdo parlamentario. Creo que ese tipo de señales que entrega un candidato presidencial habla muy bien de ese candidato, como también Carolina Goic ha dicho que ella está disponible y como también lo dijo la Presidenta Bachelet. Entonces, tenemos liderazgos de la Nueva Mayoría que hoy día están hablando en la sintonía que queríamos hace mucho tiempo, de poder decirle a los dirigentes de los partidos, de la trascendencia de llegar a un acuerdo de esta envergadura, que tiene que ver con lo que decía anteriormente y también con el hecho de poder contar con ese respaldo recíproco en segunda vuelta, porque nos necesitamos para ganar la elección presidencial, pero también para ganar la eleccion parlamentaria y de consejeros regionales.

– ¿Cómo perjudica a los parlamentarios tener una candidatura que tiene poco respaldo en las encuestas, en cuanto a su reelección?

– Lo que pasa es que la dinámica de los parlamentarios a veces es distinta a la que se da en torno a las elecciones presidenciales. Hay un vínculo que genera un parlamentario habitualmente cuando hay trabajo territorial, cuando hay una serie de elementos propios de nuestras funciones que hacen que uno tenga una votación propia, que puede estar un poco inmunizada respecto de lo que es el resultado de la elección presidencial. Sin embargo, puede generar en algún momento un efecto negativo, uno no lo puede desconocer. Es por esa razón que es tan importante que los actores que tenemos hagan despliegue territorial como parlamentarios, alcaldes, concejales y cores; y estemos involucrados de mayor forma en el trabajo que se hace de campaña.