Alfredo Jocelyn-Holt, Leonidas Montes, Joseph Ramos, Cecilia Cifuentes y José Ramón Valente, coinciden en que la época dorada del organismo internacional ya terminó, aunque rescatan sus estudios comparativos. José Joaquín Brunner, en tanto, concluye que aún tiene mucho sentido que siga existiendo.
Publicado el 19.12.2016
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El académico de la Universidad de Chile Joseph Ramos trabajó durante 17 años en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL. Por lo mismo conoce muy bien su historia, partiendo por el motivo por el cual este organismo dependiente de la ONU se estableció en Santiago en 1948: “Podríamos decir que fue por un accidente histórico ya que la sede tenía que estar en el centro del continente y la primera opción era Colombia, pero estaba enfrascada en una guerra civil. México no podía ser país sede por estar al lado de Estados Unidos, ni tampoco Brasil por el idioma. Argentina tampoco podía ser, porque había apoyado a las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Entonces, sólo quedaban como alternativas Uruguay y Chile; y Uruguay optó por ser sede de la Aladi, el mercado común latinoamericano. Entonces, Chile terminó siendo la sede de la CEPAL”.

Joseph RamosDe este “accidente histórico” del que habla Joseph Ramos (en la foto), nace este organismo internacional responsable de promover el desarrollo económico y social de América Latina. Y desde hace 50 años establece sus oficinas en el actual edificio diseñado por el arquitecto chileno Emilio Duhart, que está ubicado en la comuna de Vitacura, frente al actual Parque Bicentenario.

La CEPAL durante las últimas semanas ha estado en el centro de la noticia luego de que su secretaria ejecutiva, la mexicana Alicia Bárcena, formulara polémicas declaraciones políticas, primero en favor del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, y luego a nombre del organismo emitiendo una verdadera consigna apoyando el legado Fidel Castro, a unas cuantas horas de su muerte.

barcenaBárcena, que representa un organismo internacional que depende de la ONU, el 26 de octubre pasado defendió a Maduro señalando que “Venezuela no está en una crisis humanitaria, definitivamente no, hay que tenerlo claro. Hay escasez de ciertos productos y tensión política, pero Venezuela tiene todavía muchos elementos para ser un país vibrante”.

Y tras la muerte de Fidel Castro a fines de noviembre, lejos de su rol técnico como representante de un organismo internacional, Bárcena destacó al dictador cubano como un “gigante” que demostró “tangiblemente que otro camino era posible”, lo que generó la repulsa inmediata del director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, quien calificó estas declaraciones como “vergonzosas y escandalosas”.

Además, para reforzar su compromiso hacia la revolución cubana, la secretaria ejecutiva de la CEPAL escribió el siguiente tuit en su cuenta: “Se ha apagado la vida fecunda de un gigante. Abrazo fraterno Raúl Castro y al pueblo cubano. Hasta la victoria siempre Comandante”. Sin embargo, tres días después tuvo que borrarlo ante la avalancha de críticas desde varios países de América Latina y España.

“El Líbero” consultó a economistas, historiadores y académicos sobre estas declaraciones de la líder de la CEPAL y junto con eso, profundizaron sobre la verdadera relevancia que actualmente tiene el organismo en el desarrollo económico de los países de América Latina.

leonidasEl economista Leonidas Montes cree que las palabras de Alicia Bárcena respecto a Fidel Castro y Cuba fueron imprudentes e irresponsables y comprometieron a la CEPAL y a todos quienes trabajan en la institución: “El problema de muchos socialistas sesenteros anclados en el modelo o el ejemplo totalitario de Fidel es que confunden sus preferencias personales con las de los demás y los demás deben pensar como ellos. El caso de Bárcena es emblemático de esta enfermedad, que pone el interés propio por sobre el interés general de la institución para la cual trabaja. Puso sus palabras alabando a Castro y al modelo cubano como si hubieran sido las de la CEPAL”.

