Cancillería desvinculó ayer al cónsul en Mendoza, Juan Pino, luego de que este compartiera en su cuenta de Twitter unos mensajes del candidato Alejandro Guillier, transgrediendo la ley 18.700. Como encargado de la DICOEX, el funcionario había recorrido distintas ciudades del mundo difundiendo la nueva ley que habilitó el voto en el extranjero.
Publicado el 20.05.2017
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Una dura ofensiva fiscalizadora interna es la que ha llevado a cabo en los últimos días el Ministerio de Relaciones Exteriores. En un hecho poco usual, el jueves la Cancillería desvinculó de sus funciones al cónsul de nuestro país en Ciudad de Panamá, Cristián Jara. ¿La razón? Haber realizado un video en el que el diplomático apoyaba explícitamente la candidatura presidencial del senador Manuel José Ossandón.

Según señalaron desde el ministerio, el hecho violaba la ley 18.700 sobre votaciones populares y escrutinios, que en su artículo 195 establece que los funcionarios del Servicio Exterior no pueden apoyar públicamente una candidatura en período de campaña electoral. La situación se tornaba más grave aún, considerando que en las próximas elecciones, que contarán con el voto de los chilenos en el exterior, los cónsules serán quienes ejerzan las presidencias de las juntas electorales en los lugares en que residen.

Pero en el entorno de Jara aclaran que el video fue grabado antes de que se iniciara el período de campaña electoral y que este fue pensado para un uso interno, similar a los que grabaron los embajadores Ricardo Núñez (México) y Jaime Gazmuri (Brasil) para expresar su apoyo a Ricardo Lagos y que fueron proyectados en el acto de proclamación del PPD en enero pasado, realizado en el cine arte Normandie.

La caída de Juan Pino

24 horas después del impasse de Jara, el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció una nueva desvinculación. Junto al cónsul en Ciudad de Panamá también caía el cónsul en Mendoza, Juan Pino, quien compartió mensajes del candidato Alejandro Guillier a través de su cuenta en Twitter, los que posteriormente borró.

Pino asumió su cargo en el consulado de la ciudad argentina a mediados del 2016, justo cuando dejó de ser el encargado de la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior (DICOEX), donde desempeñó sus funciones desde julio de 2014.

Desde ese puesto en la DICOEX, fue el principal operador para difundir los alcances de la ley que permitirá a los chilenos que viven en el exterior: votar en las próximas elecciones presidenciales. Por esa razón, recorrió varios países reuniéndose en embajadas con compatriotas, con el fin de informarles cómo sería el proceso de inscripción para poder sufragar.

En una de esas reuniones, realizada en Estocolmo en abril de 2016 en el marco de un “Cabildo Ciudadano Territorial”, Pino alabó el sistema electoral chileno y dijo que “tenemos que preocuparnos que esta garantía prevalezca en el futuro”.

En la cita realizada en la capital de Suecia, donde aún viven miles de chilenos exiliados durante el régimen militar, el director de la DICOEX se refirió al poder de voto que tenían los chilenos que viven en el exterior. Según una crónica que reproduce los contenidos que se trataron en ese encuentro, Pino hizo hincapié en que alrededor del mundo existían 450 mil chilenos con derecho a voto, lo que significaba un “factor de cambio” pues “Sebastián Piñera ganó las elecciones por 150.000 votos y Ricardo Lagos por 31.000 votos”.

Algunos meses antes, Pino participó en París en un encuentro con chilenos junto al director de la DOS, Camilo Ballesteros (PC), en donde también se refirió a los mecanismos de participación de los compatriotas que viven en el extranjero.

La movida de Cancillería

En círculos diplomáticos, las opiniones sobre la decisión que tomó Cancillería al desvincular a los cónsules están divididas. Existe un grupo que valora la acción, pues permite limpiar de “operadores políticos” los consulados, que serán los organismos encargados de velar por el correcto proceso eleccionario en el exterior.

Pero hay otro grupo, que se identifica principalmente con la Nueva Mayoría, que señala que el ministro Heraldo Muñoz actuó de forma “atolondrada” y sin mucho sentido político, pues al desvincular a Jara no le quedó otra opción que sacar a Pino, quien había sido ubicado estratégicamente en Mendoza justamente por ser una de las ciudades en donde viven más chilenos.