Los postulantes entregan a "El Líbero" sus principales propuestas para dirigir el gremialismo en los próximos dos años. La competencia, que se llevará a cabo este domingo, estará marcada por el inédito proceso electoral: por primera vez se hará votación electrónica y se utilizará el mecanismo "un militante un voto".
Publicado el 09.12.2016
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Expectación. Así definen en la UDI lo que provoca las elecciones internas del partido, que se llevarán a cabo este 11 de diciembre. No sólo por los candidatos, sino por el inédito proceso con que se desarrollará la competencia: por primera vez se hará votación electrónica y se utilizará el mecanismo “un militante un voto”.

La senadora Jacqueline van Rysselberghe y el diputado Jaime Bellolio encabezan las listas en competencia, es por eso que en conversación con “El Líbero” entregan sus principales propuestas para dirigir el gremialismo en los próximos dos años y también sus posturas frente a algunos temas de contingencia nacional, como la inmigración, crecimiento del país, y sobre cuál es el relato que debería ofrecer la centro derecha para ganar la elección presidencial 2017.

– ¿Cuál cree que son los principales desafíos que enfrentará si asume la presidencia de la UDI y cuáles son sus principales propuestas?

JVR: Creo que el principal desafío que enfrenta la UDI es político. La UDI ha sido fundamental en permitirle a mucha gente mejorar su calidad de vida y transformarse en esa gran clase media que tenemos hoy. Esa clase media se quedó sin voz porque nosotros la descuidamos y dejamos de entender sus necesidades. El desafío consiste en volver a representar a esas personas, defenderlas y lograr comprender lo que esperan de nosotros.

Mi principal propuesta es hacer de la UDI un partido inclusivo, amplio, con una fuerte base social, que se construya desde sus bases, desde las regiones y las comunas, dando mayor poder y autonomía a las regiones y a los propios militantes, que son los que defienden nuestras ideas y sacan la cara por la UDI en cada rincón de Chille.

JB: Nuestra directiva tendrá, como primer desafío, mantener la buena votación que se produjo en la elección municipal, cuestión en la que el trabajo de Hernán Larraín y su equipo fue especialmente importante. Además, tenemos el deber de ofrecer un proyecto político para el país, que permita representar a los miles de chilenos que han sufrido las consecuencias de las malas reformas que ha hecho este gobierno a partir de una agenda impulsada por la nueva izquierda.

Para nosotros es evidente que es esta nueva izquierda la que le ha puesto la música al Gobierno; es cosa de ver lo que ocurrió con la reforma educacional: ellos la escribieron, entraron al Mineduc para llevarla adelante, impulsaron una reforma tributaria para financiarla y ahora abandonaron el barco porque el gobierno va en picada. Personas como Boric, Jackson o Sharp representan a esa nueva izquierda a la que tenemos que hacer frente con nuestras ideas y convicciones. Y para lograrlo, necesitamos tener una política descentralizada, un liderazgo horizontal, con énfasis en la participación y donde predomine la meritocracia y la defensa de nuestras ideas en el espacio público.

– Después de las cifras de Imacec, ¿qué hay que hacer para que el país crezca?

JVR: En economía, como en casi todas las cosas de la vida, no hay fórmulas mágicas. Sin embargo, hay cosas que están claras. La reforma tributaria de este gobierno le hizo un daño enorme al potencial de crecimiento que tenía el país. En el próximo gobierno -que tengo una gran esperanza que sea de nuestro sector- debe ser una prioridad el introducir las correcciones necesarias a esa ley que tanto daño ha hecho a nuestra economía.

Asimismo, son muchas las iniciativas que se pueden hacer para mejorar el clima y las reglas del juego para el emprendimiento, que es el motor de nuestra economía. No basta con permitirles a las personas emprender. Hay que promover el emprendimiento y facilitarle la vida a esos millones de chilenos que optan por el camino de ser sus propios jefes.