JOCELYN-HOLTEl historiador Alfredo Jocelyn-Holt es aún más crítico de la labor que cumple Alicia Bárcena en la CEPAL: “Quizá por ignorancia mía, pero no tenía idea quien era hasta leer sus bochornosas palabras, cuadrada con el Comandante y su Revolución, a propósito de la muerte de Fidel Castro. En ese momento la busqué en Google y no quedé muy impresionado: lo de ella es un típico currículo de funcionaria comprometida políticamente y luego convertida en funcionaria internacional de la ONU. Deduzca el lector qué nota se le puede poner a una persona que sólo trasciende en la opinión pública bajo semejantes circunstancias”.

Cecilia Cifuentes, LyDPara la investigadora del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, Alicia Bárcena no ha sido capaz de separar el análisis técnico de los temas de su postura ideológica:”Es válido que la tenga, pero debe separarla de su rol como secretaria ejecutiva de la institución”. Leonidas Montes es más explícito: “La CEPAL es claramente mucho más objetiva que su secretaria ejecutiva”.

JJBRUNNER2Finalmente en este punto, el académico de la Universidad Diego Portales José Joaquín Brunner considera “absurdo confundir la calidad de un trabajo serio y sostenidamente realizado a lo largo de los años con el disgusto que algunos hayamos podido sentir con una declaración aislada”. El ex ministro del gobierno de Eduardo Frei califica con una nota excelente la labor de la entidad, “por mantener vivos los debates sobre el desarrollo de la región, por los múltiples informes y publicaciones que produce la CEPAL, por el trabajo que realiza con gobiernos y con otros organismos internacionales como la OCDE, por aportar argumentos con los cuales se puede discrepar pero que merecen respeto”.

Joseph Ramos: “Creo que la Cepal ha ido perdiendo presencia”

A raíz de las controvertidas declaraciones de Alicia Bárcena en materia de política internacional, “El Líbero” ahondó sobre el aporte histórico y también actual de la CEPAL en Latinoamérica y en Chile en particular.

Según Joseph Ramos, desde 1948 hasta 1960, la CEPAL vivió su época de mayor gloria, ya que por esos años era el principal centro de investigación y de estudios comparativos de América Latina. “Se asocia además esa época con Raúl Prebisch, con el discurso de la industrialización y sustitución de importaciones, lo que generó mucha influencia en la región”.

Pero fue a partir de la década de los sesenta cuando este organismo internacional comienza a perder protagonismo en la región. Así lo explica Joseph Ramos: “Creo que el punto fuerte de la Cepal desde 1965, aun cuando perdió preeminencia intelectual, fue lo que puede aportar en el ámbito de estudios comparativos, y eso sigue haciéndolo, aunque cada vez menos porque hay universidades y otras instituciones que lo hacen. Creo que la Cepal ha ido perdiendo presencia. Además, hay muchas voces con mucho más recursos, como el BID y el Banco Mundial. Hace 20 años la Cepal era la primera en sacar las proyecciones de crecimiento para el próximo año. Eso hoy lo hacen muchos”.

27 de Noviembre de 2012/SANTIAGO El economista José Ramón Valente, fue presentado como parte del equipo de la campaña presidencial de Laurence Golborne, en rueda de prensa realizada esta mañana en la plaza El Golf de Las Condes. FOTO: SEBASTIAN RODRIGUEZ/AGENCIAUNO

José Ramón Valente, en tanto, señala que en una región que no se caracteriza por tener buenas estadísticas, “la CEPAL provee datos comparables entre países que son muy útiles en el diseño de políticas públicas y para la incorporación de las mejores prácticas”. Cecilia Cifuentes agrega que la base de datos estadística sobre América Latina es bastante buena y completa, y además de disponer de un acceso relativamente fácil.

