El ex subsecretario y secretario ejecutivo de la comisión presidencial sobre libre competencia plantea que es muy difícil establecer el perjuicio económico de las colusiones y las indemnizaciones, y que hay divergencias sobre la efectividad de la cárcel para los infractores.
Publicado el 07.11.2015
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La denuncia de colusión en el papel tissue que investiga la Fiscalía Nacional Económica (FNE) ha generado un alto impacto político, económico y legislativo en el país, que  llevó al Gobierno a ponerse suma urgencia al proyecto de ley que incluye nuevas penas y sanciones a los infractores de la libre competencia.

La anterior colusión de los pollos en 2011 llevó al gobierno del Presidente Sebastián Piñera a crear una comisión asesora presidencial de 13 expertos, que tuvo de secretario ejecutivo al entonces subsecretario de Economía, Tomás Flores.

El actualmente académico  de la Universidad Mayor  aborda con “El Líbero” las diferentes aristas que abre esta colusión del papel, los cambios legales en discusión en el Congreso, las eventuales indemnizaciones a los consumidores y la conveniencia o no de aplicar penas de cárcel a los infractores.

-¿Cómo se puede cuantificar el perjuicio a los consumidores de la colusión del papel tissue?

-Es difícil. Lo que habitualmente hace la Fiscalía es encargar estudios. Debe calcular cual habría sido la situación en condiciones de mercado perfecto y contrastarlo con lo que ocurrió, y  aparece el efecto de la colusión. Eso que es tan fácil decirlo no es tan fácil hacerlo, porque es tratar de reescribir la historia estimando qué habría ocurrido  si las empresas hubiesen competido entre sí, si  no hubieran llegado a un acuerdo.

-¿Qué variables se deben considerar en el estudio?

-Se trata de observar el equilibrio en otros mercados y el precio, pero hay que tener cuidado porque no se puede llegar y tomar los precios de otros países. He visto comparaciones con Perú pero no son exactamente comparables porque los mercados no son equivalentes tal cual. Una alternativa es ver qué precios tienen esos productos en mercados similares a Chile, con ingreso per cápita y estructura productiva parecidos.

-¿Los precios en las colusiones son siempre hacia arriba o también pueden ser hacia abajo?

-Lo más común es el precio hacia arriba, para que nadie compita con los coludidos, pero también pueden haber acuerdos en que se reparten mercados por zonas geográficas.

-En este caso que el productor no es el que vende. ¿Cómo se calcula el daño con los distribuidores intermediaros?

-El distribuidor final tampoco tiene mucho poder negociador, porque cuando tienes marcas tan potentes como confort no es fácil para un supermercado decir que no va  a tener confort. Los supermercados cuando tienen poder negociar pueden discutir rebajas, pero con la marca confort no se puede.

-¿Ud. considera que el precio del productor es similar al que paga el consumidor?

-Sí, claro. Hay un pequeño margen para el distribuidor pero sin mucho poder de negociación.

-Respecto de las sanciones, ¿es partidario de restablecer cárcel?

-Vimos eso en la comisión Rosende por el caso de los pollos. Hubo acuerdo en que la multa, como está hoy, no es lo más efectivo. La sanción actual tiene tope en dinero, y eso para las empresas grandes es una multa pequeña respecto de la ganancia. Lo que vimos es que en casi todos los países la multa es un porcentaje de las ventas, y eso es el proyecto que está en el Congreso. Es una multa de hasta el 30% del producto en que se cometió la infracción. Hay acuerdo en subir la multa. Donde no hubo acuerdo, y en el Congreso no lo hay, es si la cárcel es buen disuasivo para la conducta. En EE.UU. hay cárcel para este delito de colusión pero no en Europa, y no les funciona mal. Tienen multas bien altas. Es bien discutible.

-El proyecto de ley actual repone la cárcel

-Así es, establece entre cinco años y un día y 10 años, pero lo más probable es que con los atenuantes lo más probable es que si llega a ser aplicada probablemente los coludidos no van a pasar ni un día en la cárcel porque van a tener penas remitidas. Cuando veo las discusiones en los diarios el temor que me genera es que la gente crea que habrá cárcel cuando lo más probable es que no sea así. Se va a crear una especie de sensación de que fue una falsa promesa. La sanción de la cárcel tiene más discusión porque no hay dominancia entre países de si es más o menos efectiva.

-¿Debe mantenerse la delación compensada?

-Lo más importante es que persista la delación compensada porque los carteles son cada vez más sofisticados. Hace una década se cambió la ley de libre competencia y se le dieron facultades al fiscal para intervenir teléfonos y correos electrónicos e incautar computadores. Esas herramientas intrusivas han permitido desbaratar carteles en los últimos años. Pero han aprendido. Ya no se mandan mail, usan teléfonos prepagos. Como los carteles son cada vez sofisticados, de no mediar alguien que traicione es muy difícil obtener la prueba para una condena. El premio para el que lo hace primero es que no le apliquen la multa, sin perjuicio de los demás juicios de compensaciones.

-¿Por qué se sacó la cárcel de la legislación?

-Porque nunca se aplicó la pena de cárcel. El gobierno del Presidente Lagos eliminó la cárcel, subió la multa y se dieron facultades nuevas a la Fiscalía. Eso es muy importante porque da poner de monitorear los mercados y detectar conductas extrañas.

-¿Es partidario de que haya compensación a los consumidores?

-Sí, por cierto, pero hay un problema es que hay que demostrar la relación de consumo, hay que llegar con una boleta. No es tan fácil. A quiénes les paga. No es llegar y hacerlo. En las farmacias se pudo hacer algo porque muchos compraban con tarjeta de crédito de la tienda. Pasar del dicho al hecho no es nada fácil.

-¿Cómo está la salud de la libre competencia en Chile?

-La tasa de éxito de la fiscalía ha aumentado sustancialmente. Los que están pensando en cometer ese delito se dan cuenta cómo han sido atrapados sus socios y creo que eso es un disuador importante.

-¿Es posible que un directorio no haya sabido la colusión de sus gerentes durante 10 años?

-Eso es parte de la investigación, pero creo que depende un poco de la gobernanza de la compañía. En el caso de Jumbo, Horst Paulman es un gerente que se mete en los locales para mirar. Son estilos de gerencia diferentes. Hay otros que no tanto. No es igual en todas las compañías. Si se ponen de acuerdo el gerente de venta con otra compañía no es tan fácil de detectar.