JB: Lo que muestra el Imacec es algo que nosotros venimos diciendo hace tiempo: el problema no son solamente los factores externos de la economía; eso es como ‘tirar la pelota para el corner’. Aquí hay factores internos, que tienen que ver con expectativas que este gobierno se ha dedicado a derrumbar. Fue el ex ministro Arenas quien realmente prendió la retroexcavadora de la economía y que ha producido efectos negativos en crecimiento, inversión y expectativas futuras. Pensaron que la economía estaba dada, que no había nada más que hacer y que el país iba a crecer con piloto automático. Pues bien, rompieron el piloto, rompieron la trayectoria y Chile va a crecer menos de la mitad de lo que venía creciendo y la mitad de lo que crece el mundo, es decir, es obvio que hay factores internos y es el gobierno el que debe cambiar el rumbo para que entonces, como consecuencia, la economía también lo haga.

Entonces, ¿cuál es la manera de recuperar la productividad y el crecimiento? Que apaguen de una vez por todas la retroexcavadora, que dejen de gobernar para el 15% de los chilenos que todavía le cree al proyecto de la Nueva Mayoría y que, más bien, gobiernen para todos los chilenos. El crecimiento de los países es esencial para poder financiar los proyectos sociales que tienen buenos resultados en el mediano y largo plazo, como en las áreas de salud y educación. Pero, para eso, el gobierno tiene que saber priorizar y sacarse sus anteojeras ideológicas.

– Después del debate que se ha instalado sobre la inmigración. ¿Cuál es su propuesta? ¿Qué se tiene que hacer con los inmigrantes?

JVR: La sola pregunta de qué se tiene que hacer con los inmigrantes sugiere que los extranjeros que viven en Chile deben ser tratados de forma diferente a los chilenos. Yo creo que hay que ser muy serios con este tema. Es fácil caer en el populismo y culpar a los inmigrantes de todos nuestros males, lo que no me parece justo.

Creo que es necesario hacer una nueva ley sobre inmigración, porque la que tenemos data del año 75. Actualmente, Chile es un país tremendamente atractivo para muchas personas de los países de la región, que ven en Chile un país ordenado y pujante. Respecto de los inmigrantes que delinquen, me parece que deben ser tratados de la misma forma que los chilenos que delinquen, es decir, ser enjuiciados y eventualmente considerarse la expulsión como una pena frente a determinados delitos.

JB: Chile es un país que ha forjado su identidad con migrantes, por tanto, yo espero promover, desde Chile Vamos, políticas de puertas abiertas, orientadas a recibir a los migrantes sin discriminación arbitraria ni prejuicios, sino con reglas claras. Es obvio que una ley que data de 1975 está obsoleta y debe ser modificada, pero –insisto- sin muros construidos a partir de la discriminación y los prejuicios, recordando también que, por cada extranjero que hay en Chile, hay tres chilenos afuera. Los inmigrantes que llegan, vienen a buscar mejores oportunidades y, por tanto, tienden a ser más resilientes, más emprendedores, más trabajadores, y eso es una buena noticia.

Ahora, si es que hay personas que entran de manera ilegal, es obvio que después se dedican a actividades ilegales, y allí es donde hay que poner el foco. Y si hay problemas de delincuencia, tenemos que enfrentarlos con mano dura, independiente de si son migrantes o no, porque los problemas para los chilenos y extranjeros que viven en el país son iguales cuando ocurre la delincuencia y el narcotráfico.

– Qué relato debería ofrecer la centro derecha para ganar la elección presidencial el 2017

JVR: El relato de las ideas que defendemos. El relato de quién ha logrado una calidad de vida muy superior a la que tenía cuando nació y, por cierto, muy superior a la de sus padres y abuelos. En definitiva el relato de esa enorme clase media que logró por su propio esfuerzo y gracias a las políticas que nosotros hemos promovido desde nuestro origen, y que hoy enfrenta incertidumbres e inseguridades que tienen que ver con cómo mantener su calidad de vida, cómo proyectarla durante su vejez y cómo darles a sus hijos un nivel incluso mejor del que han alcanzado ellos.

