En 2004 había 21 puntos de diferencia en matemáticas entre los estudiantes de menores recursos de octavo básico y el resto del país, diferencia que se disparó a 30 puntos el año pasado. También creció la brecha en segundo medio.
Publicado el 27.06.2016
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Los resultados de las pruebas del Simce de 2015 que entregó la Agencia de Calidad de la Educación generaron amplia polémica por el fuerte e inédito retroceso en lenguaje que obtuvieron los estudiantes en los colegios particulares pagados, pero la medición también dejó al descubierto un problema más estructural, que tiene que ver con el estancamiento de los alumnos más vulnerables.

Y es que la brecha de aprendizaje de estudiantes del grupo socioeconómico más bajo respecto del resto de los alumnos del país ha crecido especialmente en los dos últimos años. Por ejemplo, si en 2004 el  puntaje promedio en el país fue de 253 en matemáticas en octavo básico, en los alumnos más vulnerables fue de 232, es decir, 21 puntos de diferencia.

El aumento de la brecha en aprendizaje

resultados simceSin embargo, esa brecha pasó a 28 puntos en 2014 y a 30 puntos el año pasado, ya que los estudiantes de menores ingresos promediaron 233 puntos versus los 263 del resto de los estudiantes.

La situación en segundo medio en matemáticas es aún peor, porque si en 2004 la brecha era de 30 puntos el año pasado se disparó a 43 puntos, ya que los estudiantes vulnerables promediaron apenas 219 puntos, y el resto 262 puntos.

“En mateACANDIAmáticas se aprecia en la última década que mientras el promedio país ha aumentado en 10 y 15 puntos para 8° básico y II medio, respectivamente, los resultados de los establecimientos que atienden a los alumnos más vulnerables permanecen estancados en niveles muy inferiores a los 250 puntos, aumentando la brecha con respecto a los aprendizajes del resto del país”, señala un estudio realizado por la investigadora de Libertad y Desarrollo, Alejandra Candia.

“Urgen medidas que apunten a mejorar la educación de los más vulnerables, así como también avanzar en modelos que permitan a las familias recibir la información necesaria que los transforme en los primeros fiscalizadores”, señala Alejandra Candia.

El problema de estar bajo 250  puntos Simce

La investigación también indagó en qué significa para un estudiante obtener menos de 250 puntos al evaluar estudiantes de octavo básico en una populosa comuna del Gran Santiago, y concluyó que cerca de dos de cada tres niños están en “condición insuficiente”.

Ello significa que “no logran demostrar consistentemente que han adquirido los conocimientos y las habilidades más elementales estipuladas en el currículo”. En segundo medio el insuficiente aprendizaje se dio en cerca de tres niños cada cuatro.

“Visto desde otro ángulo, para esta comuna, un promedio inferior a 250 puntos equivale a decir que menos del 10% de los alumnos de ese establecimiento está en un nivel adecuado, esto es, que a lo más 1 de cada 10 niños logró adquirir los conocimientos y las habilidades básicas estipuladas en el currículum”, explica Alejandra Candia.

Además, en los establecimientos con resultados sobre los 250 puntos la situación no es más alentadora, ya que el porcentaje de alumnos en nivel adecuado fue cerca del 30%.

“Los alumnos provenientes de hogares de mayor vulnerabilidad debiesen concentrar toda nuestra atención: permanecen estancados y en un nivel que implica que la gran mayoría de ellos no alcanza ni siquiera a adquirir los conocimientos mínimos que debiesen obtener”, sostiene la investigadora de LyD.

Investigadora CEP: “Los alumnos vulnerables deben seguir siendo la prioridad del gobierno”

SylviaEyzaguirreSylvia Eyzaguirre, investigadora del Centro de Estudios Públicos, coincide en lo preocupante que es el estancamiento en el aprendizaje de los alumnos vulnerables, que “deben seguir siendo la prioridad del gobierno. Creo que cambiar el foco y empezar a preocuparnos de los alumnos de colegios particulares pagados por su desempeño en la prueba de lectura no se condice con la urgencia de mejorar los conocimientos y habilidades de nuestros niños y jóvenes de nivel socioeconómico bajo”.

Eyzaguirre observa que el SIMCE tiene una inconsistencia en relación con los resultados PISA en lenguaje, ya que en ésta última los jóvenes chilenos de 15 años aumentaron considerablemente su desempeño en lectura en los últimos 12 años y, en particular, los jóvenes más vulnerables.

También  plantea que la brusca caída en los puntajes de lectura de octavo básico del año pasado sugiere un problema en la medición de la prueba, que hace que no se puedan comparar los puntajes de este año y el anterior con los años anteriores.

La investigadora del CEP señala que debe estudiarse si la caída en el aprendizaje se “debe efectivamente a que nuestros estudiantes han empeorado su comprensión lectora o no se debe más bien a problema en la calibración de la prueba. Este año saldrán los resultados PISA y será interesante compararlos con los del SIMCE. En caso de encontrar inconsistencias, sería necesario someter el SIMCE a una auditoría externa para perfeccionar el instrumento”.