La economista es más crítica en el aporte de la CEPAL en temas de políticas públicas: “Eso es más cuestionable, ya que suele tener un sesgo estatista. Debemos recordar además que este organismo tiene gran responsabilidad en la política errónea de sustitución de importaciones que adoptó la región durante más de dos décadas, y que significó un importante retroceso relativo de América Latina”.

Sobre el aporte de la CEPAL en Chile en particular, el historiador Alfredo Jocelyn-Holt sostiene que al constituirse en Santiago, en las décadas de los cincuenta y sesenta la presencia de sus funcionarios y sus participaciones en el debate económico, contribuyeron y significaron aportes reales: “Cepal, en su momento, fue clave para divulgar el pensamiento keynesiano, la mirada estructuralista y otro tanto la dependentista, significativas líneas pero también sobre-simplificaciones que, en ocasiones, hicieron perder el sentido de la realidad respecto a lo que efectivamente se podía llegar a hacer en América Latina”.

Para José Joaquín Brunner el presente de la CEPAL tiene la misma importancia que el rol que cumplió en sus primeros años de vida: “Ha sido un centro de estudio y propuestas de política pública, y un foro de intercambio y discusión sobre políticas públicas, de primera importancia para América Latina a lo largo de su existencia”.

¿Puede llegar a ser objetiva la CEPAL? José Ramón Valente sostiene que las estadísticas del organismo internacional tienen buena reputación, “no así los análisis y comentarios, que lamentablemente tienen un sesgo ideológico hacia la izquierda”.

Alfredo Jocelyn-Holt: “La CEPAL sirve para pagar favores políticos

¿Tiene sentido hoy que exista la CEPAL?, Joseph Ramos piensa que sí. “Creo que existe la necesidad de tener una institución que reúna la información estadística de todos los países y los trate de hacer comparables entre sí. Cuando en Chile se compara con Perú o Argentina uno quisiera que se hiciera sobre bases con los mismos datos, y eso es algo que la Cepal ha hecho en el pasado, sigue haciendo y es una necesidad para el futuro”. Si bien Cecilia Cifuentes concuerda con esta visión, “si tuviera que hacer un análisis costo-beneficio, podría llegar a la conclusión de que es una organización sobredimensionada para el aporte que realiza, ya que además de la sede en Santiago, tiene otras siete sedes, seis en América y una en España”.

“Efectivamente, vale preguntarse si tiene sentido continuar sin la gravitación tan extraordinaria como la que tuviera en los años 50 y 60”, formula Alfredo Jocelyn-Holt. En la misma línea, el historiador se pregunta: “¿Qué ha hecho CEPAL para contrarrestar la hegemonía neoliberal más allá de inflar la crítica al modelo imperante, sin poder sustituirlo? Con todo, no creo que acaben con la CEPAL. Recordemos que sirve para pagar favores políticos, y a algún lugar hay que enviar a exiliados y políticos latinoamericanos caídos en desgracia. En lo personal, aprecio mucho su magnífico edificio, notable como obra arquitectónica de Emilio Duhart. Si para seguir manteniéndolo en tan buen estado sea necesaria la CEPAL, bien vale que siga funcionando, aunque eso no sea más que un lujo caro”.

Diametralmente opuesta es la visión de José Joaquín Brunner: “La CEPAL ha sido parte de los debates económicos del mundo y de América Latina desde su fundación y sus contribuciones -más allá de si son compartidas o no- han sido un elemento vital de nuestra vida intelectual y nuestra modernización político-estatal”.

Brunner concluye que aún tiene mucho sentido que la CEPAL siga existiendo: “Debería mantener el apoyo que se merece pues es una parte fundamental del esfuerzo plural que hace nuestra región para concebir su propio desarrollo y para reflexionar con seriedad sobre sus políticas.  Sería un regresión, sobre todo en este momento, estar pensando en suprimir fuentes de pensamiento y análisis y proposición cuando necesitamos justamente lo contrario: más debate intelectual y deliberación racional sobre políticas públicas y modelos de desarrollo”.