Según los cercanos al senador por Antofagasta, su frontal acusación del miércoles contra el 'laguismo' no fue una reacción visceral a raíz de la tensa jornada que le tocó enfrentar, sino que tiene más que ver con un giro pensado: "ya estaba cansado de las críticas", aseguran en su entorno.
Publicado el 16.12.2016
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Disparó directo al blanco. “Detrás de todo esto hay muy mala leche de sectores políticos que se sienten defraudados porque esta campaña no les ha dado los resultados que ellos esperaban, esos ataques no vienen de la derecha, vienen de sectores de la Nueva Mayoría y de sectores que están desesperados porque su candidato no prende, sectores del “laguismo””, dijo el senador Alejandro Guillier el miércoles en el Congreso. Claro, y es que en los últimos días el periodista -que se presenta como el mejor evaluado del oficialismo en las encuestas a la carrera presidencial- ha sido relacionado en dos situaciones con el mundo empresarial que provocaron controversia. Primero, por ser parte del directorio de la Fundación Minera Escondida y luego por tener vínculos laborales con el consultor y lobbista Enrique Correa.

Esta actitud frontal de Guillier evidenció un cambio con respecto a otras ocasiones en que aludió a Lagos y generó polémica. En esas ocasiones evitó el conflicto y morigeró sus dichos para no aparecer criticando al ex Presidente. Por ejemplo, cuando dijo “el mayor error (de Lagos) es decir ‘señores, el país está descarrilado, es la peor crisis, estoy disponible’ Bernardo O´Higgins apareció en el horizonte… ‘soy el salvador de la patria'”. Días después el futuro abanderado del PR aclaró: “nunca dije que Lagos era como O´Higgins, yo me estaba refiriendo a mí, que yo no era el salvador de la patria”.

Algo similar ocurrió el lunes de esta semana cuando en entrevista con Ahora Noticias, en el contexto de su eventual candidatura presidencial y del trabajo que realiza en terreno Guillier señaló: “es bueno apuntar con el dedo cuando corresponde, pero también es bueno ver bien y oír, estamos en eso en este momento”. Ante lo que parecía una alusión solapada al célebre “dedo de Lagos”, el periodista José Luis Reppening comentó: “un recado para don Ricardo Lagos, parece”. Pero el senador contestó: “no, no, no, yo estoy hablando de los sentidos solamente”.

Pero el miércoles Guillier no eludió el bulto y golpeó al laguismo. Algunos asociaron la reacción del senador con el “día negro” que vivió esa misma jornada, ya que amaneció en medio de las críticas por haber celebrado con risas y aplausos el hoy repudiado regalo del presidente de Asexma, Roberto Fantuzzi, al ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, a lo que se agregó la publicación de un artículo en The Clinic donde se informaba de los “talleres de vocería” que realizó para los clientes de de Imaginacción, la consultora de Enrique Correa.

Pero ¿fue sólo un mal día para Guillier o también hay un cambio de estrategia en su actuar con respecto a Lagos?

Personas de su círculo cercano -que estuvieron con él el miércoles en la tarde- aseguran que “estaba tranquilo con lo que dijo, ya estaba cansado de las críticas. Le han dicho de todo, que no tiene experiencia, que es un candidato sin ideas, que no tiene un programa y estas acusaciones son la gota que colma el vaso”.

Es por eso que sintió que ya era hora de decir las cosas, aseguran desde el Partido Radical. En esa misma colectividad sostienen que fueron críticos con él cuando aludió a Bernardo O´Higgins o cuando dijo “no sé si tiene alzheimer”, refiriéndose al ministro del Interior, Mario Fernández, pero esta vez una parte importante de la tienda respaldó sus dichos. “Lo ideal es tener primarias limpias, donde el que pierde tiene que sumarse al que gana y esas frases van distanciando a los candidatos, en su momento no fueron las más afortunadas; hoy, en cambio, reaccionó frente a las circunstancias”.

Pero esto además, según quienes trabajan con él, es parte de una nueva estrategia que tiene que ver “con que Alejandro sabe que si quiere conseguir sus objetivos tiene que comenzar a ser más categórico en sus posturas y después de las publicaciones tuvo certeza de eso”. Además un militante radical agrega que “él ha decidido desnudar ante la opinión pública los ataques de los que ha sido objeto y que son absolutamente condenables. Este es un estilo que perdurará en los próximos meses”.

Una de las cosas que preocupaba dentro de su círculo es que quedara como un candidato “débil”, es por eso que un ex parlamentario radical dice que “la reacción de Alejandro tiene que ver con decir ‘ya basta’; si no reaccionaba así podría verse como un competidor frágil, es por eso que cambia en el tono y en la forma de decir las cosas”.