Patricio Navia, Mauricio Morales, Roberto Izikson y Claudio Fuentes coinciden en que el formato no favoreció la discusión de ideas y que debieran haber más emplazamientos directos entre los candidatos.
Publicado el 30.09.2017
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El jueves en la tarde-noche, en el salón de honor del Congreso en Valparaíso, los ocho candidatos presidenciales que disputan llegar a La Moneda se vieron las caras por primera vez en el debate organizado por la Asociación Nacional de Prensa.

El consenso de los analistas y de quiénes vieron el foro es que, salvo algunos pocos duros rounds, fue un encuentro sin sangre, con guante blanco. Muy alejado de los debates políticos de antaño, en que los candidatos sacaban ases bajo la manga en el último minuto para interpelar a sus contrincantes. El otro punto débil fue el rating, pues sólo lo transmitió en televisión abierta el canal UCV y distintos medios de comunicación on line, inclinándose la balanza de las preferencias del público hacia el lado de las teleserie que emitían los otros canales.

Justamente por estas inquietudes que quedaron abiertas, ”El Líbero” consultó a distintos columnistas, analistas políticos y expertos electorales para que entregaran su visión sobre las lecciones que dejó el debate a los candidatos, las que deben tener en cuenta a futuro, considerando que en las próximas semanas deberán volver a debatir en los foros de Archi y Anatel.

Para el cientista político y columnista del Foro Líbero, Patricio Navia, las lecciones se dividen en dos partes. En su columna de ayer (ver aquí) apuntó a los candidatos, especialmente a Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez. “Ambos prefirieron concentrarse en sus mensajes y evitaron polemizar con el hombre al que aspiran enfrentar en segunda vuelta, que es Sebastián Piñera. Si bien es cierto que la audiencia en general rechaza las peleas entre políticos, los debates necesitan tener tensión para que la gente les ponga atención”. En cuanto al formato, el académico señala que los debates deben hacerse más tarde ”para que más gente los pueda ver”. También dice que se debe incentivar una mayor discusión entre los candidatos y que ”tiene que haber mujeres entre los panelistas”.

Mauricio Morales, cientista político y académico de la Universidad de Talca, agrega otras lecciones.

“Este es el debate más polarizado desde el retorno a la democracia, porque nunca habíamos tenido un candidato presidencial de extrema derecha, que defendiera con orgullo al régimen autoritario. Estábamos acostumbrados a que los candidatos de derecha se incomodaran mucho con esa pregunta. Por otro lado están los candidatos de izquierda, que se dedicaron a alabar otras formas de regímenes políticos que no son precisamente los regímenes políticos democráticos. Por lo tanto, para el próximo debate, la lección que queda es la siguiente: en el caso de Alejandro Guillier, por ejemplo, no puede dejar de responder a un candidato extremo como José Antonio Kast. No puede dejar de patear el penal cuando le están pasando la pelota”, dice.

A su juicio, en términos de formato, el programa debiese presentar en los siguientes debates “un mecanismo de interpelación mucho más directa entre los candidatos y, de hecho, se pueden sortear pares de candidatos para asignar determinados temas por sorteo, con el fin de que esto se transforme en un intercambio de ideas y no solamente en una exposición confusa de las mismas. El tiempo asignado para las réplicas, debiese ser un poco mayor. Con 30 segundos no se alcanza a responder los emplazamientos que se hacen unos candidatos a otros y, lo otro, es que las interpelaciones las debiesen manejar los periodistas y no los candidatos. En este panel, Marco Enríquez-Ominami fue el que manejó las interpelaciones a su antojo en circunstancias de que esto debiese estar mucho más ordenado. El periodista es el encargado de echar a pelear a los candidatos y no los candidatos agarrarse a combos con quien quieran”.

“Otra lección que deja este debate de cara al próximo encuentro es que Sánchez y Guillier tienen que ponerse las pilas para encarar a Piñera. No puede ser que le dejen toda la tarea a Enríquez-Ominami, que fue el candidato que le dio vida a este debate. Ellos están luchando por el segundo lugar y tienen que ir a buscar al que va en primer lugar con el fin de tratar de acortar distancias, porque la otra opción es que ellos mismos comiencen a conflictuar entre sí para tratar de obtener mayores apoyos dentro de los bloque que ellos representan. Pero es riesgoso de cara a la segunda vuelta”, agrega.

Para Sebastián Piñera, en tanto, la lección de Morales es la siguiente: “Creo que no hay mucho que recomendarle. Este debate le deja la lección de que este formato es el más cómodo de todos para él. Si bien sufrió y tuvo algunas interpelaciones, estas no pasaron a mayores y él sabe que solamente Enríquez-Ominami es la persona que lo podría interpelar de manera más directa. Él se dio una especie de paseo en este debate y mientras más pasa el tiempo, más se asegura como el futuro Presidente, pues no pasó zozobras y tampoco pisó el palito para descontrolarse ante los emplazamientos de Enríquez-Ominami”.

Para el gerente de asuntos públicos de Cadem, Roberto Izikson, el bajo rating del evento “demuestra el escaso interés que tiene la ciudadanía en las elecciones. El 50% de lo chilenos no votará en las próximas elecciones. La política no prende televisores. El jueves el debate tuvo menos de tres puntos de rating”. Además, sostiene que el ”formato del programa no favoreció el debate” y que esto debería cambiar en los siguientes encuentros.

Finalmente, para Claudio Fuentes, académico de la UDP, las lecciones que dejó este debate son que los candidatos “deben utilizar estratégicamente las interpelaciones. En debates de muchas personas se debe utilizar el tiempo de respuesta para interpelar y así concitar el interés de la audiencia. Aquello ayuda a posicionar atributos de decisión y liderazgo”. Asimismo, “como se abordan muchos temas y en poco tiempo, deben tener una idea-fuerza de propuesta que los diferencie del resto. Nadie hizo aquello. Se requiere dejar en la retina de los televidentes al menos una idea fuerza”. En ese sentido, agrega que los postulantes a La Moneda “requieren ensayar frente a la cámara. Salvo ME-O, faltó manejo de cámara cuando son enfocados”.