El economista critica las declaraciones de la ministra de Educación quien planteó que será el próximo gobierno el que deberá ver de dónde salen los recursos para financiar la gratuidad, donde una posibilidad -dice ella- podría ser una nueva reforma tributaria.
Publicado el 13.06.2016
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El 31 de marzo de 2014 la Presidenta Michelle Bachelet encabezó el lanzamiento de uno de los proyectos pilares de su programa de gobierno: la reforma tributaria. “Necesitamos la reforma tributaria para hacer realidad las transformaciones que estamos iniciando, especialmente la educacional“, explicó la Mandataria acompañada por su gabinete.

Por su parte, el ese entonces ministro de Hacienda, Alberto Arenas, comentó que los grandes objetivos de la iniciativa eran recaudar más “para financiar la reforma educacional, el tema de la protección social y volver a tener un balance equilibrado”. Lo mismo se señala en el cronograma de la reforma tributaria que explica que ésta es positiva para el país porque “nos permitirá contar con los recursos para financiar una profunda reforma educacional”.

A raíz de lo anterior es que las declaraciones de la ministra de Educación, Adriana Delpiano, en una entrevista el jueves pasado en Radio Cooperativa no han pasado desapercibidas. “Será el siguiente Gobierno el que pueda ver -porque esto va a estar en la ley (en el proyecto de reforma que ingresa este mes al Congreso)- de dónde van a salir los recursos, en ese momento, para poder seguir avanzando: si es de otra reforma tributaria, si es del cobre, si es de un impuesto a los graduados”. 

Según el economista José Ramón Valente -quien desde antes que se presentara la reforma tributaria fue siempre una voz disidente en ese asunto- las palabras de la titular de Educación “son muy anticrecimiento”. “Cuando tú planteas este tema de que eventualmente va a haber una nueva reforma tributaria, le estás poniendo en el camino un nuevo obstáculo a futuro a la empresa que no es capaz de dimensionar en el día de hoy“, explica a “El Líbero” el socio fundador de Econsult.

– ¿Cuál es su opinión tras las declaraciones de la ministra Delpiano?

– Responsablemente cuando uno plantea un proyecto tiene que ver lo que quiere y la forma de financiarlo. En el mundo real las cosas funcionan así, uno no puede tener ideas y no saber cómo llevarlas a cabo. Por lo tanto, dejar abierto el tema del financiamiento es como que queda cojo el proyecto. En ese sentido no me parece una política pública responsable dejarla de esa forma. Para que se entienda mejor, las declaraciones de la ministra se podrían interpretar como que un hombre deja embarazada a una mujer y luego desaparece, y “hazte cargo tú ahora de la guagua”. Así se entiende mejor, desde el punto de vista mejor de una idea, de por qué no se pueden hacer este tipo de proyectos, trabajando las políticas públicas de esa forma.

– ¿Hay una contradicción por parte del gobierno al comparar lo que se dijo en un principio y lo que se dice hoy respecto al financiamiento?

– Hubo un mal diagnóstico de los impactos que iba a tener la reforma tributaria. Lo dijimos y al final lo importante es la cantidad de recursos que llegan al Estado para los objetivos que tiene y no ponerse como meta una reforma tributaria. El mundo no es estático, las cosas que uno hace tienen consecuencias. Se dijo varias veces que una reforma tributaria, como la que estaba planteando el gobierno, iba a tener efectos sobre el crecimiento y que probablemente a la larga el Estado con reforma tributaria iba a terminar recaudando menos recursos que sin reforma tributaria. Por lo tanto, habían otras formas mejores de tener un Estado financiado para las necesidades que tiene y que esa reforma tributaria no era la forma correcta. Lamentablemente quienes fuimos más pesimistas ante eso tuvimos razón a la larga, en el sentido que al final hoy día los recursos del Estado aún con reforma tributaria son menores de los que probablemente hubiera tenido sin reforma tributaria.

– ¿Cuál es el mea culpa que debe hacer el gobierno en esta materia?

– El mea culpa principal es que aquí nos desviamos del objetivo principal. Lo que quieren en verdad los chilenos es una educacional de calidad y que el financiamiento no sea un impedimento para que un joven chileno pueda acceder a esa educación de calidad. Esos dos objetivos se pueden lograr de muchas formas, no necesariamente tienen que lograrse ni con gratuidad ni con impuestos. Entonces pusimos los instrumentos, vale decir los impuestos y la gratuidad, como los objetivos y se nos olvidó que esos no eran los objetivos, éstos son la calidad y el acceso y ahí nos perdimos en el camino.

– ¿Sería factible crear otra reforma tributaria o aplicar otras medidas como un impuesto a los graduados para financiar la reforma educacional?

– El impuesto a los graduados hay que analizarlo como las políticas públicas y comparativamente con un crédito, con una combinación de crédito y beca, y hay que ver cuál es la forma eficiente. Pero claramente cuando estamos hablando de un impuesto a los graduados nos alejamos del tema de la gratuidad, deja de ser gratis, lo está pagando. Si ya entendemos que esto no puede ser gratis, porque no existen todos los recursos para que sea gratis para todo el mundo -porque eso es lo que está planteando la ministra, un impuesto a los graduados- entonces veamos cuál es la mejor política pública, de nuevo, y sentémonos ya serena y adultamente en una mesa para ver cuál es la mejor forma.

– ¿Qué impacto macroeconómico podría tener una nueva reforma tributaria en el país?

– Las empresas son capaces de irse ajustando a nuevas condiciones, pero lo que genera mucha incertidumbre, desaceleración, falta de crecimiento es que tú le vayas generando incertidumbre todas las veces. Entonces cuando tú planteas este tema de que eventualmente va a haber una nueva reforma tributaria, le estás poniendo en el camino un nuevo obstáculo a futuro a la empresa que no es capaz de dimensionar en el día de hoy. Por lo tanto, estás retrasando la inyección de inversión, de emprendimiento o de crecimiento que las empresas harían hoy en base a esa valla que pusiste en el futuro que nadie puede dimensionar. Y obviamente la sola declaración de la ministra es muy anticrecimiento. Si tú dices yo quiero crecimiento, no hay nada más anticrecimiento que lo que dijo la ministra, de decir “vamos a tener que analizar otra reforma tributaria”, eso desincentiva la toma de decisiones de inversión y emprendimiento.

– ¿Cómo vislumbra usted el futuro de la gratuidad en educación? 

– Como hemos tenido ya la experiencia en estos dos años de gobierno, de ver que no basta tener los titulares correctos, sino que de tener bien hechos estudios, los diagnósticos y que las cosas se hagan seriamente, soy optimista y espero que la sociedad haya aprendido esa lección. Creo que vamos a poder volver a sentarnos en la mesa con propuestas sensatas de cómo tenemos que mejorar nuestro sistema educacional. Por lo tanto, volver a que no sean los instrumentos nuestros objetivos, sino que centrarnos en el tema de calidad y acceso. Y buscar los mejores instrumentos de política pública.

 

FOTO: EL LÍBERO