JB: La centroderecha debiera ofrecer una alternativa a lo que la izquierda propone, con un relato basado en un progreso sostenible, que se basa en una sociedad de integración, que da cuenta de las nuevas vulnerabilidades que existen en nuestro país, que sintonice con el sentido común de los chilenos, en donde no solo se responda a las necesidades de quienes están más organizados, sino también de aquellos que están marginados, como los niños del Sename o los adultos mayores postrados. En segundo lugar, una sociedad de oportunidades, en donde la educación es la clave y la esencia, y es la calidad de la educación y no solo el RUT de la institución lo que nos importa; en que sea tu talento y tu esfuerzo lo que te lleve lejos, no el pituto, el apellido o el lugar en que naces.

Y por último, una sociedad de colaboración, donde el Estado es el que tiene que ajustarse a la sociedad civil y no la visión del gobernante de turno la que ajuste a la sociedad. Ejemplos de ello son la Teletón, el Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, instituciones que, evidentemente, aportan al bien público, muy al contrario de lo que cree la gente de izquierda, que reduce lo público solo a lo estatal. Nosotros creemos que las personas, la sociedad civil, pueden proveer ese bien público y lo que tiene que hacer el Estado es ayudar a esas personas y organizaciones, no aplastarlas.

– Cómo debe enfrentar la UDI la elección presidencial. ¿Llevar un candidato propio?

JVR: El poder y la influencia en política no son exclusivas de la figura presidencial. Entender eso es fundamental para proyectar un proyecto político en el largo plazo y no tomar decisiones basadas sólo en la próxima encuesta o la próxima elección.

La UDI debe tener una estrategia presidencial inteligente que no sólo le permita proyectar su ideario hacia el futuro, sino también seguir siendo el partido político con más votos y más autoridades electas y ojalá en la próxima elección parlamentaria, aumentar su representación en el Congreso, porque esa será la gran garantía de gobernabilidad del próximo período.

JB: La política no es un concurso de popularidad, sino el debate de ideas en el espacio público. Los partidos tienen que decidir cuáles son sus convicciones, sus ideas fundamentales y esas  son las que deben promover a través de sus candidaturas.

Entonces, antes de definir “quién” debe representarnos, la UDI tiene el deber de definir el “para qué”, y ofrecer una propuesta de país que, esperamos, pueda ser representada por un militante de la UDI en una primaria amplia y abierta de nuestro sector. Lo que no queremos es que a la UDI le pase lo mismo que a la Democracia Cristiana, que tuvo como candidato a Claudio Orrego, con un programa razonable, pero en vez de preocuparse de sus convicciones, la DC se preocupó de salvar su pellejo en las elecciones.

– ¿Qué le parece la opción de Sebastián Piñera?

JVR: Me parece lo que le parece a todo Chile. Me parece la opción más viable en la próxima elección presidencial, no sólo para la centro derecha, sino para el país entero. Las opciones presidenciales fluyen en un proceso dinámico que depende exclusivamente de los ciudadanos. Hace un par de años, la mejor opción presidencial la tenía Marco Enriquez- Ominami. Hoy y hace un buen rato ya, la mejor opción la tiene el Presidente Piñera y yo espero que de aquí a las elecciones la mejor opción la siga teniendo nuestro sector, porque lo que no puede ocurrir es que  Chile tenga un nuevo gobierno de la Nueva Mayoría, eso el país ya no lo resiste.

JB: Para nuestro sector es una buena noticia que Sebastián Piñera lidere todas las encuestas, pero, en primer lugar, él no ha definido si va a ser candidato. Y por otra parte, la mayoría de las personas dice no tener definido por quién va a votar, por lo tanto, nuestra tarea es generar una discusión lo más amplia posible en la UDI en donde definamos el “para qué” y, luego, defendamos nuestras propuestas en una primaria de Chile Vamos.