El organismo internacional utilizó para el cálculo del logro cifras de 2012, pese a que existe amplia evidencia de que tales avances han retrocedido en el gobierno de Nicolás Maduro.
Publicado el 20.06.2015
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Usando la ironía que caracteriza a la publicación, un artículo de la última edición de la revista británica The Economist pone el dedo en la llaga al señalar que la Organización para los Alimentos y la Agricultura (FAO), dependiente de la ONU, entregó un polémico premio al gobierno venezolano por sus esfuerzos “notables y excepcionales” para derrotar el hambre.

El galardón fue entregado el 8 de junio y reconoce el hecho de que, de acuerdo a la FAO, Venezuela es uno de los 72 países que ha reducido a la mitad la proporción de su población afectada por el hambre. Este es uno de los ocho objetivos de desarrollo del Milenio acordados por la comunidad mundial en 2002.

La paradoja, sin embargo, es que la FAO utilizó para el cálculo del logro cifras de 2012, pese a que existe amplia evidencia –incluso en documentos oficiales– de que tales avances hoy han retrocedido, en medio de la crisis inflacionaria y de desabastecimiento que sufre el país liderado por el Presidente Nicolás Maduro.

The Economist señala que, aunque la FAO afirmó que “no tiene razón para dudar de las estadísticas que usó”, “muchas cifras necesarias para hacer una completa evaluación no han sido publicadas en años”. Así, por ejemplo, menciona que durante 2015 el Banco Central venezolano no ha entregado dato alguno sobre el nivel de inflación o acerca de la escasez de comida. En noviembre de 2014, el sueldo mínimo solo bastaba para comprar el 76% de la canasta alimenticia básica familiar. Hoy, como efecto de la galopante inflación, se estima que para cubrir los alimentos de la canasta se requieren tres y medio sueldos mínimos.

Aunque, según la FAO y el gobierno de Caracas, el 95% de los venezolanos come tres veces al día, una reciente encuesta ha mostrado que 11% de la población come dos o menos veces al día.

The Economist incluye declaraciones de la nutricionista Marianella Herrera, de la Fundación Bengoa, un organismo privado, según la cual los datos del gobierno son parciales e inconsistentes. Herrera sostiene que “otros estudios muestran un aumento en la desnutrición” y que los hospitales reciben en sus salas de urgencia a niños con síntomas de “desnutrición severa”, al punto que algunos de ellos mueren debido a ese motivo.